A veces, uno sólo necesita un día de suerte para cambiarte la vida. Nuestro protagonista de hoy lo tuvo, hizo un gol que en Pachuca jamás se va a olvidar, de rebote, con la entrepierna o con los huevos, pero lo hizo. Estaba en el momento justo, en el lugar preciso. Se trata de un jugador que a pesar de su larga trayectoria y un sinfín de camisetas sólo rindió a tope durante unos cinco torneos cortos, acá en México. Aunque dejó mal sabor de boca a muchas aficiones, cuando quiso o pudo, demostró fuerza y rapidez en la chancha, suficientes para marcar goles importantes y ser un delantero que preocupaba a la defensa rival. Con ustedes: Alejandro Rubén Glaría González.

¿Quién era? Un atacante nacido en Argentina, en Bella Vista Buenos Aires. Activo desde principios de los noventas hasta mediados de la década pasada.

¿Porqué se le recuerda? Más que nada por el título en Pachuca, en gol de oro y otros dos tantos en la ida.

¿Cómo fue su carrera? La empezó probandose en las fuerzas básicas de San Lorenzo de Almgro, sin suerte. Lo dejaron fuera porque le faltaba físico y no logró quedarse. Tras esa decepción se probó en el Club Atlético San Miguel, que disputaba el torneo de Primera B Nacional (2nda). Allá logró quedarse y debutar  a los 17 años, en la 89/90. Tras ese año y algunos goles decidió probar suerte en el futbol andino y en tres años estuvo jugando con Santiago Wanderers, Universidad Católica, Alianza de Lima y Coquimbo Unido, un torneo con cada uno, sin consolidarse en ningún lado pero dejando cierta impresión para seguir consiguiendo contratos. Para la 94/95 llegó a Cobreloa y tuvo su mejor actuación, quedando tercero de la tabla de goleo (el campeón fue El Matador Marcelo Salas) y renovó contrato. Tras otro año en Chile decidió regresar a Argentina para jugar en C.D. Banfield, con el que decendió a Primera B Nacional en su primer año, casi siempre como suplente.

Decidió quedarse tras el descenso en la 97/98 y se convirtió en referente de la delantera. Ese logro fue suficiente para que Pachuca decidiera contratarlo esperando en él un delantero capaz que les ayudara a alejarse del descenso. El Invierno ’98 debutó entrando de cambio y poco a poco se fue ganando el puesto titular, al cual respondió con 11 goles que alejaron por fin al fantasma de Primera A del equipo tuzo. El Verano ’99 empezó con el mismo ímpetu y alcanzó a ligar ocho encuentros anotando, sin embargo las lesiones y los problemas musculares empezaron a afectar su rendimiento y se perdió varios partidos. En Invierno ’99 tuvo una temporada regular, entró de cambio en varias ocasiones y en la liguilla fue sustituido en todos los encuentros, sin embargo eso no le impidió anotar los dos goles de la ida con los que Pachuca empató a Cruz Azul en el Hidalgo. Los Tuzos lograron mantener el empate en el Estadio Azul, Glaría entró en el segundo tiempo y justo antes de los dos minutos de tiempo extra marcó el Gol de Oro y Pachuca fue campeón por primera vez, ever.

Luego de aquel gran momento tuvo una mala racha el siguiente torneo y anotó sólo 2 goles, por lo que buscó un cambio de aires en Puebla, donde hizo algunos goles para ayudar a mejorar el porcentaje del equipo poblano, pero no renovó por falta de compromiso. De ahí pasó a Pumas y aunque aportó otros 8 goles en el Verano ’01 en su segunda temporada volvió a rendir poco y tuvo problemas con la directiva, por lo que se quedó sin equipo. Así que el Verano ’02 solamente reforzó a Morelia para la Libertadores, en la que marcó algunos tantos y ayudó a Monarcas a llegar hasta Cuartos de Final, donde perdería contra América. En Apertura ’02 se ganó la confianza de Jaguares, pero tras anotar poco y ganarse una severa expulsión, recaló en la filial de Tapachula para el Clausra ’03.  Luego de ese último torneo en México intentó resurgir en Talleres de Córdoba, pero vio la banca todo el torneo y optó por retirarse.

