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El de hoy tuvo una carrera larga a través de muchas camisetas y muchas ciudades, a veces en malos momentos, a veces rozando la gloria. Sin embargo, a pesar de participar en tres descensos, supo salir con el balance a favor de haber sido el mejor goleador de nuestra Selección en una eliminatoria mundialista y pieza clave del último campeonato que se celebró en León, Guanajuato. Recomendado al blog vía Facebook por Diego, nuestro protagonista jugó siempre en el último tramo de la cancha, con cierta habilidad, desmarque y un buen cabeceo, que le valieron para conseguir una cantidad respetable de goles en la liga. Con ustedes: Juan Francisco Uribe Ronquillo, Paco.

¿Quién era? Un delantero nacido en Tehuacán, Puebla. Activo desde mediados de los ochentas hasta principios de los dosmiles.

¿Porqué se le recuerda? Especialmente por el pico que alcanzó su carrera durante su primera época con León, a la par de Seleccion Nacional.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en el pueblo, en el campo. De chico se mudó a un rancho en Camargo, Chihuahua y más tarde llegaría a México para estudiar la Universidad. Ahí entró a las reservas de la UNAM y logró su ascenso por las inferiores hasta debutar en el torneo corto de México ’86 contra Guadalajara y anotar su primer gol al Tampico-Madero. Aún así su destino cambió tan pronto como la siguiente temporada, cuando reforzó a Neza para la 86/87. Tras dos años en Coyotes, luego de haberse ganado varios minutos y partidos como titular, Paco pasó una buena temporada por el Atlético Potosino en 88/89 en la que anotó 11 goles. Tras ese año en San Luis se mudó de regreso a México para jugar en Atlante y aunque aportó goles como titular, no pudo evitar la debacle de los Potros comandados por Rafael Puente, que ese año termianron en el descenso.

Aún así su currículo fue suficiente para llevarlo a León, con la esperanza de convertirse en el delantero estrella de los Esmeraldas. Desde su llegada, en la 90/91, mostró buen desempeño y firmó la temporada más prolífica de su carrera, con 13 tantos. Al siguiente año la escuadra de Victor Vucetich mejoró su funcionamiento y con la experiencia de Milton Queiroz, más la delantera formada por Uribe y Zé Roberto, llegaron a la final contra Puebla. Aunque Francisco no anotó en esa liguilla, suyo fue el desvío con la cabeza que Carlos Turrubiates convirtió para sellar la victoria con un 2-0 global. Ese papel le ganó la convocatoria al Tri, con el que disputó 15 encuentros de las eliminatorias de 1992 y marcó 9 goles. Durante ese proceso mundialista recibió un terrible golpe en el ojo lo alejó de las canchas por medio año y no volvió a la lista final de E.E.U.U ’94.

Tras ese golpe anímico y enrolado en América después de obtener el título de liga, regresó a la titularidad en la 93/94 y aportó 10 goles, sin embargo la llegada de Leo Beenhakker, que presentó un América engalanado por el futbol vertiginoso de Biyik Kalusha, lo relegó a la banca en la que estuvo dos temporadas. Para el Invierno ’96 se libró de desgarres y lesiones, por lo que jugó más, pero siempre como relevo y su producción fue nula. Al siguiente torneo buscó suerte con los Tigres de Primera A que buscaban el ascenso a la Primera. Allá jugó varios encuentros y fue titular, pero al final de la temprada se lesionó una vez más el pómulo y se perdió la recta final del torneo que devolvió a la UANL al máximo circuito.

Probó suerte entonces en Veracruz, donde estuvo un año y se reencontró con el gol, pero aún siendo el máximo anotador escualo, no fue suficiente para encarar el problema de porcentaje que hundió finalmente a los Tiburones. Tras el trago amargo Uribe se entrenó en América, que era dueño de su carta, sin embargo no encontró lugar y partió a la MLS en donde jugó medio año para San José Clash y anotó 2 goles. Regresó a México para reforzar a Puebla en Verano ’99 y una vez más su camino lo llevó al descenso. Luego de aquel torneo no se quedó en el Nuevo Puebla (ex-Curtidores) y viajó de vuelta a León, donde no alineó, no anotó y luego de un torneo paró 6 meses. Tras recuperar su carta de la MLS volvió a León en Invierno ’01, durante tres torneos jugó allá e incluso volvió a anotar, ayudando a conservar la categoría en el Verano ’01. Despues de salir en el Invierno ’01 vistió de nuevo la camiseta de Veracruz en Primera A por 6 meses, en los que contribuyó al ascenso y finalmente se retiró.

¿Qué fue de él? El Invierno ’02 debutó como Director Técnico interino en el León de Primera A, allá fue también Director de juveniles y luego continuó esa profesión en San José California. Luego de algunos años en E.E.U.U. regresó a México y formó el Inter de Tehuacán, en la Segunda División. Ha dirigido a su propio equipo y ahora funge como presidente del Atlético Zamora, a donde mudó su franquicia.

Algunos Datos: Cursó la carrera completa de Médico Veterinario en la UNAM, pero nunca obtuvo su título porque tuvo que elegir entre el futbol profesional y el servicio social.

Su apodo Paco es porque … bueno es obvio, por Francisco. Otros le decían Borrego, por el pelo chino.

En aquella eliminatoria a USA ’94, sus 9 goles lo convirtieron justamente en el noveno mejor goleador del mundo según la FIFA en 1992.

La lesión que lo alejó de las canchas la recibió en un partido contra San Salvador como visitantes, aquel partido lo ganaron los centroamericanos 2-1 entre furia y patadas. De ese campo salieron lesionados Uribe, con fracturas múltiples en el pómulo, Benjamín Galindo que recibió un codazo en la boca y Alejandro Nava, con esguince de tobillo.

Durante aquel paso en la Selección Nacional, en 1992, ayudó a organizar a los jugadores del representativo para negarse a viajar a una gira europea hasta que todos los integrantes tuvieran contrato firmado con sus equipos. La Federación se dio el lujo de sancionarlos por exigir sus derechos.

