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El de hoy tuvo una carrera larga a través de muchas camisetas y muchas ciudades, a veces en malos momentos, a veces rozando la gloria. Sin embargo, a pesar de participar en tres descensos, supo salir con el balance a favor de haber sido el mejor goleador de nuestra Selección en una eliminatoria mundialista y pieza clave del último campeonato que se celebró en León, Guanajuato. Recomendado al blog vía Facebook por Diego, nuestro protagonista jugó siempre en el último tramo de la cancha, con cierta habilidad, desmarque y un buen cabeceo, que le valieron para conseguir una cantidad respetable de goles en la liga. Con ustedes: Juan Francisco Uribe Ronquillo, Paco.

¿Quién era? Un delantero nacido en Tehuacán, Puebla. Activo desde mediados de los ochentas hasta principios de los dosmiles.

¿Porqué se le recuerda? Especialmente por el pico que alcanzó su carrera durante su primera época con León, a la par de Seleccion Nacional.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en el pueblo, en el campo. De chico se mudó a un rancho en Camargo, Chihuahua y más tarde llegaría a México para estudiar la Universidad. Ahí entró a las reservas de la UNAM y logró su ascenso por las inferiores hasta debutar en el torneo corto de México ’86 contra Guadalajara y anotar su primer gol al Tampico-Madero. Aún así su destino cambió tan pronto como la siguiente temporada, cuando reforzó a Neza para la 86/87. Tras dos años en Coyotes, luego de haberse ganado varios minutos y partidos como titular, Paco pasó una buena temporada por el Atlético Potosino en 88/89 en la que anotó 11 goles. Tras ese año en San Luis se mudó de regreso a México para jugar en Atlante y aunque aportó goles como titular, no pudo evitar la debacle de los Potros comandados por Rafael Puente, que ese año termianron en el descenso.

Aún así su currículo fue suficiente para llevarlo a León, con la esperanza de convertirse en el delantero estrella de los Esmeraldas. Desde su llegada, en la 90/91, mostró buen desempeño y firmó la temporada más prolífica de su carrera, con 13 tantos. Al siguiente año la escuadra de Victor Vucetich mejoró su funcionamiento y con la experiencia de Milton Queiroz, más la delantera formada por Uribe y Zé Roberto, llegaron a la final contra Puebla. Aunque Francisco no anotó en esa liguilla, suyo fue el desvío con la cabeza que Carlos Turrubiates convirtió para sellar la victoria con un 2-0 global. Ese papel le ganó la convocatoria al Tri, con el que disputó 15 encuentros de las eliminatorias de 1992 y marcó 9 goles. Durante ese proceso mundialista recibió un terrible golpe en el ojo lo alejó de las canchas por medio año y no volvió a la lista final de E.E.U.U ’94.

Tras ese golpe anímico y enrolado en América después de obtener el título de liga, regresó a la titularidad en la 93/94 y aportó 10 goles, sin embargo la llegada de Leo Beenhakker, que presentó un América engalanado por el futbol vertiginoso de Biyik Kalusha, lo relegó a la banca en la que estuvo dos temporadas. Para el Invierno ’96 se libró de desgarres y lesiones, por lo que jugó más, pero siempre como relevo y su producción fue nula. Al siguiente torneo buscó suerte con los Tigres de Primera A que buscaban el ascenso a la Primera. Allá jugó varios encuentros y fue titular, pero al final de la temprada se lesionó una vez más el pómulo y se perdió la recta final del torneo que devolvió a la UANL al máximo circuito.

Probó suerte entonces en Veracruz, donde estuvo un año y se reencontró con el gol, pero aún siendo el máximo anotador escualo, no fue suficiente para encarar el problema de porcentaje que hundió finalmente a los Tiburones. Tras el trago amargo Uribe se entrenó en América, que era dueño de su carta, sin embargo no encontró lugar y partió a la MLS en donde jugó medio año para San José Clash y anotó 2 goles. Regresó a México para reforzar a Puebla en Verano ’99 y una vez más su camino lo llevó al descenso. Luego de aquel torneo no se quedó en el Nuevo Puebla (ex-Curtidores) y viajó de vuelta a León, donde no alineó, no anotó y luego de un torneo paró 6 meses. Tras recuperar su carta de la MLS volvió a León en Invierno ’01, durante tres torneos jugó allá e incluso volvió a anotar, ayudando a conservar la categoría en el Verano ’01. Despues de salir en el Invierno ’01 vistió de nuevo la camiseta de Veracruz en Primera A por 6 meses, en los que contribuyó al ascenso y finalmente se retiró.

¿Qué fue de él? El Invierno ’02 debutó como Director Técnico interino en el León de Primera A, allá fue también Director de juveniles y luego continuó esa profesión en San José California. Luego de algunos años en E.E.U.U. regresó a México y formó el Inter de Tehuacán, en la Segunda División. Ha dirigido a su propio equipo y ahora funge como presidente del Atlético Zamora, a donde mudó su franquicia.

Algunos Datos: Cursó la carrera completa de Médico Veterinario en la UNAM, pero nunca obtuvo su título porque tuvo que elegir entre el futbol profesional y el servicio social.

Su apodo Paco es porque … bueno es obvio, por Francisco. Otros le decían Borrego, por el pelo chino.

En aquella eliminatoria a USA ’94, sus 9 goles lo convirtieron justamente en el noveno mejor goleador del mundo según la FIFA en 1992.

La lesión que lo alejó de las canchas la recibió en un partido contra San Salvador como visitantes, aquel partido lo ganaron los centroamericanos 2-1 entre furia y patadas. De ese campo salieron lesionados Uribe, con fracturas múltiples en el pómulo, Benjamín Galindo que recibió un codazo en la boca y Alejandro Nava, con esguince de tobillo.

Durante aquel paso en la Selección Nacional, en 1992, ayudó a organizar a los jugadores del representativo para negarse a viajar a una gira europea hasta que todos los integrantes tuvieran contrato firmado con sus equipos. La Federación se dio el lujo de sancionarlos por exigir sus derechos.

Jugó en el Mundial Juvenil U.R.S.S. ’85, en un partido en el que México venció a Inglaterra 1:0. Esa primera ronda fue brutal por parte del Tri, Alberto García Aspe fue el principal goleador y México ganó todos los encuentros, aunque en Cuartos perdió 2:1 contra Nigeria, que acabó tercera.

Su primer gol fue en el México ’86, con Pumas, contra Tampico-Madero. El último que hizo fue para Veracruz, el Verano ’02 en la Primera A, justamente contra Tampico-Madero.

