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El de hoy tuvo una carrera larga a través de muchas camisetas y muchas ciudades, a veces en malos momentos, a veces rozando la gloria. Sin embargo, a pesar de participar en tres descensos, supo salir con el balance a favor de haber sido el mejor goleador de nuestra Selección en una eliminatoria mundialista y pieza clave del último campeonato que se celebró en León, Guanajuato. Recomendado al blog vía Facebook por Diego, nuestro protagonista jugó siempre en el último tramo de la cancha, con cierta habilidad, desmarque y un buen cabeceo, que le valieron para conseguir una cantidad respetable de goles en la liga. Con ustedes: Juan Francisco Uribe Ronquillo, Paco.

¿Quién era? Un delantero nacido en Tehuacán, Puebla. Activo desde mediados de los ochentas hasta principios de los dosmiles.

¿Porqué se le recuerda? Especialmente por el pico que alcanzó su carrera durante su primera época con León, a la par de Seleccion Nacional.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en el pueblo, en el campo. De chico se mudó a un rancho en Camargo, Chihuahua y más tarde llegaría a México para estudiar la Universidad. Ahí entró a las reservas de la UNAM y logró su ascenso por las inferiores hasta debutar en el torneo corto de México ’86 contra Guadalajara y anotar su primer gol al Tampico-Madero. Aún así su destino cambió tan pronto como la siguiente temporada, cuando reforzó a Neza para la 86/87. Tras dos años en Coyotes, luego de haberse ganado varios minutos y partidos como titular, Paco pasó una buena temporada por el Atlético Potosino en 88/89 en la que anotó 11 goles. Tras ese año en San Luis se mudó de regreso a México para jugar en Atlante y aunque aportó goles como titular, no pudo evitar la debacle de los Potros comandados por Rafael Puente, que ese año termianron en el descenso.

Aún así su currículo fue suficiente para llevarlo a León, con la esperanza de convertirse en el delantero estrella de los Esmeraldas. Desde su llegada, en la 90/91, mostró buen desempeño y firmó la temporada más prolífica de su carrera, con 13 tantos. Al siguiente año la escuadra de Victor Vucetich mejoró su funcionamiento y con la experiencia de Milton Queiroz, más la delantera formada por Uribe y Zé Roberto, llegaron a la final contra Puebla. Aunque Francisco no anotó en esa liguilla, suyo fue el desvío con la cabeza que Carlos Turrubiates convirtió para sellar la victoria con un 2-0 global. Ese papel le ganó la convocatoria al Tri, con el que disputó 15 encuentros de las eliminatorias de 1992 y marcó 9 goles. Durante ese proceso mundialista recibió un terrible golpe en el ojo lo alejó de las canchas por medio año y no volvió a la lista final de E.E.U.U ’94.

Tras ese golpe anímico y enrolado en América después de obtener el título de liga, regresó a la titularidad en la 93/94 y aportó 10 goles, sin embargo la llegada de Leo Beenhakker, que presentó un América engalanado por el futbol vertiginoso de Biyik Kalusha, lo relegó a la banca en la que estuvo dos temporadas. Para el Invierno ’96 se libró de desgarres y lesiones, por lo que jugó más, pero siempre como relevo y su producción fue nula. Al siguiente torneo buscó suerte con los Tigres de Primera A que buscaban el ascenso a la Primera. Allá jugó varios encuentros y fue titular, pero al final de la temprada se lesionó una vez más el pómulo y se perdió la recta final del torneo que devolvió a la UANL al máximo circuito.

Probó suerte entonces en Veracruz, donde estuvo un año y se reencontró con el gol, pero aún siendo el máximo anotador escualo, no fue suficiente para encarar el problema de porcentaje que hundió finalmente a los Tiburones. Tras el trago amargo Uribe se entrenó en América, que era dueño de su carta, sin embargo no encontró lugar y partió a la MLS en donde jugó medio año para San José Clash y anotó 2 goles. Regresó a México para reforzar a Puebla en Verano ’99 y una vez más su camino lo llevó al descenso. Luego de aquel torneo no se quedó en el Nuevo Puebla (ex-Curtidores) y viajó de vuelta a León, donde no alineó, no anotó y luego de un torneo paró 6 meses. Tras recuperar su carta de la MLS volvió a León en Invierno ’01, durante tres torneos jugó allá e incluso volvió a anotar, ayudando a conservar la categoría en el Verano ’01. Despues de salir en el Invierno ’01 vistió de nuevo la camiseta de Veracruz en Primera A por 6 meses, en los que contribuyó al ascenso y finalmente se retiró.

¿Qué fue de él? El Invierno ’02 debutó como Director Técnico interino en el León de Primera A, allá fue también Director de juveniles y luego continuó esa profesión en San José California. Luego de algunos años en E.E.U.U. regresó a México y formó el Inter de Tehuacán, en la Segunda División. Ha dirigido a su propio equipo y ahora funge como presidente del Atlético Zamora, a donde mudó su franquicia.

Algunos Datos: Cursó la carrera completa de Médico Veterinario en la UNAM, pero nunca obtuvo su título porque tuvo que elegir entre el futbol profesional y el servicio social.

Su apodo Paco es porque … bueno es obvio, por Francisco. Otros le decían Borrego, por el pelo chino.

En aquella eliminatoria a USA ’94, sus 9 goles lo convirtieron justamente en el noveno mejor goleador del mundo según la FIFA en 1992.

La lesión que lo alejó de las canchas la recibió en un partido contra San Salvador como visitantes, aquel partido lo ganaron los centroamericanos 2-1 entre furia y patadas. De ese campo salieron lesionados Uribe, con fracturas múltiples en el pómulo, Benjamín Galindo que recibió un codazo en la boca y Alejandro Nava, con esguince de tobillo.

Durante aquel paso en la Selección Nacional, en 1992, ayudó a organizar a los jugadores del representativo para negarse a viajar a una gira europea hasta que todos los integrantes tuvieran contrato firmado con sus equipos. La Federación se dio el lujo de sancionarlos por exigir sus derechos.