Jugó en el Mundial Juvenil U.R.S.S. ’85, en un partido en el que México venció a Inglaterra 1:0. Esa primera ronda fue brutal por parte del Tri, Alberto García Aspe fue el principal goleador y México ganó todos los encuentros, aunque en Cuartos perdió 2:1 contra Nigeria, que acabó tercera.

Su primer gol fue en el México ’86, con Pumas, contra Tampico-Madero. El último que hizo fue para Veracruz, el Verano ’02 en la Primera A, justamente contra Tampico-Madero.

En un partido de León contra Toluca, se ganó una amonestación a los 38 segundos del juego.

En la 93/94, a pesar de jugar poco, anotó dos tantos en liguilla; uno para eliminar a Cruz Azul y otro para empatar el marcador contra Tecos, aunque no fue suficiente para llevar a las Águilas a la final.

En un partido de México contra San Vicente, anotó tres goles. Ese día Carlos Hermosillo también se despachó con cuatro y el marcador quedó 11:0. A botepronto creo que hasta Campos se subió al ataque, tamaño paseo.

Según una entrevista que le dio a un Blog de aficionados de León, se negó a jugar el partido de promoción contra su antiguo club, por amor a la camiseta. (Aunque por las fechas,  fueron varios los jugadores del Verano ’02 que ya no vieron acción en ambas escuadras).

Estadísticas. En Primera División jugó 335 partidos, marcó 70 goles, se fue expulsado 7 veces y acumuló 21 preventivas. Clubes. México ’86 Pumas, 86/87 y 87/88 Coyotes Neza, 88/89 Atlético Potosino, 89/90 Atlante, 90/91 y 91/92 León, 92/93 a Invierno ’96 América, Verano ’97 U de Nuevo León (Tigres), Invierno ’97 y Verano ’98 Veracruz, 1998 San José Clash (MLS, ahora se llaman Earthquakes), Verano ’99 Puebla, Invierno ’99 León, Invierno ’00 a Invierno ’01 León, Verano ’02 Veracruz.

Video. Aquí un gol con Veracruz, contra Celaya. El último de esa campaña para los Escualos en el Estadio Luis Pirata Fuente, antes de pasar algunos años en Primera A.

 

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Glorias Pasadas: ¿Qué fue de Héctor Miguel Zelada?

Publicado: 25 febrero 2011 de Damián García en América, Atlante, Futbolistas

El de hoy rebasa los límites de la fama y es considerado uno de los máximos ídolos para la afición americanista, especialmente la que vivió al equipo de los ochentas. Era un portero argentino con presencia, habilidad y reflejos que ganó la impresionante cantidad de tres campeonatos y además, puede presumir de ser campeón de la Copa del Mundo, poca cosa. Héroe en grandes batallas y de melena inconfundible, nuestro protagonista no necesita tener mayor introducción. Con ustedes: Héctor Miguel Zelada Bertoquí.

¿Quién era? Un guardameta argentino, de la provincia de Maciel en San Jerónimo, Santa Fe. Activo desde finales de los setentas hasta finales de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? Por ser considerado el mejor de su época, el ídolo de la afición, el protagonista de los posters y las revistas, el líder de la defensa. Especialmente recordado además por aquel penal que le detuvo a Chivas en la final 83/84.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó desde niño, jugando siempre como portero en los llanos cerca de su casa y en las selecciones regionales, de ahí surgió la posibilidad de integrarse a las fuerzas básicas del Club Rosario Central, en las que se ganó el llamado a la selección argentina Sub-19 con la que disputó el Juvenil Sudamericano de 1975. Ese mismo año logró debutar en Rosario contra Unión de Santa Fe, dejando su meta en ceros. Con los rosarinos jugó 3 temporadas y disputó 92 partidos hasta 1978, año en el que se integró a las Águilas del América.

En Coapa despuntó desde el inicio y en su primer temporada, la 78/79, tuvo la oportunidad al quitarle la titularidad a Pedro Soto al final del torneo y jugar completa la liguilla por la final. Después de aquel primer año su fuerza en el equipo creció y no se perdió ningún partido de la siguiente temporada, aunque también se quedó fuera de la final durante la liguilla. Mantuvo su nivel y jugó casi completas las siguientes temporadas, entre 1981 y 1983 jugó dos semifinales, aunque no pudo evitar que su cuadro cayera ante Tigres y Chivas, respectivamente.

Su revancha con América llegó pronto y en la 83/84 se enfrentaban a Chivas en la final, ahí Zelada tuvo uno de sus más grandes momentos al detener un tiro penal de Eduardo Cisneros, mediocampista del Rebaño, cuando el partido iba 0-0 y habían perdido a Armando Manzo por expulsión, por lo que se trataba de una atajada clave para obtener el campeonato. La siguiente temporada se enfrentaron a Pumas en su segunda final consecutiva y Zelada colaboró de forma muy importante para mantener el empate en Ciudad Universitaria, por lo que se disputó el desempate en La Corregidora y ahí América conquistó el bicameponato. Después de aquel torneo volvió como titular a su tercera final consecutiva, contra el Tampico-Madero de Segio Lira en el medio torneo PRODE ’85 y una vez más fue clave para remontar un 4-1 del partido de ida.

Tras el tricampeonato recibió su primer llamado a la Selección Mayor de Argentina, justamente para disputar la Copa del Mundo de México ’86 como tercer portero de la albiceleste, pero aunque no jugó, se coronó campeón junto a Maradona y compañía. Luego de aquel gusto, regresó a América y se mantuvo jugando, aunque poco a poco las lesiones lo empezaron a alejar del marco en la 86/87, por lo que al próximo año se marchó al Atlante. Con Los Potros tuvo una buena temporada y aunque siguió perdiéndose de algunos encuentros ayudó a conseguir el subliderato general y a jugar una liguilla más. Finalmente estuvo más activo en la 89/90, pero al terminar tuvo que ser sometido a 4 cirugías y optó por retirarse a los 32 años, muy pronto, no sólo para un portero sino para un jugador de cancha.