¿Qué fue de él? Tras el retiro jugó un par de años para el Nautico Escobar en el torneo Intercountry de Futbol del Norte de Argentina, una división amateur bastante organizada, donde incluso fue goleador del campeonato y obtuvo un ascenso de categoría. Luego de aquello se le ha visto en los Drafts como promotor de jugadores argentinos.

Algunos Datos: Es hijo de un ídolo de San Lorenzo, Rubén Oscar Glaría, que jugó con Argentina la Copa del Mundo de Alemania ’74 y que luego de algunos años se retiró en Racing de Avellaneda.

Su apodo El Hueso, en realidad era El Huesito, porque el original pertenecía a su padre. El C.A. San Miguel, donde debutó, alguna vez fue entrenado por Oscar Glaría, aunque no en ese año.

El único campeonato de goleo que ganó durante su trayectoria lo obtuvó el año de Primera B con Banfield, cuando marcó 30 goles. Aunque también fue máximo goleador de Copa Chile con Cobreloa.

Como les decía en Jaguares sufrió una expulsión muy sonada, luego de que el árbitro Paul Delgadillo le mostrara la tarjeta roja fue a encararlo dándole pechazos al silbante, eso aunado a los insultos, le ganaron seis partidos fuera.

Luego de retirarse trató de jugar en el Kimberly de Mar de Plata en la Tercera División Argentina (regionales) pero no vio acción ni un minuto.

En 1993, durante su paso por Coquimbo hizo el gol del año de la liga cuando anotó de tacón, de escorpión, bombeado, por arriba del portero, al ángulo. En entrevista comentó sobre aquel gol:

Lo puedo hacer mil veces más, que no va a salir (La Nación, 2005)

Antes del partido de vuelta de la final el jugador aceptó (más tarde) estar enojadísimo con el entrenador Javier Aguirre, que lo sentó para la vuelta y lo metió después, como revulsivo. Luego del título las rencillas se olvidaron, pues resultó la técnica arriesgada del Vasco, que hoy en día ya no haría por nada del mundo, según yo.

Mucho antes de debutar, era mascota del Club San Lorenzo de Almargo, cuando niño.

Cuando estuvo en Lima sólo duró cuatro meses jugando y resindió su contrato regresando todo el dinero que había cobrado, pues la violencia del país y los atentados con bombas del partido comunista Sendero Luminoso, lo sacaron de sus casillas.

En su carrera previa a México se topó con algunos jugadores que más tarde serían estrellas en nuestra liga, entre ellos José Saturnino Cardozo en la U. Católica y Mauro Camoranessi en Banfield.

Estadísticas. En México participó en 132 juegos, anotando 50 tantos. De esos completó 45 únicamente, consiguió 24 tarjetas amarillas y 2 rojas. Clubes: 89/90 San Miguel, 90/91 Santiago Wanderers, 91/92 U. Católica 1992 Alianza de Lima, 1993 Coquimbo Unido, 1994 a 1996 Cobreloa, 96/97 y 97/98 Banfield, Invierno ’98 a Verano ’00 Pachuca, Invienro ’00 Puebla Verano e Invierno ’01 Pumas, Verano ’02 Morelia (Libertadores), Apertura ’02 Jaguares de Chiapas, Clausura ’03 Jaguares de Tapachula, 2003 Talleres de Córdoba.

Video. Pues el que le valió 4 años de contratos en México. Decidan ustedes si fue con la entrepierna o le dolió más.

Homero Simpson comentaría; ¡La bola en la ingle, la bola en la ingle! ¿y ustedes?

Anuncios

Glorias Pasadas: ¿Qué fue de Héctor Miguel Zelada?

Publicado: 25 febrero 2011 de Damián García en América, Atlante, Futbolistas

El de hoy rebasa los límites de la fama y es considerado uno de los máximos ídolos para la afición americanista, especialmente la que vivió al equipo de los ochentas. Era un portero argentino con presencia, habilidad y reflejos que ganó la impresionante cantidad de tres campeonatos y además, puede presumir de ser campeón de la Copa del Mundo, poca cosa. Héroe en grandes batallas y de melena inconfundible, nuestro protagonista no necesita tener mayor introducción. Con ustedes: Héctor Miguel Zelada Bertoquí.