Jugó en el Mundial Juvenil U.R.S.S. ’85, en un partido en el que México venció a Inglaterra 1:0. Esa primera ronda fue brutal por parte del Tri, Alberto García Aspe fue el principal goleador y México ganó todos los encuentros, aunque en Cuartos perdió 2:1 contra Nigeria, que acabó tercera.

Su primer gol fue en el México ’86, con Pumas, contra Tampico-Madero. El último que hizo fue para Veracruz, el Verano ’02 en la Primera A, justamente contra Tampico-Madero.

En un partido de León contra Toluca, se ganó una amonestación a los 38 segundos del juego.

En la 93/94, a pesar de jugar poco, anotó dos tantos en liguilla; uno para eliminar a Cruz Azul y otro para empatar el marcador contra Tecos, aunque no fue suficiente para llevar a las Águilas a la final.

En un partido de México contra San Vicente, anotó tres goles. Ese día Carlos Hermosillo también se despachó con cuatro y el marcador quedó 11:0. A botepronto creo que hasta Campos se subió al ataque, tamaño paseo.

Según una entrevista que le dio a un Blog de aficionados de León, se negó a jugar el partido de promoción contra su antiguo club, por amor a la camiseta. (Aunque por las fechas,  fueron varios los jugadores del Verano ’02 que ya no vieron acción en ambas escuadras).

Estadísticas. En Primera División jugó 335 partidos, marcó 70 goles, se fue expulsado 7 veces y acumuló 21 preventivas. Clubes. México ’86 Pumas, 86/87 y 87/88 Coyotes Neza, 88/89 Atlético Potosino, 89/90 Atlante, 90/91 y 91/92 León, 92/93 a Invierno ’96 América, Verano ’97 U de Nuevo León (Tigres), Invierno ’97 y Verano ’98 Veracruz, 1998 San José Clash (MLS, ahora se llaman Earthquakes), Verano ’99 Puebla, Invierno ’99 León, Invierno ’00 a Invierno ’01 León, Verano ’02 Veracruz.

Video. Aquí un gol con Veracruz, contra Celaya. El último de esa campaña para los Escualos en el Estadio Luis Pirata Fuente, antes de pasar algunos años en Primera A.

 

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Hoy es día de recordar a uno más del Equipo de la Década, no de ésta, ni la anterior, sino la que va detrás de aquella, uno que ya me habían pedido por ahí mis buenos lectores rayos Cesar y Arturo.

En cada equipo campeón alguien tiene que hacer el trabajo sucio. En el Necaxa de los noventas, aunque había nombres usualmente asociados a la dureza física como El Cuchillo Herrera, El Chema Higareda o Eduardo Vilches, el hombre indicado para hacer las patadas rudas que la defensa requería era nuestro protagonista de hoy. Defensor flaco, alto, medio encorvado, que lucía una gran melena china al puro estilo de Alex Lora pero que era duro defensor, bueno en la marca y sabía aplacar al atacante cuando era necesario, inclusive usando la violencia, de vez en vez. Con ustedes: Octavio Becerril Morales.

¿Quién era? Un defensa originario del Distrito Federal, activo desde mediados de los ochentas hasta finales del siglo.

¿Porqué se le recuerda? El futbol jamás olvidará su look, ni sus patadas. En Necaxa tampoco se disipará esa entrega que lo convitrió en un ídolo y estandar de calidad.

¿Cómo fue su carrera? Aunque es originario de Azcapotzalco en el Distrito Federal, se mudó muy joven a Ciudad Neza. Allá empezó a jugar en el barrio, en las calles. Un conocido de la familia que lo veía jugar lo llevó a la escuela del C.D. Toluca, donde subió a través de las divisiones juveniles hasta las reservas profesionales. Finalmente debutó con Los Escarlatas en el PRODE ’85, ese torneo corto que sirvió de preludio al mundial de México ’86 y que se aprovechó para foguear jóvenes. Para la 86/87 ya se había ganado un lugar asegurado en la cancha y empezó a tener juegos completos, incluso como titular. Para el siguiente torneo ya era parte del once inicial y así se mantuvo hasta la 90/91. Con Los Diablos jugó un par de liguillas y ganó una Copa México.

De ahí fue buscado por Veracruz y se mudó al puerto, se ganó algunos llamados a la selección en ese entonces,  jugó tres temporadas y casi no salió del cuadro titular, allá también disputó un repechaje y una liguilla.  El ascenso máximo de su carrera lo encontró cuando llegó al Necaxa de Manuel Lapuente para la 94/95. Ahí formó una excelente defensa con los ya mencionados jugadores, en la que también alternaba Marcial Mendoza. Levantó como titular ese campeonato contra Cruz Azul, el del bicampeonato contra Celaya y jugó todos los minutos de la temporada que acabaría en la final que ganó Santos, en el Invierno ’96.

Al siguiente torneo una lesión lo alejó de las canchas por algunos partidos pero para el Verano ’98 ya había recuperado la titularidad, por lo que también jugó los partidos de la final que perdería frente a su primer equipo, contra Toluca en el Verano ’98. En Invierno ’98 otra lesión lo dejó fuera 15 días y empezó a perder su lugar en el once. Durante el ’99 y el ’00 fue jugando cada vez menos y aunque acompañó al equipo durante el mundial de clubes de Brasil, no jugó ningún minuto, por lo que decidió retirarse tras el Verano ’00.

¿Qué fue de él? Desde que estaba activo empezó a trabajar en las fuerzas básicas de Necaxa, dando pláticas o consejos a los jóvenes, así que al retirarse pasó directamente a esa área, que llevaba junto a la dirección técnica del Cuautitlan de Segunda División. Luego fungió por muchos años como auxiliar en Necaxa, intercalando esa experiencia con la de estratega principal en Correcaminos UAT y Alacranes de Durango. Incluso debutó como técnico interino en Primera División al mando de los mismos Rayos, en el Apertura ’08. Actualmente integra el cuerpo técnico del Irapuato en la División de Ascenso.