¿Qué fue de él? Se ha mantenido siempre ligado al Club América. Es considerado Directivo Honorario y parte del Salón de la Fama de la institución. Mantiene carrera como Promotor y ha sido parte de varias transferencias águilas (buenas y malas), además de traer eventos a México como el Showbol. El año pasado fungió como Director Deportivo del Municipio de San Juán del Río, Querétaro, sin embargo fue separado del cargo por rumores vinculados a la corrupción.

Algunos Datos: Es el único campeón del mundo que no había sido llamado a la selección Argentina antes del Mundial, ese año Carlos Bilardo el técnico albiazul solicitó las instalaciones del América para concentrar a su selección, por lo que el llamado de Miguel servía como agradecimiento a la directiva y a la afición, además de reconocimiento a la carrera de Zelada en México.

De hecho, el portero se mantuvo como desconocido en Argentina, nunca volvió a ser llamado y casi no aparece en las anécdotas, filmaciones o fotografías de aquella Selección Argentina.

En México ganó tres veces consecutivas el Citlalli al mejor portero del año, de hecho, los analistas lo han considerado en varias ocasiones como el mejor portero de la década de los ochentas.

Como promotor también ha tenido ciertos escándalos. Alguna vez fue acusado de repartirse 550,000 dólares entre cinco representantes por la venta del chileno Oscar Rojas al América, lo que desembocó en una guerra de declaraciones contra el entonces presidente Pérez Tauffer, pues según Héctor él no había estado involucrado en la operación, pero sí otros cuatro promotores ex americanistas.

También enfrentó un proceso judicial por golpear y herir a su chofer, del cual salió libre tras pagar fianza en 2004.

Ostenta el segundo lugar en apariciones en liguilla, con 49, por detrás de Alex Aguinaga. Aunque cabe mencionar que le tocó disputar varias liguillas por el título, en las que se tenían que jugar 6 partidos (3 rivales, ida y vuelta) en dos grupos y el ganador iba a la final.

Antes del mundial de México ’86, Bora Milutinovic, técnico mexicano, habló a la prensa de su deseo por que Miguel Zelada se naturalizara y jugara para el Tri. El cambio de nacionalidad no se llevó a cabo, más allá del deseo de jugar por Argentina, en esa época estaba muy mal visto que jugaran extranjeros por México, misma razón que alejó a otras estrellas de aquel entonces del proceso.

Era apodado Cabezón, pero en ese equipo de América también jugaba Jose Antonio Cabezón Luna, que parece de lejos tener la cabeza más grande, por lo que seguramente aquello contribuyó a diluir el apodo. Algunos otros le decían Petiso.

Cuando se estrenó en Rosario Central tenía apenas 18 años y además, en ese entonces había alrededor de veinte canteranos que debutaron, lo cual habla de mucha competencia y resalta las habilidades del argentino.

Sólo otro portero campeón del mundo ha jugado en nuestra liga; Ricardo Antonio Lavolpe, también como tercer portero, también sin minutos.

En entrevistas ha dicho que para él su mejor recuerdo es aquel penal que detuvo contra Chivas, más allá de su participación en el Mundial. Y como no. Ese día salió héroe de la Final del Siglo, entre lagrimas, cargado en brazos, de un Azteca eufórico que coreaba su nombre.

En aquel Sudamericano juvenil al que asistió si jugó, 3 encuentros, ese sería el último Sudamericano Sub-19, pues se acoplarían a la regla general de Sub-20 al año siguiente. Argentina quedó tercero.

Estadísticas. En México jugó aproximadamente 350 partidos y acumuló 3 expulsiones. Clubes 1975 a 1978 Rosario Central, 78/79 a 87/88 C.A. América, 88/89 y 89/90 C.F. Atlante.

Video. Acá un video con bastantes atajadas, por todos lados, e imágenes de las primeras dos finales. Si se fijan, el narrador de Hazaña Futbol se equivoca en su fecha de llegada al club.

¡Portero, Portero! ¡Comenten, Comenten!

Esta anécdota sale de una propuesta de mi estimadísimo Mpicos, que casi se aventó toda la investigación para hacerla.

Nuestro Pelé.

En el barrio le apodaban Pelé, dicen, porque hacía muchas gambetas y tenía un increíble control de balón. Era habitante de la Colonia Moderna, en las cercanías de Tlalpan dentro del Distrito Federal, había jugado futbol toda la vida y se hizo espacio a través del sistema de reservas de las Águilas del América, incluso había recibido llamados a la Selección Juvenil Mexicana y un día de diciembre, durante la primera vuelta de la 91/92, estaba por debutar en Primera División. El rival era Santos Laguna y Carlos Alberto Carrillo Higareda saltó a la cancha de inicio, en la máxima división, por primera y última vez en su vida.

Llegó con la dura labor de suplir al gran Antonio Carlos Santos El Negro, que no estaba disponible para ese encuentro. Jugó 40 minutos más o menos y tras un balón dividido otra joven promesa, ya casi realidad, se quedó con la posesión del esférico. El chico era Ramón Ramírez, flamante convocado a la Selección Nacional, próximo ídolo de Nayarit, que tenía apenas un año de haber debutado y ya era titular con los Guerreros. Decía yo que Ramón había recuperado el balón y cerca estaba este Pelé de fisonomía regordeta y andar muy distinto al de O’Rey, a quien además se le ocurrió la buena idea de tirarse en plancha, con ambas piernas, directo a la rodilla de Ramírez, en una horrible entrada que le costó al susodicho la expulsión, la carrera y a México, una estrella para las Olimpiadas de Barcelona ’92.

