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Un Crack

Hagamos algo distinto, a ver como sale. El de hoy no es futbolista, ni deportista y más bien parece que en su vida no ha corrido más que para huir de la justicia. Sin embargo tuvo su época de gloria como presidente de los esmeraldas de León y hasta los vio ser campeones, muy cómodo y orgulloso, desde el palco. Tenemos por protagonista a una sombra del futbol, un empresario no siempre bien intencionado del que acabo de leer una nota en el periódico que me lo ha recordado. Roberto Zermeño Vargas.

¿Quién fue? Un empresario mexicano que fue presidente del Club León durante los noventas.

¿Porqué se le recuerda? Por sus turbios manejos del club, sus decisiones cuestionables  y por su notable parecido con el protagonista de Padre de Familia, digo yo.

¿Cómo fue su “carrera”? Llegó al Club León después del escándalo de finales de los ochentas que ligaba a la directiva esmeralda con sobornos a los árbitros para amañar partidos, en esos días incluso se acusaba a estos de arreglar los juegos ¡para ganarse la quiniela de Pronósticos ©! A los empresarios de ese entonces, liderados por Federico Madrigal, que principalmente querían exponer a los silbantes les salió el tiro por la culata y fueron obligados por la Federación a dejar sus cargos y fue entonces que apareció Roberto Zermeño, quien se hizo cargo del club desde la 89/90. Para 1994 el empresario vendió el club a Valente Aguirre, quien también sería dueño del Unión de Curtidores. En 1999 cuando Curtidores asciende y Puebla pierde la categoría se acerca a León otro (¡cuanto hay!) empresario ojaldra: Francisco Bernat, recientemente acusado de fraude en Puebla.

Así Valente ofreció la franquicia de León a los empresarios poblanos para rescatar a la franja, pero la gente de Guanajuato se quejó muy fuerte y Aguirre, quien había dicho días antes que a los aficionados ya se les pasará el coraje, terminó por arrepentirse bajo la presión social, dejar a los esmeraldas en León y cambiar la franquicia que hubiera preferido conservar, la de Curtidores que ni vela en el entierro tenían a Puebla, acabando así con el recién ascendido. Bajo ese escenario regresó Zermeño al club, recompró el equipo, esta vez sin mucho éxito y para el 2002 ya lo tenía en la cola del descenso lo cual es, según él, muy caro y le obligó a venderlo otra vez, a una persona de aún peor calidad moral: Carlos Ahumada.

El argentino convenció a Roberto de comprarle el club ¡a plazos! y así lo hizo, firmando cinco pagarés en bonos chiquitos para pagar poquito de un millón de dólares cada uno. Los primeros dos pagos llegaron puntuales y Roberto la pasaba de lo lindo, hasta que Ahumada no pagó el tercero en 2003, cuando el León ya había descendido a Primera A. Los empresarios se hicieron de palabras y se fueron a diversas instancias legales. El primero juicio ordenó restituir a Zermeño la propiedad del club y al extranjero a pagarle un millón de dólares en compensación. Poco después se revirtió la sentencia y se decidió que los tres millones restantes quedaban cubiertos por una deuda de tantos millones de pesos que Zermeño había dejado con la Cervecería Modelo que, según esto, Ahumada pagó a un grupo de abogados que la había adquirido de la multinacional chelera.

Así Zermeño se quedó sin club, aunque en 2004 trató de recuperarlo cuando Ahumada fue extraditado por unos videoescándalos que lo ligaban con sobornos a las autoridades del PRD capitalino, para conseguir contratos. Alegó a la poca moralidad de Ahumada, aunque el gusto no le duró y en 2005 fue apresado él mismo por fraude a la Secretaría de Hacienda por casi 20 millones de pesos, pues en sus años frente al Club León olvidó pagar y declarar el IVA.

Esta me la volé del Proceso.¿Qué fue de él? Su fraude no alcanzó fianza y permanece en prisión desde julio de 2005. En 2008 se le dictó auto de formal prisión y en 2009 se le sentenció formalmente a seis años, siete meses y 14 días de cárcel más una multa por el total de la defalcación fiscal: 19 millones 185 mil 650 pesos. Según un informe de Milenio Diario dentro de la cárcel de León el visionario empresario es dueño de un taller de zapatos llamado Calzado Sinergía, que emplea cincuenta y tantos presos para la producción de 2000 pares semanales a razón de 200 pesos semanales a cada trabajador. Nada menso.

Algunos Datos Chuecos: Según Zermeño, Ahumada  adquirió el León para hacer amistades en el partido del poder, el PAN de Guanajuato, para acercarse así al presidente en ese entonces Vicente Fox.

Antes de todo eso fue Juez del Registro Civil.

Actualmente los supervisores de su taller son personal externo, sus tres hijos, quienes así pueden compartir tiempo de calidad con su padre.

También estuvo por una temporada al frente de los Alacranes de Durango, donde no le fue tan mal.

En la 91/92, como les decía, él estaba al frente del equipo durante el que es -a la fecha- el último campeonato esmeralda.

Los actuales dueños del Club León son Grupo Pegaso, queienes también han tenido sus demandas legales, continuando la tradición de directivos mediocres para el histórico del Bajío.

Don Roberto Zermeño es afiliado al único partido político importante que no había figurado en esta historia: el PRI.

En ese fraude de árbitros estuvo medio coludido Edgardo Codesal, hoy presidente de la comisión de arbitraje. ¡Buena elección!.

Cuando lo detuvieron opuso resistencia a los agentes de la AFI, como obviamente aquello no funcionó declaró que los confundió con secuestradores.

Estadísticas . No aplican o estarían bien aburridas.

Video. No tiene mucho que ver, pero por no dejar, acá están escenas del último campeonato esmeralda. Esperamos verlos pronto en la máxima división. Música por Aerosmith, pues es bien sabido que Steven Tyler es fan de los verdiblancos (No).

¿Les gustó, les aburrió? Tienen una anécdota, estuvieron involucrados con ese o algún otro fraude? ¡Comenten!

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