En un partido de León contra Toluca, se ganó una amonestación a los 38 segundos del juego.

En la 93/94, a pesar de jugar poco, anotó dos tantos en liguilla; uno para eliminar a Cruz Azul y otro para empatar el marcador contra Tecos, aunque no fue suficiente para llevar a las Águilas a la final.

En un partido de México contra San Vicente, anotó tres goles. Ese día Carlos Hermosillo también se despachó con cuatro y el marcador quedó 11:0. A botepronto creo que hasta Campos se subió al ataque, tamaño paseo.

Según una entrevista que le dio a un Blog de aficionados de León, se negó a jugar el partido de promoción contra su antiguo club, por amor a la camiseta. (Aunque por las fechas,  fueron varios los jugadores del Verano ’02 que ya no vieron acción en ambas escuadras).

Estadísticas. En Primera División jugó 335 partidos, marcó 70 goles, se fue expulsado 7 veces y acumuló 21 preventivas. Clubes. México ’86 Pumas, 86/87 y 87/88 Coyotes Neza, 88/89 Atlético Potosino, 89/90 Atlante, 90/91 y 91/92 León, 92/93 a Invierno ’96 América, Verano ’97 U de Nuevo León (Tigres), Invierno ’97 y Verano ’98 Veracruz, 1998 San José Clash (MLS, ahora se llaman Earthquakes), Verano ’99 Puebla, Invierno ’99 León, Invierno ’00 a Invierno ’01 León, Verano ’02 Veracruz.

Video. Aquí un gol con Veracruz, contra Celaya. El último de esa campaña para los Escualos en el Estadio Luis Pirata Fuente, antes de pasar algunos años en Primera A.

 

A veces, uno sólo necesita un día de suerte para cambiarte la vida. Nuestro protagonista de hoy lo tuvo, hizo un gol que en Pachuca jamás se va a olvidar, de rebote, con la entrepierna o con los huevos, pero lo hizo. Estaba en el momento justo, en el lugar preciso. Se trata de un jugador que a pesar de su larga trayectoria y un sinfín de camisetas sólo rindió a tope durante unos cinco torneos cortos, acá en México. Aunque dejó mal sabor de boca a muchas aficiones, cuando quiso o pudo, demostró fuerza y rapidez en la chancha, suficientes para marcar goles importantes y ser un delantero que preocupaba a la defensa rival. Con ustedes: Alejandro Rubén Glaría González.

¿Quién era? Un atacante nacido en Argentina, en Bella Vista Buenos Aires. Activo desde principios de los noventas hasta mediados de la década pasada.

¿Porqué se le recuerda? Más que nada por el título en Pachuca, en gol de oro y otros dos tantos en la ida.

¿Cómo fue su carrera? La empezó probandose en las fuerzas básicas de San Lorenzo de Almgro, sin suerte. Lo dejaron fuera porque le faltaba físico y no logró quedarse. Tras esa decepción se probó en el Club Atlético San Miguel, que disputaba el torneo de Primera B Nacional (2nda). Allá logró quedarse y debutar  a los 17 años, en la 89/90. Tras ese año y algunos goles decidió probar suerte en el futbol andino y en tres años estuvo jugando con Santiago Wanderers, Universidad Católica, Alianza de Lima y Coquimbo Unido, un torneo con cada uno, sin consolidarse en ningún lado pero dejando cierta impresión para seguir consiguiendo contratos. Para la 94/95 llegó a Cobreloa y tuvo su mejor actuación, quedando tercero de la tabla de goleo (el campeón fue El Matador Marcelo Salas) y renovó contrato. Tras otro año en Chile decidió regresar a Argentina para jugar en C.D. Banfield, con el que decendió a Primera B Nacional en su primer año, casi siempre como suplente.

Decidió quedarse tras el descenso en la 97/98 y se convirtió en referente de la delantera. Ese logro fue suficiente para que Pachuca decidiera contratarlo esperando en él un delantero capaz que les ayudara a alejarse del descenso. El Invierno ’98 debutó entrando de cambio y poco a poco se fue ganando el puesto titular, al cual respondió con 11 goles que alejaron por fin al fantasma de Primera A del equipo tuzo. El Verano ’99 empezó con el mismo ímpetu y alcanzó a ligar ocho encuentros anotando, sin embargo las lesiones y los problemas musculares empezaron a afectar su rendimiento y se perdió varios partidos. En Invierno ’99 tuvo una temporada regular, entró de cambio en varias ocasiones y en la liguilla fue sustituido en todos los encuentros, sin embargo eso no le impidió anotar los dos goles de la ida con los que Pachuca empató a Cruz Azul en el Hidalgo. Los Tuzos lograron mantener el empate en el Estadio Azul, Glaría entró en el segundo tiempo y justo antes de los dos minutos de tiempo extra marcó el Gol de Oro y Pachuca fue campeón por primera vez, ever.

Luego de aquel gran momento tuvo una mala racha el siguiente torneo y anotó sólo 2 goles, por lo que buscó un cambio de aires en Puebla, donde hizo algunos goles para ayudar a mejorar el porcentaje del equipo poblano, pero no renovó por falta de compromiso. De ahí pasó a Pumas y aunque aportó otros 8 goles en el Verano ’01 en su segunda temporada volvió a rendir poco y tuvo problemas con la directiva, por lo que se quedó sin equipo. Así que el Verano ’02 solamente reforzó a Morelia para la Libertadores, en la que marcó algunos tantos y ayudó a Monarcas a llegar hasta Cuartos de Final, donde perdería contra América. En Apertura ’02 se ganó la confianza de Jaguares, pero tras anotar poco y ganarse una severa expulsión, recaló en la filial de Tapachula para el Clausra ’03.  Luego de ese último torneo en México intentó resurgir en Talleres de Córdoba, pero vio la banca todo el torneo y optó por retirarse.

¿Qué fue de él? Tras el retiro jugó un par de años para el Nautico Escobar en el torneo Intercountry de Futbol del Norte de Argentina, una división amateur bastante organizada, donde incluso fue goleador del campeonato y obtuvo un ascenso de categoría. Luego de aquello se le ha visto en los Drafts como promotor de jugadores argentinos.

Algunos Datos: Es hijo de un ídolo de San Lorenzo, Rubén Oscar Glaría, que jugó con Argentina la Copa del Mundo de Alemania ’74 y que luego de algunos años se retiró en Racing de Avellaneda.

Su apodo El Hueso, en realidad era El Huesito, porque el original pertenecía a su padre. El C.A. San Miguel, donde debutó, alguna vez fue entrenado por Oscar Glaría, aunque no en ese año.