¿Quién era? Un guardameta argentino, de la provincia de Maciel en San Jerónimo, Santa Fe. Activo desde finales de los setentas hasta finales de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? Por ser considerado el mejor de su época, el ídolo de la afición, el protagonista de los posters y las revistas, el líder de la defensa. Especialmente recordado además por aquel penal que le detuvo a Chivas en la final 83/84.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó desde niño, jugando siempre como portero en los llanos cerca de su casa y en las selecciones regionales, de ahí surgió la posibilidad de integrarse a las fuerzas básicas del Club Rosario Central, en las que se ganó el llamado a la selección argentina Sub-19 con la que disputó el Juvenil Sudamericano de 1975. Ese mismo año logró debutar en Rosario contra Unión de Santa Fe, dejando su meta en ceros. Con los rosarinos jugó 3 temporadas y disputó 92 partidos hasta 1978, año en el que se integró a las Águilas del América.

En Coapa despuntó desde el inicio y en su primer temporada, la 78/79, tuvo la oportunidad al quitarle la titularidad a Pedro Soto al final del torneo y jugar completa la liguilla por la final. Después de aquel primer año su fuerza en el equipo creció y no se perdió ningún partido de la siguiente temporada, aunque también se quedó fuera de la final durante la liguilla. Mantuvo su nivel y jugó casi completas las siguientes temporadas, entre 1981 y 1983 jugó dos semifinales, aunque no pudo evitar que su cuadro cayera ante Tigres y Chivas, respectivamente.

Su revancha con América llegó pronto y en la 83/84 se enfrentaban a Chivas en la final, ahí Zelada tuvo uno de sus más grandes momentos al detener un tiro penal de Eduardo Cisneros, mediocampista del Rebaño, cuando el partido iba 0-0 y habían perdido a Armando Manzo por expulsión, por lo que se trataba de una atajada clave para obtener el campeonato. La siguiente temporada se enfrentaron a Pumas en su segunda final consecutiva y Zelada colaboró de forma muy importante para mantener el empate en Ciudad Universitaria, por lo que se disputó el desempate en La Corregidora y ahí América conquistó el bicameponato. Después de aquel torneo volvió como titular a su tercera final consecutiva, contra el Tampico-Madero de Segio Lira en el medio torneo PRODE ’85 y una vez más fue clave para remontar un 4-1 del partido de ida.

Tras el tricampeonato recibió su primer llamado a la Selección Mayor de Argentina, justamente para disputar la Copa del Mundo de México ’86 como tercer portero de la albiceleste, pero aunque no jugó, se coronó campeón junto a Maradona y compañía. Luego de aquel gusto, regresó a América y se mantuvo jugando, aunque poco a poco las lesiones lo empezaron a alejar del marco en la 86/87, por lo que al próximo año se marchó al Atlante. Con Los Potros tuvo una buena temporada y aunque siguió perdiéndose de algunos encuentros ayudó a conseguir el subliderato general y a jugar una liguilla más. Finalmente estuvo más activo en la 89/90, pero al terminar tuvo que ser sometido a 4 cirugías y optó por retirarse a los 32 años, muy pronto, no sólo para un portero sino para un jugador de cancha.

¿Qué fue de él? Se ha mantenido siempre ligado al Club América. Es considerado Directivo Honorario y parte del Salón de la Fama de la institución. Mantiene carrera como Promotor y ha sido parte de varias transferencias águilas (buenas y malas), además de traer eventos a México como el Showbol. El año pasado fungió como Director Deportivo del Municipio de San Juán del Río, Querétaro, sin embargo fue separado del cargo por rumores vinculados a la corrupción.

Algunos Datos: Es el único campeón del mundo que no había sido llamado a la selección Argentina antes del Mundial, ese año Carlos Bilardo el técnico albiazul solicitó las instalaciones del América para concentrar a su selección, por lo que el llamado de Miguel servía como agradecimiento a la directiva y a la afición, además de reconocimiento a la carrera de Zelada en México.

De hecho, el portero se mantuvo como desconocido en Argentina, nunca volvió a ser llamado y casi no aparece en las anécdotas, filmaciones o fotografías de aquella Selección Argentina.

En México ganó tres veces consecutivas el Citlalli al mejor portero del año, de hecho, los analistas lo han considerado en varias ocasiones como el mejor portero de la década de los ochentas.