Al final del encuentro se dispararon las reacciones: el árbitro (Codesal) dijo que era una lesión cualquiera, de las que ocurren en el futbol. La Federación suspendió al joven hasta nuevo aviso. Los médicos hicieron mal su trabajo en la tibia y peroné de Ramírez que hasta se infectaron y tardaron 9 meses en recuperarse. Los detractores del América apelaron a una maña tramada por el entonces técnico Falcao. Los detractores de Televisa decían lo mismo, porque entonces la FMF y la televisora vivían discutiendo. Los aficionados Águilas se defendían como podían.

Finalmente Ramón regresó, aunque decían que nunca sería el mismo. De cualquier forma su talento lo llevó a dos Copas del Mundo, tres Copas América y a ganar una Copa Confederaciones y un campeonato de liga. Hoy es leyenda. Carlos Alberto Carrillo, por otro lado, se quedó un año sin jugar y cuando volvió al América lo hizo para un partido amistoso de reservas, contra el Tri. En ese equipo se encontraba Ramón Ramírez y aunque dice Pelé que el de Tepic no le guardaba rencor y hasta le perdonó, el encargado de los juveniles no quiso arriesgarse y sacó a Carrillo del juego.

Finalmente continuó ahí, en fuerzas básicas, donde alcanzó la final del Torneo Nacional de Reservas, pero al terminar el torneo fue puesto transferible. Pasó un año y medio sin equipo para recuperar su carta y se marchó al Real Hidalgo de Segunda, donde lo expulsaron dos veces y no volvió a jugar. Luego deambuló en los juveniles de Toros Neza y terminó su carrera en Halcones de Querétaro de Primera A, donde alineó muy poco. Se dedicó entonces a jugar en ligas de aficionados cobrando por partido y hay quien comenta que aún se le ve cascareando en los llanos de la Ciudad de México. Ahí, entre el polvo y las caguamas, nuestros anales del futbol mexicano perdieron a su Pelé.

Acá les dejo el video de aquella lesión:

Hoy toca América, así que seguiremos una buena recomendación de mi tocayo y lector Marco.

Aún cuando Los Cremas han tenido muy buenos jugadores (algunos de ellos ya han estado por acá) siempre han ostentado una habilidad especial para contratar jugadores troncos, a muy alto precio, con pocos dividendos, que simplemente no podemos olvidar tan fácil. El protagonista de este post tuvo un paso casi fugaz por tierras mexicanas y sin embargo se encuentra fresco en la mente de los aficionados como una de las peores contrataciones de los ya lejanos ochentas. Se trata de un argentino delgado, de gran maraña rizada, güero, alto y con una gran sonrisa que pocas veces compartían los que le veían jugar. Con ustedes: Gustavo Pedro Echaniz Conchez.

¿Quién fue? Un centro delantero originario de San Nicolas, Argentina. Activo durante los ochentas y en México a principios de esa década.

¿Porqué se le recuerda? En México, por malo, nada más. En Argentina también, aunque algunos equipos chicos allá le recuerdan goles importantes.

¿Cómo fue su carrera? La empezó en Santa Fe, Buenos Aires. Allá jugó en varios equipos de las divisiones inferiores argentinas y en la temporada ’81 de la Nacional C de Argentina (la tercera división) colaboró en el ascenso del Cacharita Juniors a Nacional B o segunda. La temporada ’82 la continuó en el club, con un buen desempeño. En ese año uno de los grandes equipos de primera, San Lorenzo de Almargo, había descendido a la B, por lo que la atención de la liga aumentó considerablemente. Así muchos jóvenes encontraron cabida en equipos de Primera División, Huracán contrató a Echaniz, de 23 años.

Tras esa temporada en Huracán de Parques Patricios, en la que metió no muchos goles y tampoco se consolidó en el once titular, algún gran visor de talentos lo colocó en el América de México, con tan sólo un año en la Primera División Argentina. Las Águilas acababan de desprenderse del máximo goleador del torneo anterior, Norberto Outes, por lo que requerían un extranjero con gran capacidad de gol. Como era fácil de predecir, Echaniz no fue la solución y aunque terminó la temporada como el mayor anotador del equipo, con 13 goles, falló una gran cantidad de oportunidades y no convenció a nadie, además, a la mitad de la temporada apreció un delantero mexicano joven, Carlos Hermosillo, que se fue ganando la preferencia de la afición.

Finalmente esa temporada América sería campeón contra Chivas, en la única final de Clásico Nacional de la que se tiene memoria. Gustavo jugó casi toda la liguilla pero no aportó ningún gol, el equipo salió adelante porque tenía un gran equipo en la defensa y la media, con jugadores como Alfredo Tena, El Ruso Brailovsky, El Cabezón Luna, Javier Aguirre, Armando Manzo o Cristobal Ortega. Al final de la temporada fue el único titular que salió del equipo. Se fue de Coapa con destino a Puebla, en los entonces Ejecutivos jugó la 84/85 y el PRODE ’85 y anotó únicamente 2 tantos en ambos torneos, pues el equipo no andaba bien y sus deficiencias eran más notables. Luego de aquello se fue a préstamo a San Lorenzo de Almargo para la 85/86 argentina donde marcó unicamente 3 goles.

Al finalizar esa temporada regresó a México, esta vez para probar suerte en Cobras de Querétaro, que recién habían sido fundado por Televisa la temporada anterior y había logrado el ascenso a Primera División ese mismo año. Ahí se reencontró con varios ex-americanistas veteranos y jóvenes que no tenían cabida en Águilas. Sus 6 goles en 33 encuentros solo ayudaron al equipo benjamín a enpobrecer los números de una campaña desastrosa y volver a la Segunda División.

Terminó su aventura en México y regresó a su país. En la temporada 88/89 militó con el Club Unión de Santa Fe y un gol suyo consiguió el ascenso de Nacional B a Primera, así que para la temporada 90/91 volvió a convencer a directivos foráneos de su valía y se fue a la Bundesliga de Austria, a jugar con el VSE Sankt Pölten. Su aventura europea duró solo un año y con pocos goles, regresó a Argentina una vez más y siguió jugando en Nacional B, en equipos como Colón, Almirante Brown y All Boys, de donde se retiró en la 93/94.