Algunos Datos: La historia de su apodo es bastante conocida: le decían El Picas porque escondía alfileres entre sus ropas, para pinchar a los delanteros cuando había jugadas a balón parado. El que revelaría esa maña sería Ricardo Pelaez, en un partido que jugó contra Toluca. Después el delantero sería su compañero y amigo, aunque en esa ocasión correteó y  escupió a Becerril en la cara, del puro coraje.

Además, entre sus compañeros, le decían Alex Lora por el parecido con el eterno -no es un halago- cantante (aquí una imagen brutal). Octavio además se consideraba fan del Tri y de su música.

Ya como auxiliar técnico no dejaría de ser broncudo, en el Apertura ’06 encaró y se lió a palabras con el entonces técnico de Cruz Azul, Isaac Mizrahi.

Considera que la peor patada que dio en su carrera fue una contra Francisco Palencia, en un duelo de Concacaf, aquella ocasión perdió la marca y bajó al delantero con un certero karataso.

Por otro lado hay jugadores que también le recuerdan especialmente, como El Cabrito Arellano, que comentó sobre la primera patada que recuerda: Una muy mal intencionada, fue la del “méndigo” “Picas” Becerril, al sádico todavía lo alcancé yo.

Sobre estos comportamientos siempre argumentó que los trae desde el barrio, desde que jugaba en Neza, porque allá es muy difícil sobrevivir y hay que estar siempre atento a cualquier amenza. Dice que nunca ha olvidado sus raíces humildes y a la fecha es uno de los principales defensores de buscar talento en los llanos.

Cuenta que su primer sueldo fue de 500 pesos, de los cuales le entregó cincuenta a cada uno de su tres hermanos. Se quedó con 100 para comprarse jabón, shampú y zacate y siguió la tradición familiar de entregar parte de su sueldo a la iglesia. El resto se lo entregó a su mamá.

En una encuesta a los aficionados de 1997, resultó ganador del reconocimiento al Jugador Más Mal Intencionado.

Irónicamente, aunque Picas lesionó a unos cuantos, su papá se dedica desde siempre al arte del huesero, es decir que cura lesiones musculares leves, con pomadas y tratamientos de masaje.

Los dejo con una maravillosa cita del propio Picas Becerril, en claro tono de chiste, que dejó en una entrevista del periódico Reforma:

Pues, un consejo que decía mi abuelo, que para tener a su hijo fuerte y sano, póngalo marihuano…

Estadísticas: Marcó 5 goles, acumuló 24 amarillas y 13 rojas, según www.mediotiempo.com puso una asistencia. Clubes: 85/86 a 90/91, Toluca. 91/92 a 93/94, Veracruz. 94/95 a Verano’00, Necaxa.

Video. Está muy chafa, pero bueno; un gol de Borgetti en la final. Es fuera de lugar, Becerril se queda parado en medio del centro y luego es de los primeros en reclamar al árbitro junto a Luis Hernandez, cuando un Brizio Carter (el colegiado) expulsa a Sergio Zárate. Lleva una banda en la nariz así como de boxeador recién madreado.

¿Tienen alguna anécdota? ¿Se fijaron que se retiró al final del siglo? Así que si se quedaron con ganas del Tri, aquí esta la Nostalgia de Fin de Siglo.

Nuestro buen lector Cempazúchitl nos pidió que recordáramos a un jugador que salió a relucir hace poco en este blog, un futbolista que salta a la memoria del aficionado tan pronto se habla de jugadores violentos y broncudos, que además, es efigie del americanista ideal. Un jugador aguerrido que profesó su amor por el equipo de Coapa en todas las canchas que pisó y quien defendió su pasión como mejor lo sabía hacer; con futbol, golpes, patadas, escupitajos, barridas, duros marcajes y hasta goles. Seleccionado nacional y mundialista durante la época de Lapuente, el de hoy es uno de los jugadores más malencarados que se han visto por estos rumbos: Isaac Terrazas García.

¿Quién era? Un defensor nacido en el Edo. de México, que estuvo activo durante toda la década de los noventas y hasta mediados de ésta que ya se extingue.

¿Porqué se le recuerda? Por su incorruptible amor al América, por su fiereza, como le describió Germán Dehesa, por su pinta de pocos amigos y por su natural rudeza en el juego.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en el barrio de Naucalpan de donde es originario, logró entrar a las inferiores de América a los 13 años y desde entonces jugó en las reservas  y divisiones inferiores (como el América Zitácuaro) hasta 1990, cuando debutó en la extinta Copa México a los 17 años. Su debut en liga se daría en la siguiente temporada, la 91/92 donde jugaría algunos partidos como suplente. Tras tres años en la banca el club lo cedió a préstamo a los Halcones de Aguascalientes en la Primera A, allá jugó la 94/95 y logró aportar lo suficiente para salvar del descenso a los hidrocálidos. Luego de aquella experiencia regresó al nido con mejores cartas y para el Invierno ’96 logró ganarse la titularidad, la cual mantuvo en condición de indiscutible hasta el Invierno ’99.

Durante ese periodo estuvo en dos semifinales con las Águilas en la liga y una más de Copa Libertadores, vistió el gafete de capitán y también viajó con la selección al mundial de Francia ’98, donde no jugó, a la Copa América Paraguay ’99, donde marcó un tanto a Brasil y otro a Perú (e incluso alineó como delantero) y a la Copa Confederaciones ’99, en la que salió campeón con México.

Para el Verano ’00 con la llegada de Pérez Teuffer a la presidencia del América se le consideró menos, pues al parecer mostró preferencia por el recién destituido Raúl Quintana, al siguiente año salió de la institución junto a otros americanistas como Raúl Gutierrez y se fue al Irapuato, donde también sería titular durante los tres torneos que duró la franquicia, pues para el Verano ’02 el equipo se fue vendido con jugadores, directiva (encabezada por el mismo Quintana) y cuerpo técnico a Veracruz. En el puerto alcanzó las semifinales del Clausura ’03 y tras un par de torneos regulares, antes de comenzar el Apertura ’05, los Tiburones Rojos decidieron negar su relación laboral con él, marginandolo del equipo y los entrenamientos, por lo que decidió retirase, siendo el Clausura ’05 su último torneo jugado.