El único campeonato de goleo que ganó durante su trayectoria lo obtuvó el año de Primera B con Banfield, cuando marcó 30 goles. Aunque también fue máximo goleador de Copa Chile con Cobreloa.

Como les decía en Jaguares sufrió una expulsión muy sonada, luego de que el árbitro Paul Delgadillo le mostrara la tarjeta roja fue a encararlo dándole pechazos al silbante, eso aunado a los insultos, le ganaron seis partidos fuera.

Luego de retirarse trató de jugar en el Kimberly de Mar de Plata en la Tercera División Argentina (regionales) pero no vio acción ni un minuto.

En 1993, durante su paso por Coquimbo hizo el gol del año de la liga cuando anotó de tacón, de escorpión, bombeado, por arriba del portero, al ángulo. En entrevista comentó sobre aquel gol:

Lo puedo hacer mil veces más, que no va a salir (La Nación, 2005)

Antes del partido de vuelta de la final el jugador aceptó (más tarde) estar enojadísimo con el entrenador Javier Aguirre, que lo sentó para la vuelta y lo metió después, como revulsivo. Luego del título las rencillas se olvidaron, pues resultó la técnica arriesgada del Vasco, que hoy en día ya no haría por nada del mundo, según yo.

Mucho antes de debutar, era mascota del Club San Lorenzo de Almargo, cuando niño.

Cuando estuvo en Lima sólo duró cuatro meses jugando y resindió su contrato regresando todo el dinero que había cobrado, pues la violencia del país y los atentados con bombas del partido comunista Sendero Luminoso, lo sacaron de sus casillas.

En su carrera previa a México se topó con algunos jugadores que más tarde serían estrellas en nuestra liga, entre ellos José Saturnino Cardozo en la U. Católica y Mauro Camoranessi en Banfield.

Estadísticas. En México participó en 132 juegos, anotando 50 tantos. De esos completó 45 únicamente, consiguió 24 tarjetas amarillas y 2 rojas. Clubes: 89/90 San Miguel, 90/91 Santiago Wanderers, 91/92 U. Católica 1992 Alianza de Lima, 1993 Coquimbo Unido, 1994 a 1996 Cobreloa, 96/97 y 97/98 Banfield, Invierno ’98 a Verano ’00 Pachuca, Invienro ’00 Puebla Verano e Invierno ’01 Pumas, Verano ’02 Morelia (Libertadores), Apertura ’02 Jaguares de Chiapas, Clausura ’03 Jaguares de Tapachula, 2003 Talleres de Córdoba.

Video. Pues el que le valió 4 años de contratos en México. Decidan ustedes si fue con la entrepierna o le dolió más.

Homero Simpson comentaría; ¡La bola en la ingle, la bola en la ingle! ¿y ustedes?

Éste es un episodio que ya me habían pedido por ahí, bastante recordado, no sólo por los aficionados de La Franja, sino por cualquiera que haya visto futbol a finales de los noventas.

Trenevski, seleccionado macedonio.

Antes del torneo de Invierno ’98 Puebla dejó el sobrenombre de Ejecutivos y retomó el de Camoteros, aquello luego de que su presidente, el señor José Abed, vendiera la franquicia poblana. El anterior dueño -Abed- era un empresario que se dedicaba con mayor entusiasmo al automovilismo y que pareciera, nunca gustó del futbol, por lo que luego de poco tiempo al frente anunció la venta de Puebla, de la filial de Tampico y hasta avisó su retiró de todas sus actividades deportivas, por cuestiones de edad (a la fecha sigue al frente de la Federación Mexicana de Automovilismo). En el currículo de este personaje, hoy en día, encontramos que fue socio de Vuelamex, una compañía aérea que trató de continuar a TAESA, otra aerolínea que había sido suspendida tras dos accidentes trágicos por falta de mantenimiento y era propiedad de su hermano.

Así que este empresario ejemplar vendió al equipo completo, con todo y jugadores menos uno, Gerardo Rabajda, un portero que había tenido una excelente campaña, del cual conservó su carta durante la negociación pues los nuevos dueños, entre ellos Francisco Bernat (detenido por fraude hace unos meses), no alcanzaban la cifra que pedía Abed por el club y les condonó tres millones de dólares a cambio de los derechos de Gerardo, que pensaba recuperar al vender al uruguayo. Lo único que lograron fue truncarle un año de carrera al guardameta y al que lo suplantó, Alejandro García, que luego de un torneo de recibir los gritos de la afición en su contra (¡Rabajda, Campos o Schumacher!) no volvió a jugar en Primera. El técnico poblano entonces, Raúl Cárdenas, otrora tricampeón con Cruz Azul y campeón con América, había dado recientemente de baja al resto de los extranjeros del plantel durante el cambio de directivas y se fue a Europa Oriental para traer cinco refuerzos del Viejo Continente . Además decidió no adquirir ningún elemento mexicano durante los dos Drafts que hubo aquel verano.

La nueva directiva no tuvo más que presentar a los jugadores europeos y la prensa hasta los apodó como La Quinta Balcánica, entonces se recibió la noticia con cierta expectativa, pues no faltó quien augurara grandes cosas a La Franja, pues recientemente Croacia y Yugoslavia habían tenido papeles por demás interesantes durante la Copa Mundial de Francia ’98. Sin embargo el rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. Tras seis meses en México, cuatro volvieron a Europa y sólo uno continuó por apenas un año. El equipo perdió 12 partidos y sólo ganó 2, por la mínima. Quedó en el fondo de la tabla general y con serios problemas de descenso, que finalmente cobraron factura al siguiente año. Además se descubrió que cada extranjero percibía alrededor de 20 mil dólares mensuales y se rumoreaba que solo habían sido scauteados por video. Entonces las sospechas recayeron sobre Raúl Cárdenas, que les había traído, versión que confirmaba la nueva directiva. De cualquier forma, parece difícil pensar que aquellas contrataciones se lograran sin el consentimiento de Abed y que no fueran parte de un plan para traer jugadores libres y sacar mayor valor a la venta.

Pero, ¿quiénes eran estos europeos y que tan malos eran?

Milec Knezevc. Nació en Belgrado, Yugoslavia (que luego sería Serbia y Montenegro, actualmente Serbia). Venía del K.S.V Waregem de la segunda división de Bélgica y jugaba en la línea defensiva como lateral derecho. Se esperaba que cumpliera en labores defensivas y se acoplara al ataque, alineó de titular en 4 partidos y durante todos ellos tuvo que ser retirado por lesión, de hecho en los últimos tres no duró ni el primer tiempo completo. Tras su paseo en México se incorporó al SEO de Belgrado, al Spartak Varna de Bulgaria, al Saratov de Rusia y acabó su carrera en el Szczakowianka Jaworzno de la cuarta división de Polonia. Hoy en día es Director Deportivo y de Juveniles del F.K. Internacional de Serbia, un club de futbol/escuela que compite en las divisiones amateurs de aquel país. Acá una imagen actual y hasta su licencia de entrenador avalada por la UEFA.