¿Qué fue de él? Sigue en las divisiones inferiores argentinas, que es donde más a gusto ha estado, aunque ahora dirigiendo a equipos como Olimpo de Bahía Blanca, Deportivo Madryn y Jorge Newbery. Actualmente acaba de firmar contrato con el Club Sarmiento Pigüe, de la Nacional C.

Algunos Datos: Aquella temporada, cuando Hermosillo debutó, lo hizo con 2 goles contra Atlas. Por lo tanto el técnico Carlos Reinoso tuvo que defender a Echaniz de los medios y la afición que pedían que El Grandote de Cerro Azul fuera titular, en una decisión que no me explico.

Es de los jugadores que han militado tanto en San Lorenzo como en Huracán, que allá en Argentina es una cosa no bien vista, como cambiar de América a Chivas.

En esa temporada, la 83/84, América tenía cuatro extranjeros argentinos, que es una situación que no se había dado y no se ha repetido. La legión albiazul estaba compuesta por Héctor Miguel Zelada, Eduardo Bacas, Daniel Alberto Brailovsky y Gustavo Echaniz.

Ese mismo año el campeón de goleo fue por segundo año consecutivo Norberto Outes, quien le había cedido su lugar a Gustavo para irse a Necaxa.

Su salida de América también se dio porque ese año se redujo de 5 a 4 extranjeros, de no ser así tal vez hubiera estado una temporada más.

En argentina le apodaban El Potro. En México había quien -sin muchas ganas y casi por no dejar- le decía Che.

Antes de esa final que América ganó a Chivas se habían enfrentado el torneo anterior en semifinales, con victoria de Guadalajara, cuando lo hecho a lo largo del campeonato parecía favorecer a Los Cremas, por lo que aquella victoria fue con sabor a revancha. Aunque no creo que El Potro se haya enterado, por cierto.

Su porcentaje de gol en México fue de un tanto cada cuatro juegos, buenos números para un mediocampista.

En América y Puebla portaba el 9.

Estadísticas. En México marcó 21 goles en 87 encuentros. Se ganó cinco cartones amarillos y dos rojos. Clubes en México: 83/84 américa, 84/85 y PRODE ’85 Puebla, 86/87 Cobras de Querétaro. Clubes en Argentina (sin orden): Huracán de Parque Patricios, San Lorenzo de Almagro, Unión de Santa Fe, Colón, Lanús, Chacarita Juniors, All Boys y Almirante Brown. Clubes en Europa: VSE Sankt Pölten 90/91.

Video: En un partido contra Curtidores, Echaniz se despacha con dos (uno de penal) y falla otros tres, por lo menos en el resumen.

¿Algún otro recuerdo, memoria o anécdota? Échenle a los comentarios.

Por cierto, las imágenes de este post han sido más fáciles de conseguir gracias a una maravillosa colección en PDF de revistas antiguas de futbol, por un chico de Querétaro, harto moderno. Si quieren adquirirlas o echarles ojo pueden hacerlo acá.


En hombros, con pésima calidad de imagen.

De Ecuador han llegado grandes futbolistas a jugar en México, de botepronto recuerdo a Alex Aguinaga o El Tin Delgado. Sin embargo el primero en poner al país sudamericano en la mente del aficionado llegó hace ya varios ayeres a tierras mexiquenses para volverse leyenda con los Diablos Rojos. Un delantero moreno, melenudo, veloz, con personalidad, con buen golpeo de balón. Una amenaza para los defensas rivales, aún siendo flaco y espigado como era él. Las crónicas de entonces le atribuían reflejos felinos a quien fuera también conocido como El Gato Salvaje. Con ustedes: Italo Eugenio Estupiñán Martínez.

¿Quién era? Un delantero originario de Esmeralda, Ecuador (provincia costera del país al que cruza el paralelo mayor de la Tierra). Activo en los setentas y hasta mediados de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? En su país por jugar un par de Copas Libertadores a gran nivel, en México por volverse el mejor extranjero de la liga por varios años.

¿Cómo fue su carrera? La empezó jugando en las calles, en las playas. Cuando tenía 16 años decidió que se dedicaría al futbol y se probó para un club local, llamado Aucas, pero a pesar de llegar recomendado el entrenador no lo aceptó por ser demasiado espigado. Enseguida lo intentó con el Macará de Ambuto, donde rápidamente se convirtió en titular y estrella. En ese equipo debutaría en Primera División. De ahí saltó luego de apenas tres años al Nacional de Ecuador. Había llegado para reforzar la banca y sin embargo se ganó la titularidad desde sus primeros juegos, con Nacional ganó el campeonato del ’73 y un subcampeonato. Su fama aumentó tras la Copa Libertadores ’72 en la que fue seleccionado el Mejor Jugador de América.

Así para la 74/75 llegó a Toluca, debutó con un gol y un pase, se adaptó rápido al futbol mexicano y se volvió referente al ataque, incluso terminó como el mejor goleador del equipo, con 18 tantos aún estando 12 fechas fuera por lesión. El equipo llegó a la liguilla y resultó campeón al vencer con gol suyo, de cabeza, al minuto ’51, al Club León en La Bombonera. La siguiente temporada su rendimiento no bajó, volvió a anotar 14 goles para continuar como el más efectivo de Los Diablos, aunque el equipo había perdido a su técnico campeón y el torneo no acabó tan bien como se esperaba. Para la 77/79, aún siendo uno de los jugadores más cotizados, viajó al Distrito Federal para reforzar al Club América.