¿Qué fue de él? Se quedo a residir en el puerto y contrario a lo que se podría pensar, su relación con Veracruz no sufrió daños, por lo que eventualmente fue presentado como Director Deportivo en el mismo club, cargo que mantuvo hasta este año cuando decidió embarcarse a la aventura de dirigir al Ficumdep, un equipo de Segunda División de Veracruz que ha alternado sede en Xalapa y Cempoala. Además sigue siendo asesor de los Escualos y también se le ha visto jugando en equipos de veteranos como el Deportivo Marín o colaborando en empresas amateurs del mismo estado, como el Circuito Veracruzano de Futbol.

Algunos Datos: Como les decía su número de expulsiones es bárbaro y ostenta récord de liga con 12, empatado con Darío Franco y Pablo Lavallén, claro, sin contar las que se ganó en partidos de libertadores, pre-libertadores y hasta amistosos.

Entre esas expulsiones encontramos razones que le ganaron la roja (o que debieron haberlo hecho) como; arrancarle el balón a un árbitro durante un Pumas-América, taclear a un jugador que encaraba a Blanco en un Atlas-América, insultar al silbante en otro partido entre los mismos equipos, golpear a un jugador por la espalda en un América-León, festejar un tanto de forma grosera en un Tigres-América, lanzar un escupitajo a un jugador en otro América-Pumas, ganarse dos amarillas en 18 minutos en un Tecos-América, hacer señas obscenas al público contrario en varias ocasiones, jalar del la melena un jugador en un Irapuato-América (defendiendo a los freseros) o armar la campal luego de agredir, junto a Cuauhtémoc, a un fotógrafo.

De ese escupitajo en el partido contra Pumas recuerdo que durante la transmisión el lamentable comentarista Perro Bermúdez se atrevió a defender al jugador, incluso ante la sorpresa de sus compañeros de micrófono, en uno de sus clásicos desplantes como narrador.

Como es de suponer el jugador tuvo pique con medio mundo; Fabián Prátola, Victor Santibañez, Sergio Zárate e Iván Zamorano, entre muchos. Pero sobre todo contra el gran enemigo, las Chivas de Guadalajara, a quienes les tenía especial odio deportivo, tildaba de Jalisquillos, les anotó en un par de clásicos  y nunca les intercambió una playera o regresó el saludo.

De hecho, antes de ser puesto transferible de América, la extinta promotora sinvergüenza de Chivas le ofreció un contrato, al que respondió tajantemente que no. Luego en entrevista diría que para él (hablando sobre las playeras) la del América es de seda y la de ellos, de poliester. Con esa ideología, aunque en menor medida, también se rehusó a jugar para Necaxa.

Cuando estuvo en Veracruz vivió uno de sus peores momentos como futbolista, además se involucró en un accidente automovilístico en el que fue detenido por la policía tras provocar la muerte de un menor de edad y graves heridas a otro, cuando chocó su BMW contra una bicicleta que se le cruzó en la carretera.

Siempre se consideró un jugador de raices humildes, de barrio, orgulloso porque entró al América tras burlar a la seguridad del plantel y pedir una prueba a los entrenadores. Esa experiencia y origen le ganó motes como El Cuate Barrio o El Bravo de Naucalpan, además de ser emblema de la afición a la fecha.

Su descubrimiento como jugador se lo debe a Miguel Ángel Cocas González, quien le dio la oportunidad en América. Este famoso visor también es responsable por reclutar a su entrañable amigo, Cuauhtémoc Blanco, entre otros jugadores.

Sobre El Ídolo de Tepito, comenta que son grandes amigos desde los 15 años, entraron a las reservas del primer equipo juntos e incluso se pelearon a golpes en los vestidores a los 17 años, aunque después (comenta) nos dimos la mano y lloramos.

Su primogénito, Aarón Terrazas Morales, en lo que parece una excepción al viejo dicho de tal árbol tal astilla, se dedica a un deporte de lo más tranquilo, el golf, donde ha cosechado ya grandes éxitos como la medalla de oro en la Olimpiada Nacional o el hecho de disputar mundiales de la especialidad en los E.E.U.U. Aunque, quien sabe, puede que el chico sea el John McEnroe del green, onda Adam Sandler en Happy Gilmore.

Estadísticas. El la liga marcó 29 goles en 252 partidos de los cuales completó 181, acumuló 95 amarillas y 12 rojas y puso 5 asistencias registradas de gol. Clubes. 90/91 a 93/94 América, 94/95 Halcones de Aguascalientes, 95/96 a Verano ’00 América, Invierno ’00 a Invierno ’01 Irapuato, Verano ’02 a Clausura ’05 Veracruz.

Video. Pues acá un clásico de la liguilla del Invierno ’97, América ganó 4-1 el global, el partido de vuelta se aprecia desde el minuto 4:09′ y el único gol es de Terrazas, esa parte del video está editada con las patas, pero algo se ve.

¿Recuerdas algún otro momento de Terrazas? ¿Tienes alguna opinión acerca del golf profesional en México? ¡Comenta!

Atlas ha sufrido mucho para acercarse al titulo, ha jugado apenas una final luego del campeonato conseguido hace ya casi sesenta años y por lo tanto su afición recuerda con cariño a la plantilla que alcanzó el último partido del Verano ’99, que lo hiciera como líder general y desplegando muy buen futbol. Aquel equipo era una balanceada mezcla de jugadores mexicanos despuntando como grandes estrellas, un técnico al que todavía no se le botaba la canica (por completo) y algunos futbolistas extranjeros que aportaron la experiencia necesaria para conseguir el subcampeonato. Entre ellos el de hoy; un defensor férreo, gran consumidor de tarjetas amarillas, alto, que marcaba goles de vez en vez y que sobretodo era un rojinegro por convicción: Pablo Hernán Lavallén Castagneris.