Como promotor también ha tenido ciertos escándalos. Alguna vez fue acusado de repartirse 550,000 dólares entre cinco representantes por la venta del chileno Oscar Rojas al América, lo que desembocó en una guerra de declaraciones contra el entonces presidente Pérez Tauffer, pues según Héctor él no había estado involucrado en la operación, pero sí otros cuatro promotores ex americanistas.

También enfrentó un proceso judicial por golpear y herir a su chofer, del cual salió libre tras pagar fianza en 2004.

Ostenta el segundo lugar en apariciones en liguilla, con 49, por detrás de Alex Aguinaga. Aunque cabe mencionar que le tocó disputar varias liguillas por el título, en las que se tenían que jugar 6 partidos (3 rivales, ida y vuelta) en dos grupos y el ganador iba a la final.

Antes del mundial de México ’86, Bora Milutinovic, técnico mexicano, habló a la prensa de su deseo por que Miguel Zelada se naturalizara y jugara para el Tri. El cambio de nacionalidad no se llevó a cabo, más allá del deseo de jugar por Argentina, en esa época estaba muy mal visto que jugaran extranjeros por México, misma razón que alejó a otras estrellas de aquel entonces del proceso.

Era apodado Cabezón, pero en ese equipo de América también jugaba Jose Antonio Cabezón Luna, que parece de lejos tener la cabeza más grande, por lo que seguramente aquello contribuyó a diluir el apodo. Algunos otros le decían Petiso.

Cuando se estrenó en Rosario Central tenía apenas 18 años y además, en ese entonces había alrededor de veinte canteranos que debutaron, lo cual habla de mucha competencia y resalta las habilidades del argentino.

Sólo otro portero campeón del mundo ha jugado en nuestra liga; Ricardo Antonio Lavolpe, también como tercer portero, también sin minutos.

En entrevistas ha dicho que para él su mejor recuerdo es aquel penal que detuvo contra Chivas, más allá de su participación en el Mundial. Y como no. Ese día salió héroe de la Final del Siglo, entre lagrimas, cargado en brazos, de un Azteca eufórico que coreaba su nombre.

En aquel Sudamericano juvenil al que asistió si jugó, 3 encuentros, ese sería el último Sudamericano Sub-19, pues se acoplarían a la regla general de Sub-20 al año siguiente. Argentina quedó tercero.

Estadísticas. En México jugó aproximadamente 350 partidos y acumuló 3 expulsiones. Clubes 1975 a 1978 Rosario Central, 78/79 a 87/88 C.A. América, 88/89 y 89/90 C.F. Atlante.

Video. Acá un video con bastantes atajadas, por todos lados, e imágenes de las primeras dos finales. Si se fijan, el narrador de Hazaña Futbol se equivoca en su fecha de llegada al club.

¡Portero, Portero! ¡Comenten, Comenten!

Éste es un episodio que ya me habían pedido por ahí, bastante recordado, no sólo por los aficionados de La Franja, sino por cualquiera que haya visto futbol a finales de los noventas.

Trenevski, seleccionado macedonio.

Antes del torneo de Invierno ’98 Puebla dejó el sobrenombre de Ejecutivos y retomó el de Camoteros, aquello luego de que su presidente, el señor José Abed, vendiera la franquicia poblana. El anterior dueño -Abed- era un empresario que se dedicaba con mayor entusiasmo al automovilismo y que pareciera, nunca gustó del futbol, por lo que luego de poco tiempo al frente anunció la venta de Puebla, de la filial de Tampico y hasta avisó su retiró de todas sus actividades deportivas, por cuestiones de edad (a la fecha sigue al frente de la Federación Mexicana de Automovilismo). En el currículo de este personaje, hoy en día, encontramos que fue socio de Vuelamex, una compañía aérea que trató de continuar a TAESA, otra aerolínea que había sido suspendida tras dos accidentes trágicos por falta de mantenimiento y era propiedad de su hermano.