Con las Águilas estuvo dos temporadas, en Coapa alternó en la banca pero no dejó de marcar goles y colaboró en la victoria de la Copa Interamericana de 1977, a Boca Juniors. Para la 79/80 jugó cedido una temporada en la Universidad Católica de Quito y en la 80/81 regresó para integrar a los recién creados Atletas Campesinos de Querétaro, en donde también estuvo un solo año. Finalmente en la 81/82 se enroló con Puebla y durante la 82/83 volvió a ser campeón con el primer equipo que dirigía el eterno -no es un elogio- Manuel Lapuente. De La Franja salió al finalizar esa temporada histórica, anunciando su retiro del futbol. Aunque no sería su último equipo, esperó algunos años para recuperar su carta y así poder irse gratis al Elmec de Ecuador, donde colgó los botines tras única temporada con ese equipo, en 1986.

El look habitual.

¿Qué fue de él? Luego de ese último año en su país natal se mudó a E.E.U.U. por una temporada y finalmente regresó a vivir a la Ciudad de México, incluso consiguió la nacionalidad mexicana hace poco. Desde entonces ha estado vinculado con el Deportivo Toluca, en varios puestos y manejó un negocio propio en Querétaro. También ha sido nombrado Encargado del Deporte en el Municipio de Ixtlahuaca. Actualmente es coordinador de futbol para Los Chorizeros y supervisor de escuelas de futbol para el gobierno del Edo. de México

Algunos Datos: Como les decía fue el primer jugador ecuatoriano en México, entre recelo y orgullo siempre cuenta que cuando llegó a nuestro país la gente preguntaba entre bromas; ¿Ecuador, dónde queda eso?, pero después de algunos años y varios goles la gente se refería a la nación andina como La Tierra de Estupiñán.

Por su parte también confesó que cuando supo de la oferta en México sólo había visto algunas películas de Fernando Casanova que llegaban a la región sudamericana, por lo que creía se trataba de un país de pistoleros y ensombrerados.

Su origen en Esmeralda era muy humilde, trabajaba ayudando a su madre a vender en un mercado y jugaba futbol en las tardes, la familia comía poco y por eso estaba tan flaco. Su padre era un curandero famoso de la región llamado Virgilio, que era respetado por su sabiduría en las artes de magia negra.

Su apodo en Ecuador era La Yerbita, por lo flaco, por su papá. En México el apodo de Gato Salvaje le llegó gracias a la siempre genial inventiva del cronista Ángel Fernández (Q.E.P.D.).

Del entrenador que lo rechazó en su primera prueba, recuerda que le dijo Oiga, chiquito, el fútbol es para hombres, vaya a criarse a los senos de su madre.

Otra anécdota curiosa sobre sus primeros años es que su mamá no sabía donde andaba cuando consiguió su primer equipo, creía que andaba de vago. Cuando la visitó para llevarle dinero de sus primeros sueldos tuvo que convencerla de que no lo había robado.

Cuando consiguió el campeonato Escarlata salió cargado en hombros y la gente coreaba su nombre en todo el estadio.

Tiene un hijo ecuatoriano y otros dos gemelos de nacionalidad mexicana, que deben andar por los 15 años y vaya usted a saber si se dedicarán al futbol.

En la época del Campeón Toluca al equipo le llamaban los Cangrejos Rojos, porque tenían fama de echarse para atrás cuando conseguían el resultado, sin embargo ese equipo marcó 54 goles y ganó varias veces por más de la mínima.

Antes de fichar por Toluca estuvo cerca de pasar al San Lorenzo de Almargo, pero decidió por México. Cuando llegó se enfrentó a la dureza de sus compañeros, que lo separaban del equipo por haber tomado el lugar del histórico Vicente Pereda, Diablo Mayor y delantero nacional.

Jugó también para la Selección de Ecuador, aunque no alcanzó a clasificarse a un mundial. En esos días alineaba al lado del que fuera su ídolo en la juventud, Alberto Spencer, el ya fallecido delantero histórico del Peñarol uruguayo.

Esa copa Interamericana fue la única en la historia que jugaron los Xeneizes, pero se las arrebató América con tremendo gol de último minuto, de tiempo extra, de tiro libre, de comerse las uñas, del magnífico Carlos Reinoso.

Ganó un premio Heraldo y un Citlalli al Mejor Jugador del Año 1975, cuando a la gente aún le importaban esos galardones.

Estadísticas: En México marcó 69 goles en los equipos que defendió. Clubes: Macará (de 1970 a 1972), Nacional (de 1972 a 1974), Toluca (de 1974 al 77), América (de 1977 al 79), U. Católica de Ecuador (1979-80), Atletas Campesinos (1980 al 82), Puebla (1982-83). Emelec, de Ecuador (1986).

Video. El campeonato de Puebla, en penales con Chivas, al minuto 2:55′ es turno de Italo Estupiñán, luego del primer fallo de Guadalajara. Fue una serie larguísima y este video tiene la transmisión original, del Canal 13. Chulada.

Nuestro buen lector Cempazúchitl nos pidió que recordáramos a un jugador que salió a relucir hace poco en este blog, un futbolista que salta a la memoria del aficionado tan pronto se habla de jugadores violentos y broncudos, que además, es efigie del americanista ideal. Un jugador aguerrido que profesó su amor por el equipo de Coapa en todas las canchas que pisó y quien defendió su pasión como mejor lo sabía hacer; con futbol, golpes, patadas, escupitajos, barridas, duros marcajes y hasta goles. Seleccionado nacional y mundialista durante la época de Lapuente, el de hoy es uno de los jugadores más malencarados que se han visto por estos rumbos: Isaac Terrazas García.

¿Quién era? Un defensor nacido en el Edo. de México, que estuvo activo durante toda la década de los noventas y hasta mediados de ésta que ya se extingue.