¿Quién fue? Un defensa central nacido en Buenos Aires, que estuvo activo durante los noventas y hasta hace algunos años.

¿Porqué se le recuerda? Por su rápida adaptación al club, por su cariño a la camiseta y por ser parte de aquella generación dorada.

¿Cómo fue su carrera? La inició jugando torneos de barrios en su ciudad natal, así logró brillar en el Torneo Juvenil Latinoamericano de Futbol, entró a las inferiores Club Atlético River Plate, vistió la camiseta de Argentina en el mundial sub-17 de Escocia ’89 y finalmente debutó en la 90/91 con el mismo River. Para los millonarios jugó hasta 1996 y su juego ayudó conseguir tres títulos de liga y la copa Libertadores ’96, jugando a la par de grandes figuras como Hernán Crespo y Ariel Ortega. Para el Invierno ’96 se intercambió su carta por la de Eduardo Berizzo y llegó a Atlas.

En su primer torneo se afianzó como titular y casi no se perdió ningún partido, al siguiente año y con la llegada de LaVolpe, se mantuvo en la defensa central acompañando a Rafa Márquez. Para el Verano ’99 -ya como un líder del equipo- jugó la final por el título, aquella que Atlas perdió en penales contra Toluca. El siguiente torneo lo comenzó igual, pero a la mitad del mismo, en un partido contra Monterrey, sufrió una fuerte lesión que lo alejó por un año de las canchas. El Verano ’00 ni siquiera estuvo registrado y regreso hasta el 2001. Luego de su fractura volvió a las canchas por tres torneos y tras regresar de las vacaciones de Invierno ’01 se encontró despedido y sin equipo, por lo que tuvo que fichar con Veracruz para el Verano ’02.

Ahí empezó un desatinado nomadismo final. Luego de ese torneo en el puerto jarocho se fue a Argentina para enrolarse con Huracán, regresó a México para jugar tres torneos con San Luis y luego del Clausura ’04 jugó una temporada en Huracán de Tres Arroyos, también en la primera argentina. Para el Apertura’05 volvió una vez más a nuestro país, ahora con los Coyotes de Sonora en la Primera A. Luego de jugar allá por dos torneos, al finalizar el Clausura ’06 y estar algún tiempo sin equipo se incorporó al Platense de Primera B argentina, en donde colgó los botines por falta de garantías al finalizar la 07/08.

¿Qué fue de él? Apenas está listo para regresar al futbol, hizo el curso de técnico en la escuela José Urben Farías y su nombre sonó recientemente para dirigir a Defensa y Justicia de Argentina, aunque finalmente se decidieron por otro entrenador.

Algunos Datos: Hasta la fecha está entre los 10 jugadores extranjeros que más torneos han jugado con un mismo equipo, lista que encabezan Alex Aguinaga y Gabriel Caballero.

En alguna entrevista respondió que hubiera cambiado hasta dos títulos con River por uno con los Zorros y que si el mundo se acabara si el Atlas levantaba el campeonato hubiera valido la pena.

Como les decía, su juego no era lo que se dice Fair Play, en su carrera en México acumuló 87 amarillas más otras 7 en la Primera A, aunque se quedó lejos del récord, que pertenece a Antonio Sancho que lleva 179 y contando.

El récord que si tiene es el de expulsiones, con 12, lo comparte con Darío Franco y quien fuera considerado uno de los jugadores más violentos del futbol nacional, Isaac Terrazas.

Antes de contratarse con Veracruz se tuvo que entrenar por su propia cuenta, en el Bosque de los Colomos de Guadalajara.

En su época coincidió con otro argentino de Buenos Aires; Javier Lavallén, un portero que en Pumas dejó muchos dolores de cabeza, aunque no estaban relacionados.

Fue parte de la selección de la liga Bimbo’s All Stars ’03 en Los Ángeles, que quien sabe como quedó y no me interesa saber.

En aquel mundial juvenil de Escocia ’89 el campeón fue ni más ni menos que Arabia Saudita, Argentina no avanzó de la primera ronda y en esa competición a Pablo le tocó marcar a Luis Figo.

Aunque su cariño por Atlas era leal, antes de su segundo regreso a México comentó que añoraba la tranquilidad de nuestra liga, pues días antes los aficionados de Huracán habían incendiado su casa en represalia. Así pos’ sí.

Estadísticas. En Primera División jugó 219 partidos, completó 201, marcó 18 goles, acumuló 87 amarillas y 12 rojas. Clubes: 1990-1996 River Plate, Invierno ’96 a Invierno ’01 Atlas, Verano ’02 Veracruz, 2002 Huracán, Clausura ’03 a Clausura ’04 San Luis, 2004-2005 Huracán de Tres Arroyos, Apertura ’05 y Clausura ’06 Coyotes de Sonora, 2007-2008 Platenense.

Video. Acá un gol en el clásico tapatío, metió varios en esa instancia, es el tercero, está cortito el resumen.

¿Te recordó otro jugador, un partido o algún poster en la recámara de tu hermana? ¡Comenta!

En México estamos acostumbrados a oír historias de grandes estrellas de nuestro balompié que salen a otros países en busca de gloria y regresan con las maletas vacías. No somos únicos, a nuestro futbol llegó un gran delantero, máximo goleador en ese entonces del futbol de Colombia, con grandes expectativas, que había estado en el futbol europeo sin suerte pero que se esperaba se pudiera aclimatar a un futbol más latino. Esa adaptación jamás llegó y en nuestra liga sólo dejó huella por su peso, que siempre estaba por arriba del ideal. Con ustedes una recomendación de nuestro buen lector Crishtian: Iván René Valenciano Pérez.

¿Quién era? Un delantero colombiano, que pasó por nuestro futbol a finales de los noventas.