Dejan Pekovic, También de nacionalidad serbia y nacido en Belgrado, que era la ciudad más grande de la antigua Yugoslavia.  Jugó en el Partizán de Belgrado, fue campeón de la liga yugoslava en la 95/96 y había pasado por el Royal Standard de Liège, el club más exitoso de Bélgica. Era delantero y se esperaba de él suficiente potencia física para desequilibrar, siendo el cambio ideal para alguno de los otros tres atacantes europeos. Y ciertamente entró de cambio por sus compatriotas, tres veces en total, una de defensa (supongo que no podían explicar su posición ideal) y se fue sin goles, pero con dos amarillas que se ganó en tan sólo 135 minutos. Luego del sueño americano se enroló en su primer club, el F. K. Budocnost de Pudgorica, que juega en la First League de Montenegro. Luego pasó por el Apollon de Chipre, el Lombardo de Bulgaria y acabó su carrera en el Szombathely Haladás de la segunda división de Bulgaria. Hoy en día no encontré su paradero, pero creo que probablemente fue confundido por Dejan Petkovic, un serbio que jugó en el Real Madrid, con el mismo éxito que el nuestro en Puebla.

Viktor Trenevski. El único que no era serbio, pero sí yugoslavo. Nació en lo que ahora es la República de Macedonia. Al igual que Pekovic venía de ser campeón con el Fudbalski Klub Partizan, había jugado las eliminatorias previas del Mundial de Francia ’98 para la selección macedonia. Se suponía que sería el alma creativa de Puebla y se le otorgó el número 10, para alinearle detrás de los otros dos delanteros balcánicos. Jugó intermitente la temporada y su equipo perdió 8 de los 9 encuentros que disputó. En el último encuentro de aquel Invierno ’98 por fin encontró ritmo y Puebla empató 2-2, Viktor puso una asistencia y anotó su único gol, de tiro libre. De cualquier modo huyó al final del torneo y se marchó al F.K. Sileks de su país. Siguió algunos años en selección y finalmente acabó en el futbol de Eslovenia, jugando en varios equipos y finalmente en el Nafta Lendava de la impronunciable primera división eslovena. Se retiró hace un par de años y actualmente es una agente registrado de la FIFA.

Aleksandar Janjic. Otro joven de Belgrado. Venía del F.C. Carl Zeiss Jenna de la tercera división alemana y había estado en el RAD Beograd, de Serbia. Al igual que Pekovic y Trevenski surgió de las fuerzas básicas del F.K. Budocnost Podgorica de Montenegro. Se suponía un delantero potente y habilidoso, bueno por arriba, por su altura. Tuvo muchos más minutos que sus compañeros, especialmente porque había que usar los cambios en sus compatriotas, cuando no en él. Sólo se perdió un partido pero completó únicamente la mitad de sus encuentros por agotamiento. Al final de la temporada aportó un gol y una asistencia. De recuerdo se llevó una amonestación. Al regresar a Europa volvió al F.K. RAD y jugó un par de años allá antes de su retiro. Luego estuvo colaborando en el cuerpo técnico del mismo club y actualmente entrena al F.K. Bezanija, de Nueva Belgrado, que compite en la segunda división de Serbia.

Vojimir Sindic. También serbio, era el más desconocido de todos, lo cual es decir bastante. Cuando lo trajeron estaba jugando en el F.K. Hajduk Beograd de la tercera división serbia. Cabe resaltar que en 1992 se había probado sin éxito con el Club Deportivo Logroñés de España, que jugaba entonces en Primera. Sin embargo, fue el más activo y el, digamos, más exitoso. Estuvo dos temporadas en México, lo cual de menos le libró de los bombardeos de la OTAN a Serbia y Montenegro en 1999. Este pelirrojo no se perdió ningún encuentro de la temporada y casi todos desde el once inicial, aunque también había que sacarlo la mitad de las veces, por cansancio. Aprovechó todos esos minutos para marcar dos goles, aunque uno fuera de penal contra Santos. Así estaría Puebla que decidieron quedárselo una temporada más o acaso el no se dejó regresar a las divisiones inferiores de su país. En Verano ’99 salió a la cancha en el primer partido de la temporada, salió de cambio y ya sólo jugaría los últimos minutos de dos encuentros. Uno de ellos el último partido de ese Puebla en Primera División, al entrar por el Coreano Rivera en una desesperadísima táctica del entrenador José Marí Bakero por ganar el partido que finalmente marcó el descenso de La Franja. Sindic fue cortado cuando Puebla resucitó previa compra de Unión de Curtidores y regresó a su tierra, para jugar en el F.C. Jedinstvo de la ciudad de UB, Serbia. Actualmente es Manager de ese mismo equipo, que juega en la tercera división, para un pueblo de 6,000 habitantes.

Cabe mencionar que ese año jugaron 6 ex-yugoslavos en México, contando al verdaderamente bueno Zdenko Muf de Tecos, pues los demás eran unos troncos que no sabían nada de México, que tal vez no aprendieron nada de español y que los que menos tienen la culpa son ellos, que seguro atesoran con cariño su experiencia internacional. En realidad se trata de un caso más de los directivos piratas de nuestra liga, que se aventaron la puntada de contratar a todo un paquete de paquetes.

Video. Que me gustaría más que tener un gol, pero no. Acá un recuento de aquel Invierno ’98, cuando se hace mención a Puebla podrán ver de reojo a Vojimir festejando un gol, nomás.

Píquenle a compartir aquí abajito o no.

Hoy toca América, así que seguiremos una buena recomendación de mi tocayo y lector Marco.

Aún cuando Los Cremas han tenido muy buenos jugadores (algunos de ellos ya han estado por acá) siempre han ostentado una habilidad especial para contratar jugadores troncos, a muy alto precio, con pocos dividendos, que simplemente no podemos olvidar tan fácil. El protagonista de este post tuvo un paso casi fugaz por tierras mexicanas y sin embargo se encuentra fresco en la mente de los aficionados como una de las peores contrataciones de los ya lejanos ochentas. Se trata de un argentino delgado, de gran maraña rizada, güero, alto y con una gran sonrisa que pocas veces compartían los que le veían jugar. Con ustedes: Gustavo Pedro Echaniz Conchez.