¿Porqué se le recuerda? Por su incorruptible amor al América, por su fiereza, como le describió Germán Dehesa, por su pinta de pocos amigos y por su natural rudeza en el juego.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en el barrio de Naucalpan de donde es originario, logró entrar a las inferiores de América a los 13 años y desde entonces jugó en las reservas  y divisiones inferiores (como el América Zitácuaro) hasta 1990, cuando debutó en la extinta Copa México a los 17 años. Su debut en liga se daría en la siguiente temporada, la 91/92 donde jugaría algunos partidos como suplente. Tras tres años en la banca el club lo cedió a préstamo a los Halcones de Aguascalientes en la Primera A, allá jugó la 94/95 y logró aportar lo suficiente para salvar del descenso a los hidrocálidos. Luego de aquella experiencia regresó al nido con mejores cartas y para el Invierno ’96 logró ganarse la titularidad, la cual mantuvo en condición de indiscutible hasta el Invierno ’99.

Durante ese periodo estuvo en dos semifinales con las Águilas en la liga y una más de Copa Libertadores, vistió el gafete de capitán y también viajó con la selección al mundial de Francia ’98, donde no jugó, a la Copa América Paraguay ’99, donde marcó un tanto a Brasil y otro a Perú (e incluso alineó como delantero) y a la Copa Confederaciones ’99, en la que salió campeón con México.

Para el Verano ’00 con la llegada de Pérez Teuffer a la presidencia del América se le consideró menos, pues al parecer mostró preferencia por el recién destituido Raúl Quintana, al siguiente año salió de la institución junto a otros americanistas como Raúl Gutierrez y se fue al Irapuato, donde también sería titular durante los tres torneos que duró la franquicia, pues para el Verano ’02 el equipo se fue vendido con jugadores, directiva (encabezada por el mismo Quintana) y cuerpo técnico a Veracruz. En el puerto alcanzó las semifinales del Clausura ’03 y tras un par de torneos regulares, antes de comenzar el Apertura ’05, los Tiburones Rojos decidieron negar su relación laboral con él, marginandolo del equipo y los entrenamientos, por lo que decidió retirase, siendo el Clausura ’05 su último torneo jugado.

¿Qué fue de él? Se quedo a residir en el puerto y contrario a lo que se podría pensar, su relación con Veracruz no sufrió daños, por lo que eventualmente fue presentado como Director Deportivo en el mismo club, cargo que mantuvo hasta este año cuando decidió embarcarse a la aventura de dirigir al Ficumdep, un equipo de Segunda División de Veracruz que ha alternado sede en Xalapa y Cempoala. Además sigue siendo asesor de los Escualos y también se le ha visto jugando en equipos de veteranos como el Deportivo Marín o colaborando en empresas amateurs del mismo estado, como el Circuito Veracruzano de Futbol.

Algunos Datos: Como les decía su número de expulsiones es bárbaro y ostenta récord de liga con 12, empatado con Darío Franco y Pablo Lavallén, claro, sin contar las que se ganó en partidos de libertadores, pre-libertadores y hasta amistosos.

Entre esas expulsiones encontramos razones que le ganaron la roja (o que debieron haberlo hecho) como; arrancarle el balón a un árbitro durante un Pumas-América, taclear a un jugador que encaraba a Blanco en un Atlas-América, insultar al silbante en otro partido entre los mismos equipos, golpear a un jugador por la espalda en un América-León, festejar un tanto de forma grosera en un Tigres-América, lanzar un escupitajo a un jugador en otro América-Pumas, ganarse dos amarillas en 18 minutos en un Tecos-América, hacer señas obscenas al público contrario en varias ocasiones, jalar del la melena un jugador en un Irapuato-América (defendiendo a los freseros) o armar la campal luego de agredir, junto a Cuauhtémoc, a un fotógrafo.

De ese escupitajo en el partido contra Pumas recuerdo que durante la transmisión el lamentable comentarista Perro Bermúdez se atrevió a defender al jugador, incluso ante la sorpresa de sus compañeros de micrófono, en uno de sus clásicos desplantes como narrador.

Como es de suponer el jugador tuvo pique con medio mundo; Fabián Prátola, Victor Santibañez, Sergio Zárate e Iván Zamorano, entre muchos. Pero sobre todo contra el gran enemigo, las Chivas de Guadalajara, a quienes les tenía especial odio deportivo, tildaba de Jalisquillos, les anotó en un par de clásicos  y nunca les intercambió una playera o regresó el saludo.

De hecho, antes de ser puesto transferible de América, la extinta promotora sinvergüenza de Chivas le ofreció un contrato, al que respondió tajantemente que no. Luego en entrevista diría que para él (hablando sobre las playeras) la del América es de seda y la de ellos, de poliester. Con esa ideología, aunque en menor medida, también se rehusó a jugar para Necaxa.

Cuando estuvo en Veracruz vivió uno de sus peores momentos como futbolista, además se involucró en un accidente automovilístico en el que fue detenido por la policía tras provocar la muerte de un menor de edad y graves heridas a otro, cuando chocó su BMW contra una bicicleta que se le cruzó en la carretera.

Siempre se consideró un jugador de raices humildes, de barrio, orgulloso porque entró al América tras burlar a la seguridad del plantel y pedir una prueba a los entrenadores. Esa experiencia y origen le ganó motes como El Cuate Barrio o El Bravo de Naucalpan, además de ser emblema de la afición a la fecha.

Su descubrimiento como jugador se lo debe a Miguel Ángel Cocas González, quien le dio la oportunidad en América. Este famoso visor también es responsable por reclutar a su entrañable amigo, Cuauhtémoc Blanco, entre otros jugadores.

Sobre El Ídolo de Tepito, comenta que son grandes amigos desde los 15 años, entraron a las reservas del primer equipo juntos e incluso se pelearon a golpes en los vestidores a los 17 años, aunque después (comenta) nos dimos la mano y lloramos.

Su primogénito, Aarón Terrazas Morales, en lo que parece una excepción al viejo dicho de tal árbol tal astilla, se dedica a un deporte de lo más tranquilo, el golf, donde ha cosechado ya grandes éxitos como la medalla de oro en la Olimpiada Nacional o el hecho de disputar mundiales de la especialidad en los E.E.U.U. Aunque, quien sabe, puede que el chico sea el John McEnroe del green, onda Adam Sandler en Happy Gilmore.