¿Porqué se le recuerda? En Colombia como uno de los líderes anotadores de la liga y el máximo artillero del histórico Junior de Barranquilla, en México por su paso fugaz y su peso fatal.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en Barranquilla, Colombia. Allá debutó con el Junior en la temporada 88/89 marcando gol, en ese club recibió llamados a la sub-20 para el mundial de Arabia Saudita ’89, a la selección mayor en 1991 y para los olímpicos de Barcelona ’92. También cosechó varios éxitos como goleador y colaboró en dos campeonatos. Lo dejó brevemente durante la 92/93 para probar suerte en el Atalanta de Italia, del que regresó a Junior después de disputar 5 partidos y no marcar gol alguno. Estuvo en el Mundial de USA ’94 donde no jugó y en 1996 volvió a dejar a su club después de acumular 152 goles, para venir a México con Veracruz en el Verano ’97.

En el Puerto llegó con la intención de marcar 12 goles en el torneo, pero una lesión en la jornada 10 le dejó a la mitad de su meta. Aún así Morelia adquirió su carta para el Invierno ’97, aunque no jugaría ese torneo, esperanzados en su rehabilitación. Así debutó con Monarcas en el Verano ’98 recuperado de la rodilla pero no en la mejor forma física, jugó aquel torneo saliendo casi siempre al principio del segundo tiempo y marcando algunos goles, pero para el Invierno ’98 no mostraba mejoría y ya entraba de cambio solamente, aún así marcó 4 goles.

Ese desempeño no convenció a la afición o el club, por lo que el Verano ’99 ya no fue inscrito y partió al Independiente de Medellín, donde volvió a su forma física y marcó 24 goles en un año. Al siguiente, en 2000, cambió a otro club de Barranquilla, Deportivo Unicosta, donde marcó 30 goles en una temporada. Después de salir de allá pasó errante, con pocos partidos y unos cuantos goles por Deportivo Cali, Real Cartagena, Unión Magdalena, Deportes Quindío, Olmedo de Ecuador, Millonarios, regresó al Junior por un torneo y finalmente al Olmedo en Ecuador en 2006 para despedirse de los máximos circuitos.

En 2007 estuvo en Centauros, un equipo de segunda división colombiana y en 2008 se retiró en las filas del Alianza Petrolera de Barrancabermeja, de la misma categoría.

¿Qué fue de él? Estos dos últimos años en el retiro se dedicó a una escuela de futbol que tiene con su hermano, además ha jugado en el ShowBol de veteranos y se sabe que organiza cascaritas con otros exjugadores colombianos como El Pibe Valderrama. Este año también se agregó al equipo de trabajo del Real Cartagena como entrenador de delanteros y se dice que está pensando en volver al futbol profesional para perseguir su récord de nuevo, ahora con 87 kilos de peso.

Algunos Datos: Como les decía fue el máximo romperedes de la primera colombiana por mucho tiempo, hasta abril de este año, cuando el argentino naturalizado colombiano Sergio Galván Rey marcó 218, uno por arriba de René.

En su país fue tres veces bota de oro, trofeo al delantero con más goles del torneo.

Cuando llegó a Veracruz firmó una prima extra si hacía 12 goles, según sus propias palabras el hacía así sus contratos y cuando la alcanzaba hacía con ese dinero una gran fiesta para sus compañeros y repartía el sobrante entre todo el equipo. En Veracruz no lo logró por aquella lesión en la rodilla.

Esa lesión se la provocó un hoyo en el pasto del estadio Luis Pirata Fuente, estaba en tal malas condiciones que se atoró en él y se lastimó un ligamento.

En su tierra le apodaban El Bombardero o El Gordito de Oro.

En 2002 estuvo en prisión algunos días, pues atropelló a una jovencita de 17 años y huyó de la escena del crimen. Fue detenido por la policía después de finalizar un partido. Finalmente llegó a un arreglo con la familia y pagó 18 mil dólares por los daños.

Además adquirió una deuda por 50 millones de pesos por ese problema, que fue cubierta por futbolistas y empresarios locales para su liberación.

También jugó las eliminatorias del mundial de Francia ’98 y Corea/Japón ’02. Marcó 2 goles en esos torneos de clasificación.

Personalmente no se consideraba gordo o con sobrepeso, decía que 80 kilos era su peso ideal para jugar y con el que se sentía cómodo, aún estando varios kilos sobre el recomendado por su estatura.

En una entrevista, cuando se tocó ese tema y se le preguntó por sus medidas de cintura y espalda contestó: No sé porque no soy reina de belleza, de verdad que no te podría decir cuanto mido porque en realidad no me lo sé.

En 1995 se hirió a si mismo por accidente con una pistola que cargaba para protección.

Estuvo cerca de fichar para Boca Juniors ese año, pero los Xeneizes se arrepintieron antes de firmar por aquel incidente.

Fue considerado Peor Extranjero de la Liga por especialistas de la Serie A de Italia.

Estadísticas: En México marcó 15 goles en 41 apariciones de las cuales sólo completó 12. Se llevó 4 amarillas y una expulsión. Clubes: 82-92 Junior, 92/93 Atalanta, 93-96 Junior, Verano ’97 Veracruz, Invierno ’97 a Invierno ’98 Morelia, 1999 Independiente Medellin, 99-00 Deportivo Unicosta, 2001 Deportivo Cali, 03-04 Deportes Quindío, 2004 Olmedo, 2005 Millionarios, 2006 Deportes Quindío, 2007 Centauros, 2008 Alianza Petrolera.

Video. Acá les dejo un gol de Valenciano en una goleada de Toros Neza a Veracruz 5-3. Es el primer tanto, en ese partido jugó otro peso pesado de nuestro futbol, Antonio Mohamed.

Ayer, recordando a Bolsonello, salió a colación el de hoy, un jugador argentino de larga melena que llegó a La Comarca Lagunera con el atractivo de haber jugado en Boca Jrs. y la intención de volverse ídolo. Vaya que lo logró, pues no habían pasado ni cinco minutos de su debut para que lograra convencer a la afición con su aportación y talento en la media cancha, que junto al desempeño de sus compañeros transformó a un equipo con problemas de descenso en un contendiente al título. Peleonero y rudo, desparpajado, pasado de peso, con poco tiempo en Santos y lesiones que no lo dejaron continuar, nuestro protagonista se las arregló para seguir vigente en la mente del aficionado albiverde. Con ustedes Antonio Apud Nieves, El Turco.