¿Quién fue? Un centro delantero originario de San Nicolas, Argentina. Activo durante los ochentas y en México a principios de esa década.

¿Porqué se le recuerda? En México, por malo, nada más. En Argentina también, aunque algunos equipos chicos allá le recuerdan goles importantes.

¿Cómo fue su carrera? La empezó en Santa Fe, Buenos Aires. Allá jugó en varios equipos de las divisiones inferiores argentinas y en la temporada ’81 de la Nacional C de Argentina (la tercera división) colaboró en el ascenso del Cacharita Juniors a Nacional B o segunda. La temporada ’82 la continuó en el club, con un buen desempeño. En ese año uno de los grandes equipos de primera, San Lorenzo de Almargo, había descendido a la B, por lo que la atención de la liga aumentó considerablemente. Así muchos jóvenes encontraron cabida en equipos de Primera División, Huracán contrató a Echaniz, de 23 años.

Tras esa temporada en Huracán de Parques Patricios, en la que metió no muchos goles y tampoco se consolidó en el once titular, algún gran visor de talentos lo colocó en el América de México, con tan sólo un año en la Primera División Argentina. Las Águilas acababan de desprenderse del máximo goleador del torneo anterior, Norberto Outes, por lo que requerían un extranjero con gran capacidad de gol. Como era fácil de predecir, Echaniz no fue la solución y aunque terminó la temporada como el mayor anotador del equipo, con 13 goles, falló una gran cantidad de oportunidades y no convenció a nadie, además, a la mitad de la temporada apreció un delantero mexicano joven, Carlos Hermosillo, que se fue ganando la preferencia de la afición.

Finalmente esa temporada América sería campeón contra Chivas, en la única final de Clásico Nacional de la que se tiene memoria. Gustavo jugó casi toda la liguilla pero no aportó ningún gol, el equipo salió adelante porque tenía un gran equipo en la defensa y la media, con jugadores como Alfredo Tena, El Ruso Brailovsky, El Cabezón Luna, Javier Aguirre, Armando Manzo o Cristobal Ortega. Al final de la temporada fue el único titular que salió del equipo. Se fue de Coapa con destino a Puebla, en los entonces Ejecutivos jugó la 84/85 y el PRODE ’85 y anotó únicamente 2 tantos en ambos torneos, pues el equipo no andaba bien y sus deficiencias eran más notables. Luego de aquello se fue a préstamo a San Lorenzo de Almargo para la 85/86 argentina donde marcó unicamente 3 goles.

Al finalizar esa temporada regresó a México, esta vez para probar suerte en Cobras de Querétaro, que recién habían sido fundado por Televisa la temporada anterior y había logrado el ascenso a Primera División ese mismo año. Ahí se reencontró con varios ex-americanistas veteranos y jóvenes que no tenían cabida en Águilas. Sus 6 goles en 33 encuentros solo ayudaron al equipo benjamín a enpobrecer los números de una campaña desastrosa y volver a la Segunda División.

Terminó su aventura en México y regresó a su país. En la temporada 88/89 militó con el Club Unión de Santa Fe y un gol suyo consiguió el ascenso de Nacional B a Primera, así que para la temporada 90/91 volvió a convencer a directivos foráneos de su valía y se fue a la Bundesliga de Austria, a jugar con el VSE Sankt Pölten. Su aventura europea duró solo un año y con pocos goles, regresó a Argentina una vez más y siguió jugando en Nacional B, en equipos como Colón, Almirante Brown y All Boys, de donde se retiró en la 93/94.

¿Qué fue de él? Sigue en las divisiones inferiores argentinas, que es donde más a gusto ha estado, aunque ahora dirigiendo a equipos como Olimpo de Bahía Blanca, Deportivo Madryn y Jorge Newbery. Actualmente acaba de firmar contrato con el Club Sarmiento Pigüe, de la Nacional C.

Algunos Datos: Aquella temporada, cuando Hermosillo debutó, lo hizo con 2 goles contra Atlas. Por lo tanto el técnico Carlos Reinoso tuvo que defender a Echaniz de los medios y la afición que pedían que El Grandote de Cerro Azul fuera titular, en una decisión que no me explico.

Es de los jugadores que han militado tanto en San Lorenzo como en Huracán, que allá en Argentina es una cosa no bien vista, como cambiar de América a Chivas.

En esa temporada, la 83/84, América tenía cuatro extranjeros argentinos, que es una situación que no se había dado y no se ha repetido. La legión albiazul estaba compuesta por Héctor Miguel Zelada, Eduardo Bacas, Daniel Alberto Brailovsky y Gustavo Echaniz.

Ese mismo año el campeón de goleo fue por segundo año consecutivo Norberto Outes, quien le había cedido su lugar a Gustavo para irse a Necaxa.

Su salida de América también se dio porque ese año se redujo de 5 a 4 extranjeros, de no ser así tal vez hubiera estado una temporada más.

En argentina le apodaban El Potro. En México había quien -sin muchas ganas y casi por no dejar- le decía Che.

Antes de esa final que América ganó a Chivas se habían enfrentado el torneo anterior en semifinales, con victoria de Guadalajara, cuando lo hecho a lo largo del campeonato parecía favorecer a Los Cremas, por lo que aquella victoria fue con sabor a revancha. Aunque no creo que El Potro se haya enterado, por cierto.

Su porcentaje de gol en México fue de un tanto cada cuatro juegos, buenos números para un mediocampista.

En América y Puebla portaba el 9.

Estadísticas. En México marcó 21 goles en 87 encuentros. Se ganó cinco cartones amarillos y dos rojos. Clubes en México: 83/84 américa, 84/85 y PRODE ’85 Puebla, 86/87 Cobras de Querétaro. Clubes en Argentina (sin orden): Huracán de Parque Patricios, San Lorenzo de Almagro, Unión de Santa Fe, Colón, Lanús, Chacarita Juniors, All Boys y Almirante Brown. Clubes en Europa: VSE Sankt Pölten 90/91.

Video: En un partido contra Curtidores, Echaniz se despacha con dos (uno de penal) y falla otros tres, por lo menos en el resumen.

¿Algún otro recuerdo, memoria o anécdota? Échenle a los comentarios.

Por cierto, las imágenes de este post han sido más fáciles de conseguir gracias a una maravillosa colección en PDF de revistas antiguas de futbol, por un chico de Querétaro, harto moderno. Si quieren adquirirlas o echarles ojo pueden hacerlo acá.


En hombros, con pésima calidad de imagen.