Así que este empresario ejemplar vendió al equipo completo, con todo y jugadores menos uno, Gerardo Rabajda, un portero que había tenido una excelente campaña, del cual conservó su carta durante la negociación pues los nuevos dueños, entre ellos Francisco Bernat (detenido por fraude hace unos meses), no alcanzaban la cifra que pedía Abed por el club y les condonó tres millones de dólares a cambio de los derechos de Gerardo, que pensaba recuperar al vender al uruguayo. Lo único que lograron fue truncarle un año de carrera al guardameta y al que lo suplantó, Alejandro García, que luego de un torneo de recibir los gritos de la afición en su contra (¡Rabajda, Campos o Schumacher!) no volvió a jugar en Primera. El técnico poblano entonces, Raúl Cárdenas, otrora tricampeón con Cruz Azul y campeón con América, había dado recientemente de baja al resto de los extranjeros del plantel durante el cambio de directivas y se fue a Europa Oriental para traer cinco refuerzos del Viejo Continente . Además decidió no adquirir ningún elemento mexicano durante los dos Drafts que hubo aquel verano.

La nueva directiva no tuvo más que presentar a los jugadores europeos y la prensa hasta los apodó como La Quinta Balcánica, entonces se recibió la noticia con cierta expectativa, pues no faltó quien augurara grandes cosas a La Franja, pues recientemente Croacia y Yugoslavia habían tenido papeles por demás interesantes durante la Copa Mundial de Francia ’98. Sin embargo el rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado. Tras seis meses en México, cuatro volvieron a Europa y sólo uno continuó por apenas un año. El equipo perdió 12 partidos y sólo ganó 2, por la mínima. Quedó en el fondo de la tabla general y con serios problemas de descenso, que finalmente cobraron factura al siguiente año. Además se descubrió que cada extranjero percibía alrededor de 20 mil dólares mensuales y se rumoreaba que solo habían sido scauteados por video. Entonces las sospechas recayeron sobre Raúl Cárdenas, que les había traído, versión que confirmaba la nueva directiva. De cualquier forma, parece difícil pensar que aquellas contrataciones se lograran sin el consentimiento de Abed y que no fueran parte de un plan para traer jugadores libres y sacar mayor valor a la venta.

Pero, ¿quiénes eran estos europeos y que tan malos eran?

Milec Knezevc. Nació en Belgrado, Yugoslavia (que luego sería Serbia y Montenegro, actualmente Serbia). Venía del K.S.V Waregem de la segunda división de Bélgica y jugaba en la línea defensiva como lateral derecho. Se esperaba que cumpliera en labores defensivas y se acoplara al ataque, alineó de titular en 4 partidos y durante todos ellos tuvo que ser retirado por lesión, de hecho en los últimos tres no duró ni el primer tiempo completo. Tras su paseo en México se incorporó al SEO de Belgrado, al Spartak Varna de Bulgaria, al Saratov de Rusia y acabó su carrera en el Szczakowianka Jaworzno de la cuarta división de Polonia. Hoy en día es Director Deportivo y de Juveniles del F.K. Internacional de Serbia, un club de futbol/escuela que compite en las divisiones amateurs de aquel país. Acá una imagen actual y hasta su licencia de entrenador avalada por la UEFA.

Dejan Pekovic, También de nacionalidad serbia y nacido en Belgrado, que era la ciudad más grande de la antigua Yugoslavia.  Jugó en el Partizán de Belgrado, fue campeón de la liga yugoslava en la 95/96 y había pasado por el Royal Standard de Liège, el club más exitoso de Bélgica. Era delantero y se esperaba de él suficiente potencia física para desequilibrar, siendo el cambio ideal para alguno de los otros tres atacantes europeos. Y ciertamente entró de cambio por sus compatriotas, tres veces en total, una de defensa (supongo que no podían explicar su posición ideal) y se fue sin goles, pero con dos amarillas que se ganó en tan sólo 135 minutos. Luego del sueño americano se enroló en su primer club, el F. K. Budocnost de Pudgorica, que juega en la First League de Montenegro. Luego pasó por el Apollon de Chipre, el Lombardo de Bulgaria y acabó su carrera en el Szombathely Haladás de la segunda división de Bulgaria. Hoy en día no encontré su paradero, pero creo que probablemente fue confundido por Dejan Petkovic, un serbio que jugó en el Real Madrid, con el mismo éxito que el nuestro en Puebla.