¿Quien era? Un medio de contención originario de Tucumán, Argentina. Jugó en México durante la primera mitad de los noventas.

¿Porqué se le recuerda? Por su larga melena, por su actitud en la cancha, que siempre complementaba con mucha habilidad y claro, por un tremendo golazo que le anotó al Atlas en el Jalisco.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en las inferiores del Atlético Tucumán que en ese entonces jugaba en la liga regional de Argentina, en la 87/88 salió campeón de aquella liga y logró un histórico ascenso a la Primera B Nacional, que es la segunda división argentina. Con ese cartel fue contratado por Talleres de Córdoba para la 88/89. Salió del club dos años después con destino a Boca Juniors, donde dejó muy buenas impresiones en las temporadas que militó y en las que ayudó a conseguir la efímera Copa Masters de Supercopa ’92. Para la 92/93 decidió que su destino estaba en el modesto Deportivo Mandiyú de Corrientes, donde sólo estuvo seis meses antes de llegar para la segunda vuelta de la 92/93 con Santos Laguna.

Aunque sólo marcó un gol aquella temporada su juego, e incluso las faltas que provocaba, le dieron al club un respiro en la lucha por el descenso que ese año se decidió por diferencia de goles. Durante la 93/94 se volvió titular indiscutible y tras un excelente torneo logró jugar la primer final para los laguneros. La 94/95, ya como uno de los favoritos de la afición la jugó al mismo ritmo pero al final, sin saberse aún porqué, la directiva decidió ponerlo transferible. El siguiente año lo jugó en Veracruz, pero una lesión al comienzo de la temporada lo alejó casi 6 meses del torneo. Al finalizar la 95/96 se marchó a León, donde sólo jugaba los últimos minutos de los partidos y nunca se llevó bien con la direciva y cuerpo técnico, que al final de esa liga le dejaron ir. El Turco decidió entonces retirarse, a los 30 recién cumplidos, pues su lesión no mejoró.

¿Qué fue de él? En 2000 y 2001 se le vio en la liga amateur de Veracruz, en el  famoso Deportivo Barradas que jugaba con varios futbolistas profesionales en su alineación, luego de esa aventura en el Puerto regresó a su tierra donde estuvo encargado de dirigir fuerzas básicas y equipos de Tucumán. En 2006 impartió clínicas de futbol en el Tec de Monterrey y Torreón. Actualmente se encuentra de vuelta en Argentina, dirigiendo en el Club Atlético San Martín de la Primera B.

Algunos Datos: El nuevo estadio de Torreón, el Territorio Santos Modelo, tiene un área de butacas bautizadas con su nombre.

Cuando regresó a Santos vistiendo la playera de Veracruz la afición lagunera le ovacionó por aproximadamente tres minutos.

Ese partido lamentablemente acabó en tragedia para Apud, pues su ex-compañero El Ruso Adomaitis lo lastimó en una fuerte entrada. Aquella lesión incluso requirió cirugía láser, pero su pierna no volvió a ser la misma.

Según sus propias palabras con Boca su mejor partido fue dentro de la Copa Libertadores ’91, en un clásico contra River que ganaron 2-0, con goles de Batistuta. Aquel equipo contaba además con Diego LaTorre y El Pipa Higuaín. De ese día dijo: “Fue como tocar el cielo con las manos.”

Su vida futbolística parece estar guiada por el cielo y sus guardianes, pues el equipo que dirige a la fecha es conocido como El Santo en honor a San Martín de San Juan.

Como les decía, su carácter dentro de la cancha era todo menos el de un santo. Además de sus problemas personales con técnicos en Veracruz y León la mayoría de los partidos que no alineó se debían a suspensiones que fueron catalogadas como violencia innecesaria, actitud antideportiva y  conducta violenta.

Cría fama y échate a dormir, dicen por ahí. En una ocasión el árbitro -ya retirado- Ramos Rizo argumentó que en un partido Veracruz-Neza El Turco lo golpeó, aunque luego se comprobó que no era cierto.

El apodo lo obtuvo por la ascendencia árabe de su apellido, al igual que Antonio Mohamed, quien también jugara en Boca Juniors. Además de ellos dos los Xeneizes tuvieron otro Turco, un tal Luis Ramón Abdeneve, por ahí de 1984.

Dicen que en la Liga Amateur de Veracruz en esos tiempos, los dos equipos que contrataban profesionales semi-retirados, ofrecían hasta 5mil pesos semanales por sus servicios.

Estadísticas. En México anotó 5 goles en 115 partidos, registró 3 asistencias y acumuló 8 tarjetas amarillas y 5 rojas. Clubes: 87/88 Atlético Tucumán, 88/89 y 89/90 Talleres de Córdoba, 90/91 a 91/92 Boca Juniors, 1992 Deportivo Mandiyú, 92/93 a 94/95 Club Santos Laguna, 95/96 Veracruz, Invierno ’96 CD León.

Video. No podía ser otro mejor, el golazo que le metió a Atlas en el Jalisco, uno de esos que se quedan para siempre, vaya definición.

¿Recuerdas otro jugador o anécdota? ¿Te molestan los días nublados o soleados? ¡Comenta!

Pumas y sus sudamericanos. Cuando hablamos de las contrataciones provenientes del continente hermano en la UNAM hablamos de una larga historia llena de fracasos, jugadores desconocidos, grandes potenciales y promesas que jamás se cumplen. El de hoy es todos esos casos, un jugador carioca que llegó al club sin experiencia que avalara su incorporación y que demostró que tenía talento de sobra, pero que no gustaba de mostrarlo todos los días. Flojo y conflictivo en apenas dos años hizo varios goles, pues tenía un potente disparo, pero igual salió pronto del club para desaparecer poco a poco debido a su falta de compromiso. Con ustedes: Leonel Bolsonello.

¿Quién fue? Un delantero brasileño que jugó en nuestro país durante los noventas.