De Ecuador han llegado grandes futbolistas a jugar en México, de botepronto recuerdo a Alex Aguinaga o El Tin Delgado. Sin embargo el primero en poner al país sudamericano en la mente del aficionado llegó hace ya varios ayeres a tierras mexiquenses para volverse leyenda con los Diablos Rojos. Un delantero moreno, melenudo, veloz, con personalidad, con buen golpeo de balón. Una amenaza para los defensas rivales, aún siendo flaco y espigado como era él. Las crónicas de entonces le atribuían reflejos felinos a quien fuera también conocido como El Gato Salvaje. Con ustedes: Italo Eugenio Estupiñán Martínez.

¿Quién era? Un delantero originario de Esmeralda, Ecuador (provincia costera del país al que cruza el paralelo mayor de la Tierra). Activo en los setentas y hasta mediados de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? En su país por jugar un par de Copas Libertadores a gran nivel, en México por volverse el mejor extranjero de la liga por varios años.

¿Cómo fue su carrera? La empezó jugando en las calles, en las playas. Cuando tenía 16 años decidió que se dedicaría al futbol y se probó para un club local, llamado Aucas, pero a pesar de llegar recomendado el entrenador no lo aceptó por ser demasiado espigado. Enseguida lo intentó con el Macará de Ambuto, donde rápidamente se convirtió en titular y estrella. En ese equipo debutaría en Primera División. De ahí saltó luego de apenas tres años al Nacional de Ecuador. Había llegado para reforzar la banca y sin embargo se ganó la titularidad desde sus primeros juegos, con Nacional ganó el campeonato del ’73 y un subcampeonato. Su fama aumentó tras la Copa Libertadores ’72 en la que fue seleccionado el Mejor Jugador de América.

Así para la 74/75 llegó a Toluca, debutó con un gol y un pase, se adaptó rápido al futbol mexicano y se volvió referente al ataque, incluso terminó como el mejor goleador del equipo, con 18 tantos aún estando 12 fechas fuera por lesión. El equipo llegó a la liguilla y resultó campeón al vencer con gol suyo, de cabeza, al minuto ’51, al Club León en La Bombonera. La siguiente temporada su rendimiento no bajó, volvió a anotar 14 goles para continuar como el más efectivo de Los Diablos, aunque el equipo había perdido a su técnico campeón y el torneo no acabó tan bien como se esperaba. Para la 77/79, aún siendo uno de los jugadores más cotizados, viajó al Distrito Federal para reforzar al Club América.

Con las Águilas estuvo dos temporadas, en Coapa alternó en la banca pero no dejó de marcar goles y colaboró en la victoria de la Copa Interamericana de 1977, a Boca Juniors. Para la 79/80 jugó cedido una temporada en la Universidad Católica de Quito y en la 80/81 regresó para integrar a los recién creados Atletas Campesinos de Querétaro, en donde también estuvo un solo año. Finalmente en la 81/82 se enroló con Puebla y durante la 82/83 volvió a ser campeón con el primer equipo que dirigía el eterno -no es un elogio- Manuel Lapuente. De La Franja salió al finalizar esa temporada histórica, anunciando su retiro del futbol. Aunque no sería su último equipo, esperó algunos años para recuperar su carta y así poder irse gratis al Elmec de Ecuador, donde colgó los botines tras única temporada con ese equipo, en 1986.

El look habitual.

¿Qué fue de él? Luego de ese último año en su país natal se mudó a E.E.U.U. por una temporada y finalmente regresó a vivir a la Ciudad de México, incluso consiguió la nacionalidad mexicana hace poco. Desde entonces ha estado vinculado con el Deportivo Toluca, en varios puestos y manejó un negocio propio en Querétaro. También ha sido nombrado Encargado del Deporte en el Municipio de Ixtlahuaca. Actualmente es coordinador de futbol para Los Chorizeros y supervisor de escuelas de futbol para el gobierno del Edo. de México

Algunos Datos: Como les decía fue el primer jugador ecuatoriano en México, entre recelo y orgullo siempre cuenta que cuando llegó a nuestro país la gente preguntaba entre bromas; ¿Ecuador, dónde queda eso?, pero después de algunos años y varios goles la gente se refería a la nación andina como La Tierra de Estupiñán.

Por su parte también confesó que cuando supo de la oferta en México sólo había visto algunas películas de Fernando Casanova que llegaban a la región sudamericana, por lo que creía se trataba de un país de pistoleros y ensombrerados.

Su origen en Esmeralda era muy humilde, trabajaba ayudando a su madre a vender en un mercado y jugaba futbol en las tardes, la familia comía poco y por eso estaba tan flaco. Su padre era un curandero famoso de la región llamado Virgilio, que era respetado por su sabiduría en las artes de magia negra.

Su apodo en Ecuador era La Yerbita, por lo flaco, por su papá. En México el apodo de Gato Salvaje le llegó gracias a la siempre genial inventiva del cronista Ángel Fernández (Q.E.P.D.).

Del entrenador que lo rechazó en su primera prueba, recuerda que le dijo Oiga, chiquito, el fútbol es para hombres, vaya a criarse a los senos de su madre.

Otra anécdota curiosa sobre sus primeros años es que su mamá no sabía donde andaba cuando consiguió su primer equipo, creía que andaba de vago. Cuando la visitó para llevarle dinero de sus primeros sueldos tuvo que convencerla de que no lo había robado.

Cuando consiguió el campeonato Escarlata salió cargado en hombros y la gente coreaba su nombre en todo el estadio.

Tiene un hijo ecuatoriano y otros dos gemelos de nacionalidad mexicana, que deben andar por los 15 años y vaya usted a saber si se dedicarán al futbol.

En la época del Campeón Toluca al equipo le llamaban los Cangrejos Rojos, porque tenían fama de echarse para atrás cuando conseguían el resultado, sin embargo ese equipo marcó 54 goles y ganó varias veces por más de la mínima.

Antes de fichar por Toluca estuvo cerca de pasar al San Lorenzo de Almargo, pero decidió por México. Cuando llegó se enfrentó a la dureza de sus compañeros, que lo separaban del equipo por haber tomado el lugar del histórico Vicente Pereda, Diablo Mayor y delantero nacional.

Jugó también para la Selección de Ecuador, aunque no alcanzó a clasificarse a un mundial. En esos días alineaba al lado del que fuera su ídolo en la juventud, Alberto Spencer, el ya fallecido delantero histórico del Peñarol uruguayo.

Esa copa Interamericana fue la única en la historia que jugaron los Xeneizes, pero se las arrebató América con tremendo gol de último minuto, de tiempo extra, de tiro libre, de comerse las uñas, del magnífico Carlos Reinoso.