Viktor Trenevski. El único que no era serbio, pero sí yugoslavo. Nació en lo que ahora es la República de Macedonia. Al igual que Pekovic venía de ser campeón con el Fudbalski Klub Partizan, había jugado las eliminatorias previas del Mundial de Francia ’98 para la selección macedonia. Se suponía que sería el alma creativa de Puebla y se le otorgó el número 10, para alinearle detrás de los otros dos delanteros balcánicos. Jugó intermitente la temporada y su equipo perdió 8 de los 9 encuentros que disputó. En el último encuentro de aquel Invierno ’98 por fin encontró ritmo y Puebla empató 2-2, Viktor puso una asistencia y anotó su único gol, de tiro libre. De cualquier modo huyó al final del torneo y se marchó al F.K. Sileks de su país. Siguió algunos años en selección y finalmente acabó en el futbol de Eslovenia, jugando en varios equipos y finalmente en el Nafta Lendava de la impronunciable primera división eslovena. Se retiró hace un par de años y actualmente es una agente registrado de la FIFA.

Aleksandar Janjic. Otro joven de Belgrado. Venía del F.C. Carl Zeiss Jenna de la tercera división alemana y había estado en el RAD Beograd, de Serbia. Al igual que Pekovic y Trevenski surgió de las fuerzas básicas del F.K. Budocnost Podgorica de Montenegro. Se suponía un delantero potente y habilidoso, bueno por arriba, por su altura. Tuvo muchos más minutos que sus compañeros, especialmente porque había que usar los cambios en sus compatriotas, cuando no en él. Sólo se perdió un partido pero completó únicamente la mitad de sus encuentros por agotamiento. Al final de la temporada aportó un gol y una asistencia. De recuerdo se llevó una amonestación. Al regresar a Europa volvió al F.K. RAD y jugó un par de años allá antes de su retiro. Luego estuvo colaborando en el cuerpo técnico del mismo club y actualmente entrena al F.K. Bezanija, de Nueva Belgrado, que compite en la segunda división de Serbia.

Vojimir Sindic. También serbio, era el más desconocido de todos, lo cual es decir bastante. Cuando lo trajeron estaba jugando en el F.K. Hajduk Beograd de la tercera división serbia. Cabe resaltar que en 1992 se había probado sin éxito con el Club Deportivo Logroñés de España, que jugaba entonces en Primera. Sin embargo, fue el más activo y el, digamos, más exitoso. Estuvo dos temporadas en México, lo cual de menos le libró de los bombardeos de la OTAN a Serbia y Montenegro en 1999. Este pelirrojo no se perdió ningún encuentro de la temporada y casi todos desde el once inicial, aunque también había que sacarlo la mitad de las veces, por cansancio. Aprovechó todos esos minutos para marcar dos goles, aunque uno fuera de penal contra Santos. Así estaría Puebla que decidieron quedárselo una temporada más o acaso el no se dejó regresar a las divisiones inferiores de su país. En Verano ’99 salió a la cancha en el primer partido de la temporada, salió de cambio y ya sólo jugaría los últimos minutos de dos encuentros. Uno de ellos el último partido de ese Puebla en Primera División, al entrar por el Coreano Rivera en una desesperadísima táctica del entrenador José Marí Bakero por ganar el partido que finalmente marcó el descenso de La Franja. Sindic fue cortado cuando Puebla resucitó previa compra de Unión de Curtidores y regresó a su tierra, para jugar en el F.C. Jedinstvo de la ciudad de UB, Serbia. Actualmente es Manager de ese mismo equipo, que juega en la tercera división, para un pueblo de 6,000 habitantes.

Cabe mencionar que ese año jugaron 6 ex-yugoslavos en México, contando al verdaderamente bueno Zdenko Muf de Tecos, pues los demás eran unos troncos que no sabían nada de México, que tal vez no aprendieron nada de español y que los que menos tienen la culpa son ellos, que seguro atesoran con cariño su experiencia internacional. En realidad se trata de un caso más de los directivos piratas de nuestra liga, que se aventaron la puntada de contratar a todo un paquete de paquetes.

Video. Que me gustaría más que tener un gol, pero no. Acá un recuento de aquel Invierno ’98, cuando se hace mención a Puebla podrán ver de reojo a Vojimir festejando un gol, nomás.

Píquenle a compartir aquí abajito o no.

Este nuevo jugador viene de una buena recomendación de nuestro lector Diego, vía Facebook.