¿Porqué se le recuerda? Por sus grandes cualidades al disparar a portería, también porque las lucía muy poco, a cuenta gotas, cuando de mejor humor estaba.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en su natal Rio Grande, Brasil. De ahí encontró lugar en el Sociedade Esportiva Matsubara, un equipo divisional de Paraná, que entonces jugaba en el Campeonato Brasileiro Série C de tercera división. Con apenas esa dudosa experiencia saltó a préstamo a nuestra liga, altamente recomendado a su paisano y entonces técnico universitario Ricardo Tuca Ferreti. Desde su primer partido mostró cualidades y lideró la tabla de goleo por varias fechas en la 92/93, peleándola con gente de la talla de Carlos Hermosillo.

Para cuando la afición y los medios empezaron a tomarlo en cuenta como figura del torneo el jugador empezó a tener problemas de disciplina y personales contra el cuerpo técnico, bajando su rendimiento. Así concluyó esa temporada, pero sin duda fue tomado en cuenta para la siguiente liga. A mediados de la 93/94 el jugador seguía peleando la posición de campeón goleador justo cuando la directiva decidía si hacer efectiva su opción de compra o devolverlo, y aunque sus diferencias eran cada vez más fuertes contra el técnico la junta decidió adquirirlo definitivamente. Gran error, porque su rendimiento cayó como castillo de naipes y salió al final de la temporada, argumentando mal trato del club hacia su persona.

Para la 94/95 se fue a préstamo a Veracruz, en donde jugó bien en menos partidos de lo que acostumbraba y al final la directiva escuala tampoco quiso seguir con él. La siguiente temporada la jugó en el Club Deportivo Futbolistas Asociados Santanecos, de la Primera División Salvadoreña y terminó campeón de liga, por lo que una vez más un club mexicano, Toluca, le dio oportunidad de jugar con ellos la Copa México ’96. Una vez más decepcionó a los dueños y le dejaron ir al Zacatepec, para el Verano ’97. Finalmente pasó a Venados y ahí encontró mejor recepción, pues en Yucatán perdonaron todos sus desplantes hasta el Verano ’99, cuando salió luego de haber logrado un campeonato de Primera A y jugado una final por el ascenso contra Unión de Curtidores.

Podríamos decir que esa final fue casi su retiro, pues luego de eso únicamente probó suerte en la A-League de Canadá (ahora convertida en la segunda división americana) con el Lynx de Toronto, donde jugó 7 encuentros en 1999 y marcó 2 goles.

¿Qué fue de él? Reapareció en México en 2001, jugando en el sector amateur de Veracruz con el Deportivo Barradas, en el que compartía cancha con otros ex jugadores como Kalusha Bwalya y El Turco Apud, dicho equipo obviamente arrasó aquella liga. Luego se le vio con otras escuadras de ese torneo como el Gallos de Mendoza y Ciudad Mendoza. En 2005 también compitió con el Moctezuma Emperador de la liga regional de Orizaba, donde fue campeón de la división de veteranos. Actualmente juega amistosos con estrellas retiradas y es promotor de jugadores en nuestro país.

Algunos Datos: A pesar de haber disputado a medias dos torneos con la UNAM se mantiene como el onceavo jugador con más anotaciones en el club, 2 por debajo de un histórico como Alberto García Aspe que marcó 32.

Sus perseguidor más cercano -activo en el club- es Martín Bravo, con un total de 17 tantos en liga.

Tuvo el honor de poner el pase a gol para el primer tanto anotado en el Estadio Hidalgo de Pachuca, además de anotar el segundo en ese mismo partido.

Marcó el gol 200 en la historia del clásico América-Pumas.

En su primera temporada salió mínimo tres veces del entrenamiento de Pumas argumentando cansancio físico.

Alguna vez El Tuca tuvo que terminar el entrenamiento antes de tiempo, harto de la actitud de su compatriota diciendo: “Por tu culpa se suspende el entrenamiento Leonel, váyanse a sus casas”.

En otra ocasión sacó de quicio al médico del equipo cuando fue a visitarlo con supuestos dolores de ingle. Ese día el doctor se negó a atenderle argumentando después: “Bolsonello no tenía nada y la muestra fue que le anotó un gol al América  ayer”.

Y lo que es nuestro futbol; a pesar de haber sido una verdadera molestia para Ferreti, quien es considerado uno de los técnicos con peor carácter de la liga, se le ha visto acomodando jugadores cariocas en Tigres y Pumas cuando ha estado al frente de ellos el mismo Ricardo, pues ahora resulta que son muy brothers.

Antes de probar suerte en el puerto de Veracruz pasó por Cruz Azul intentando acomodarse, pero la directiva de la Noria pasó. Si el río suena es que agua lleva, habrán dicho.

Ese equipo de donde salió, el SE Matsubara, es propiedad de Sueo Matsubara, un empresario japonés/brasileño que se hizo rico en ese país sembrando caña y algodón aprovechándose de los agricultores locales. Su familia es dueña de 10,000 hectareas en Paraná, además de acciones de Volkswagen, una compañía grande de comida chatarra y un equipo de Formula 3, entre otras cosas. A esa fortuna súmenle los 200,000,000 de pesos viejos que le sacaron a Pumas por Bolsonello.

Estadísticas. En México marcó 42 goles en 90 partidos de Primera División, de los cuales completó 67. Clubes: De ¿? a 91/92 SE Matsubara, 92/93 y 93/94 UNAM, 94/95 Veracruz, 95/96 CD F.A.S., Invierno ’96 CD Toluca, Verano ’97 Zacatepec, Invierno ’97 a Verano ’99 CDA Yucatán, 1999 Toronto Lynx.

Video. Tendrán que aventarse una introducción del estadio pero al minuto 1:30′ podrán ver una buena asistencia y el gol, de rebote, de nuestro Bolsonello.

¿Te recordó otro jugador o anécdota? ¿Sabías que pasé todo el artículo tratando de hacer italiano su apellido escribiendo Bolsonelli? ¡Comenta!