Ganó un premio Heraldo y un Citlalli al Mejor Jugador del Año 1975, cuando a la gente aún le importaban esos galardones.

Estadísticas: En México marcó 69 goles en los equipos que defendió. Clubes: Macará (de 1970 a 1972), Nacional (de 1972 a 1974), Toluca (de 1974 al 77), América (de 1977 al 79), U. Católica de Ecuador (1979-80), Atletas Campesinos (1980 al 82), Puebla (1982-83). Emelec, de Ecuador (1986).

Video. El campeonato de Puebla, en penales con Chivas, al minuto 2:55′ es turno de Italo Estupiñán, luego del primer fallo de Guadalajara. Fue una serie larguísima y este video tiene la transmisión original, del Canal 13. Chulada.

Puede que el de atrás sea él, puede que sea Saavedra.

Hoy toca recordar a un regio de corazón, un jugador que a pesar de su origen y su trayectoria como tigre, vivió sus mejores momentos vistiendo la rayada de Necaxa. El Popeye, como se le conocía, encontró en la media cancha y la delantera el lugar por el que luchó toda su carrera, pocas veces titular indiscutible, se las ingenió para hacerse de una larga vida de futbolista y de vez en cuando marcar un gol importante. Con ustedes el hombre que lucía un curioso bigote estilo Ringo Starr y una china cabellera indescriptible, aún más estrafalaria: Edgar David Oliva Medina El Popeye.

¿Quién era? Un atacante oriundo de Monterrey, que estuvo en activo durante los noventas y principios de la siguiente década.

¿Porqué se le recuerda? Por sus característico vello facial, por su apodo y por ser el revulsivo en la banca que entraba con grandes esperanzas.

¿Cómo fue su carrera? La empezó en las fuerzas básicas y juveniles de los Tigres en Monterrey, su debut profesional lo hizo para los Tigrillos de la UANL en la tercera división, a principios de los noventas. Allá llegó a la titularidad y en la campaña 93/94 ganó la final por el ascenso a Segunda División contra Coacalco, anotando en el partido de vuelta. Para la 95/96, con el mismo equipo, ascendió a la Primera A, esta vez ganando la final contra el Tapatío. En el Verano ’98 y con el mismo club, que ahora se hacía llamar la U de Nuevo León, colaboró para ganar la final a Zacatepec y jugarse el ascenso a la máxima categoría contra Pachuca, el cual perdieron por poco.

Aunque en torneos anteriores ya había alternado y jugado varios partidos con el primer equipo de Tigres, su esfuerzo en aquella campaña le valió que los directivos de Necaxa se fijaran en él y para el Invierno ’98 ya era rayo. Ese mismo torneo se ganó minutos y se coronó campeón contra Chivas, jugando 7 minutos de la ida. Para el Invierno ’99 jugó su mejor torneo y apareció en todos los partidos del equipo, luego jugó el Verano ’00 con menor regularidad y al acabar regresó a Tigres, como refuerzo de primera división. Aquel estatus no le duró mucho y luego de dos torneos salió de planes, por lo que para el Invierno ’01 probó suerte en Puebla.

Con la franja jugó poco más pero no se consolidó, así que fue enviado de vuelta a Coyotes de Saltillo, luego se probó en Correcaminos por un torneo y al termino del mismo se enroló en Jaguares de Tapachula, también en la Primera A. Durante el Apertura ’03 fue registrado con el primer equipo de Chiapas pero su regreso no vio ningún minuto, al finalizar el siguiente torneo -Clausura ’04- se retiró, aunque para el segundo semestre del 2004 se agregó al plantel de La Furia de Monterrey, equipo de futbol salón que compitió en la MILS de los Estados Unidos.

Este sí es.

¿Qué fue de él? Luego de aquella aventura en el futbol gringo jugó donde lo dejaran; homenajes, exhibiciones, e incluso a nivel amateur en ligas regionales de Monterrey, como la Profusoc y la Parque Río. Finalmente dejó de correr tras el balón y para el Apertura ’07 reapareció en Tercera División dirigiendo a los Gallos 49 de Cadereyeta, para el Apertura ’09 y el Bicentenario 2010 dirigió a la trinquita de Irapuato en Segunda División y actualmente espera otra oportunidad para estar en el banquillo.

Algunos Datos: Antes de emigrar a Necaxa, en la semifinal del torneo contra Pachuca, cometió un garrafal error sólo frente al marco, sin portero, casi sobre la línea, que le ganó tremendo abucheo de la afición universitaria. Sin embargo la redención llegó pronto y anotó un importante golazo contra Correcaminos, que los encaminó al título.

Como podrán darse cuenta jugó y ganó cuatro distintas finales, logrando así el título de liga en las 4 principales categorías del futbol mexicano, al igual que su amigo y compañero en la delantera; El Pastor Lozano.

Hace poco.

Se le escapó sin embargo la final por la promoción en Primera División A, aunque muchos años después estuvo del otro lado de la moneda, defendiendo la categoría de Jaguares de Tapachula contra el Tepic de Segunda en un partido por la permanencia. Tal vez no cuente ese como un título, pero seguro que festejaron como si lo fuera.

Participó también, con todo el Necaxa, en el primer Mundial de Clubes donde fueron terceros.

Su apodo se lo otorgó, a saber porqué, Guerrerito, el famoso ex-narrador norteño del Estadio Universitario.

No fue el único Popeye en jugar con Tigres. Además de él, René Trujillo Caloca, lateral derecho y seleccionado nacional en los setentas, se ganó ese mote por imitar las voces de la caricatura de Popeye el Marino y el Pato Donald.

En la Primera A también pasó por el Zacatepec, aunque sólo durante una pretemporada, antes de irse a la UAT.

Ese equipo de la MILS (Major Indoor Soccer League), en el que no logró mucho, fue fundado por CEMEX tres años antes, luego fue de Sinergía durante esa época y finalmente propiedad de TvAzteca. Apenas desapareció este año dejando la Arena Monterrey como su última casa.

Estadísticas. 93/94 a Verano ’98 Tigres/Tigrillos/U de Nuevo León, Invierno ’98 a Verano ’00 Necaxa, Invierno ’00 y Verano ’01 Tigres, Invierno ’01 Puebla, Verano ’02 Coyotes de Saltillo, Apertura ’02 Correcaminos UAT, Clausura ’03 a Clausura ’04 Jaguares de Tapachula (A’03 Jaguares de Chiapas), 2004 La Furia de Monterrey (MILS).