Estadísticas. El la liga marcó 29 goles en 252 partidos de los cuales completó 181, acumuló 95 amarillas y 12 rojas y puso 5 asistencias registradas de gol. Clubes. 90/91 a 93/94 América, 94/95 Halcones de Aguascalientes, 95/96 a Verano ’00 América, Invierno ’00 a Invierno ’01 Irapuato, Verano ’02 a Clausura ’05 Veracruz.

Video. Pues acá un clásico de la liguilla del Invierno ’97, América ganó 4-1 el global, el partido de vuelta se aprecia desde el minuto 4:09′ y el único gol es de Terrazas, esa parte del video está editada con las patas, pero algo se ve.

¿Recuerdas algún otro momento de Terrazas? ¿Tienes alguna opinión acerca del golf profesional en México? ¡Comenta!

Con todo el ruido que generó Emilio, hijo de Francois Omam-Biyik, y su posible incursión a nuestras selecciones menores, se me hizo más que adecuado recordar a un compatriota de aquel ídolo americanista, un jugador que no tuvo la menor de las suertes en nuestras tierras aún cuando venía con el gran cartel de haber sido parte de la escuadra revelación en la copa del mundo de Italia ’90 y constante de los Leones Indomables en el proceso de USA ’94. Con todo y sus rastas recordamos a este defensor africano que pasó con mucha pena y poca gloria por uno de los equipos más temibles de los noventas en nuestro futbol. Con ustedes Jean Claude Pagal.

¿Quién fue? Un defensa nacido en Yaoundé, Camerún. Jugó en México en la temporada 94/95.

¿Porqué se le recuerda? Por nada en el terreno de campo y sí por ser ejemplo de malas contrataciones del futbol mexicano.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en Camerún pero antes de debutar en su país emigró a Francia, allá fue reclutado por el R.C. Lens en 1982 y no fue hasta la temporada 84/85 que se consolidó en la titularidad. En aquel club alcanzó a jugar competencias europeas pero para la 88/89 había perdido su lugar en el once debido a lesiones y expulsiones. Tras esa liga apareció en el Roche Vendée Fútbol del mismo país por una temporada y luego emigró al AS Saint-Etienne, en ese periodo recibió el llamado a la selección y jugó tres partidos en la copa del mundo del ’90, cuando Camerún llegó a cuartos de final, sorprendiendo al mundo y siendo eliminada por poco contra Inglaterra. También participó en la Copa Africana de Naciones de Senegal ’92.

Se mantuvo en Saint-Etiene hasta la 92/93 y para la siguiente temporada fue a probar suerte en el F.C. Martigues. Ese año se quedo fuera de la convocatoria al mundial del ’94 luego de haber participado en todas las eliminatorias, sin mayor explicación que la de decisión técnica. En esas condiciones de moral baja y tras una mala temporada en Martigues un aventajado promotor decidió traerlo al América para la 94/95 sin preguntar al técnico. El jugador llegó a media temporada y al final participó en tan sólo 6 juegos, 4 de ellos completos, sin goles, ni asistencias, ni nada. Luego de ese año su carrera se fue en picada y salió al futbol belga, con el F.C. Seraing, luego dejó las canchas por un año y regresó al Carlisle United de la tercera división inglesa, donde se retiró en la 97/98.

¿Qué fue de él? Luego de colgar las botas se dedicó al estudio, a la detección de jugadores promesas y tuvo coqueteos con algunas direcciones técnicas. En 2008 tuvo un regreso al futbol durante una temporada con el Tiko United, de la primera división camerunesa, a los 44 años.

Algunos Datos: Estudió sofrología deportiva, que es una rama de estudio dedicada a la relajación del cuerpo y mente.

También incursionó en la gemología, es decir, el estudio de piedras preciosas.

Su última aventura futbolísitca con el Tiko United la hizo, según él, por amor al futbol y no por dinero. En su opinión los jugadores africanos deberían quedarse en sus países y no partir a Europa tan jóvenes, pues pierden su potencial.

Regresó a México para la despedida de Biyik en el Estadio Azteca, entró de cambio en el equipo América ’94.

En la rueda de prensa de su presentación aseguró que jugar en México siempre fue un sueño suyo, desde que vio el mundial de México ’70 en su infancia.

El expresidente del América, Emilio Barroso, tuvo problemas esa temporada con Leo Benhakker, pues no llevaba a cabo sus necedades de incluir a Pagal y su otro fichaje estrella, el brasileño Branco. El técnico águila terminó de desesperar al directivo cuando alineó a Joaquín del Olmo* en contra del deseo de Barroso, que corrió al holandés aún cuando marchaba como lider general de la competencia en la recta final del campeonato.

Corría en ese entonces el rumor de que era primo directo de Biyik y así había obtenido su fichaje, sin embargo no están emparentados. Por otro lado el que sí es sobrino de Pagal, Gaëtan Bong, juega para el Valenciennes F.C. de la League 2 francesa.

Cuando fue cortado de la lista mundialista de 1994 su coraje fue tal que esperó y atacó al seleccionador del equipo en el aeropuerto donde partieron a Estados Unidos.

Estadísticas. En México alineó 6 partidos con 0 goles, 0 asistencias, 0 tarjetas. Clubes: 82/83 a 88/89 R.C. Lens, 89/90 La Roche Vendelée, 90/91 a 92/93 A.S. Saint-Etienne, 93/94 F.C. Martigues, 94/95 Club américa, 95/96 F.C. Seraing, 97/98 Carlside United.

Video. Pues si en relaidad le quieren ver pueden ver este partido del mundial de Italia ’90, al minuto 1:00′ podrán ver una falta  de Pagal a un jugador inglés.

¿Alguna idea respecto a Jean Claude Van Damme o algún comentario de odio a la directiva de esos años? ¡Comenta!