Video. Acá un gol que le mete al Cruz Azul en la 94/95, el resultado final es una patiza que mete la máquina de Carlos Hermosillo, aunque no tendrán que esperar mucho su gol es el primero.

¿Creen como yo que le pusieron Popeye porque estaban pensando en Popeye y Oliva? Por cierto, disculpen la tardanza es que la cosa de las imágenes se ha puesto complicado …

Para ser portero y ser famoso hay que ser buenísimo, tener carisma o ser polémico. El de hoy tenía bastante de las últimas dos y poco de la primera, no fue lo que se dice un porterazo toda su carrera pero en algún momento fue considerado el debutante con mayor talento de nuestra liga, le quitó el puesto a un consagrado extranjero e hizo lo que pudo en los equipos donde jugó para ganarse la titularidad y hoy su nombre se recuerda con gusto a pesar de haber cometido algunos errores graves en su juego. Con ustedes, a petición de nuestro lector Dino, un sinaloense que resguardó el arco de las dos aficiones más grandes de Monterrey: Oscar Manuel Dautt Bojorquez.

¿Quién fue? Un guardameta originario de Guasave, Sinaloa. Activo desde finales de los noventas hasta hace poco menos de un año.

¿Porqué se le recuerda? Por ser considerado un gran prospecto, por haber cambiado la playera de Rayados por la de Tigres y por ser uno de los que más buscaba la prensa después de los partidos.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en su natal Sinaloa jugando en fuerzas básicas y equipos amateur, finalmente llegó a defender la portería de los Diablos Azules de Guasave y Atlético Guasavense de Tercera División, que le dieron la posibilidad de probarse en Atlas y Monterrey aunque no se concretó. Un par de años después de aquellas oportunidades, en 1993, decidió partir a Monterrey para actuar con Rayaditos en Tercera y Segunda División y finalmente llegó a Coyotes de Saltillo en la Primera A, donde fue titular en el Invierno ’96 y jugó rotando con la banca hasta el Verano ’98, cuando empezó a alternar con la pandilla del Máximo Circuito. Debutó en ese torneo en una victoria contra América y se quedó con el puesto el resto del torneo aún con algunos titubeos.

Para el Invierno ’98 se ganó la titularidad con buenas actuaciones e incluso se le consideró para la selección nacional, sin embargo al final del torneo los albiazules decidieron venderlo a Toros Neza que venía de quedar en el sótano general de la tabla. Con los bureles estuvo desde el Verano ’99 hasta el Verano ’00 y tras el descenso del equipo partió a préstamo a Puebla en donde estuvo dos campañas. Sin aclarar la propiedad de su carta, pues para ese entonces la franquicia de Neza había sido desmantelada, volvió a Monterrey con la UANL, donde jugó cuatro torneos como titular. Para el Apertura ’03 regresó a Puebla y tras el Clausura ’05, aún siendo titular, decidió retirarse a los 29 años.

En el Apertura ’07 decidió salir del retiro para probar suerte en Xoloitzcuintles de Tijuana y tras dos temporadas el Chelis, especialista en darle a jugadores casi olvidados su tercer aire, lo llamó para defender de nuevo la portería del Puebla para el Apertura ’08. En esta última etapa salió al arco 10 veces y finalmente el Clausura ’09 lo jugó con los Lobos BUAP, para retirarse una vez más a los 33 años.

¿Qué fue de él? Desde su primer retiro se mudó a a Arizona, donde es dueño de un restaurante de comida de mar estilo Sinaloa -Mariscos Altata- que tiene excelentes críticas culinarias en la región.

Algunos Datos: En Guasave también jugaba béisbol, incluso durante su época en Diablos Azules jugaba los sábados como portero en Tercera División y los domingos en la liga amateur como lanzador o antesalista.

Dice que estuvo cerca de llegar a la selección juvenil de béisbol, pero se decidió por el futbol.

Sus hermanos Pablo y Hugo Dautt también fueron arqueros, pero no llegaron a Primera. Además su sobrino, Jesús Alejandro Dautt, está en las fuerzas básicas de Monterrey y ha jugado con la selección sub-15.

En su pueblo natal le apodaban El Gordo, pues su físico no era muy atlético. En Monterrey también le apodaron El Chilavert Rayado, por su parecido con el portero guaraní.

Dice que fue hasta después de hacerse la barba de candado que supo quien era el famoso portero de Paraguay.

El portero al que le quitó el puesto en Monterrey era otro paraguayo, Rubén La Bomba Ruiz Díaz, quien fuera arquero de la rojiblanca en Francia ’98.

Para regresar de su primer retiro tuvo que perder 13 kilos que había ganado. Esos sí son buenos mariscos.

Uno de sus errores más recordados fue en un clásico regiomontano defendiendo la playera de Tigres, cuando cometió un gran error que selló la goliza en contra 4-1.

Otro de ellos fue en la final de Invierno ’01 cuando Walter Silvani le marcó un gol desde media cancha que le dio el triunfo a los tuzos.

Cuando salió por segunda vez de Puebla fue también el segundo descenso de su carrera. Viviría aquel drama una vez más cuando el Club Tijuana sería enviado reglamentariamente a Segunda, en un torneo en el que quedó octavo en la tabla general, décimo arriba del peor porcentaje y clasificado a la liguilla.

Le tocó ser goleado en muchas ocasiones, recibió dos veces 6 goles, otras dos aceptó 5 en contra y estuvo en la portería 13 veces cuando su equipo recibió 4 tantos.

Fue llamado como suplente a la selección mayor en la Copa Confederaciones 2001, esa en las que nos ganó hasta Corea del Sur y nos fuimos en ceros.

En 2002 debutó en la Liga Mexicana de Béisbol, cuando salió al dugout (banca) de los Pericos de Puebla en un partido, como invitado especial.

Fue considerado entre la terna del poco popular Citlalli al novato del año en el Verano ’98.

Estadísticas. En Primera División jugó 252 partidos, recibió 392 goles, salió expulsado 2 veces y acumuló 25 amarillas. Clubes: V’96 a V’98 Coyotes de Saltillo, V’98 a I’98 Monterrey, V’99 a V’00 Toros Neza, I’00 y V’01 Puebla, I’01 a C’03 Tigres, A’03 a C’05 Puebla, A’07 y C’08 Tijuana, A’08 Puebla, C’09 Lobos BUAP.

Video. Pues me encontré este del gol que le metió Silvani para hacer campeón a Pachuca, más que un error es una genialidad del argentino, adornada por el gran resorte de Dautt.

¿Te acordaste de algún otro jugador? ¿Se te antojó un huachinango empapelado relleno de mariscos? ¡Comenta!