Su paso en este país fue errante, un torneo por equipo y tres en total. Con apenas año y medio en México el delantero de hoy logró hacerse de nombre a pesar de su rendimiento o más bien, ya lo traía consigo cuando llegó. Recordado por su apodo, por ese apellido alemán que comparte con uno de los más grandes de todos los tiempos o por su físico rudo, poco estético, adornado de una cabellera larga con bandita, nuestro protagonista nunca dejó de correr y defender los colores de sus equipos. Si bien su esfuerzo no siempre era traducido en goles logró algunos, que acá todavía suenan. Con ustedes: Victor Javier Muller El Carucha.

¿Quién era? Un atacante argentino originario de la región che de Paraná, Entre Ríos. Activo en México durante breves periodos a principios de este siglo.

¿Porqué se le recuerda? En Argentina, por ser considerado uno de los más feos jugadores y en México, también, pero además en Pumas fue una especie de talismán de los segundos tiempos.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó desde niño jugando para el club local Paraná, de ahí encontró su camino para jugar profesionalmente con el Club Atlético Patronato, también de Paraná, con el que disputó desde 1993 el Torneo Regional y el Argentino A, que es uno de los dos campeonatos de tercera división de aquel país. Ese equipo le dio la proyección para llegar a la Primera División con el  C.A. Colón de Santa Fe en ’95. Allá estuvo dos años y se fue ganando un lugar en la delantera titular, incluso en el Clausura ’97, en el que alcanzaron el sub-campeonato, lo más cerca que ha estado Colón del título.

Luego de aquella temporada pasó a Newell’s Old Boys un torneo, regresó a Colón por otro y se fue dos temporadas a Chacarita Juniors, donde se convirtió en su delantero estrella. Con ese currículo el Monterrey se fijó en él para remplazar a Pedro Pineda que recién había dejado al equipo y adquirió su carta. En Rayados jugó casi toda la temporada, usualmente de cambio, pero sólo pudo anotar un gol, por lo que el técnico Benito Floro pidió su salida. Después de ese paso en nuestro país jugó en Vélez Sarsfield y disputó la Libertadores, luego anduvo bien en Chacarita Jrs. otra vez, por lo que Pumas se interesó en sus servicios y lo obtuvo a préstamo para el Verano ’02. Con la UNAM empezó con el píe derecho y marcó 4 goles en sus primeros 4 partidos como revulsivo, por lo que se fue ganando la titularidad y acabó marcando 8 tantos, incluidos 2 de liguilla que llevaron a los universitarios hasta las semifinales de aquel torneo.

Sin embargo su buen rendimiento no le valió la continuidad y aunque había arreglado un año más de contrato, un extraño error el el Draft no le permitió ser registrado, por lo que tuvo que volver a Argentina, a jugar en Gimnasia y Esgrima de la Plata y tras actuar incluso en la Copa Sudamericana regresó por última vez a México, esta vez con Pachuca. Con Los Tuzos jugó 12 partidos y marcó 6 goles, también alternando con la banca, pero una vez más aquello no sería suficiente para convencer a los directivos y salió a préstamo una vez más al Chacarita Jrs por un año. Luego encontró lugar en El Municipal de Guatemala y allá estuvo dos años, en los que ganó cuatro campeonatos, antes de salir con destino final al club que lo vio nacer, el Patronato de Paraná. Allá ayudó a conseguir el ascenso de cuarta a tercera división y el último que logró el club, a segunda, para retirarse antes de jugar ese primer torneo en Nacional B, el año pasado.

¿Qué fue de él? No se ha hecho a la idea del retiro y a principios de este año se hablaba de que estaba interesado en volver al Club Atlético Patronato de los Jóvenes Católicos, para ayudarlos a buscar el ascenso a primera.

Algunos Datos: Su apodo Carucha, viene de un cierto parecido con un jugador de River, Ernesto Carucha Corti, pero más bien se refiere a que ambos jugadores tienen la cara muy grande y por eso el término.

Otro apodo que sostuvo fue El Diablo, según él acuñado por un entrenador de juveniles que decía que Victor aparecía de la nada para marcar goles cuando su equipo lo necesitaba. A pesar de la anécdota y un tatuaje que se hizo en el brazo -de un demonio- no logró que el mote pegara.

En total en Argentina marcó 72 tantos, una cifra bastante razonable.

Estando en Municipal de Guatemala se enfrentó a su viejo equipo en la Copa de Campeones CONCACAF, Monterrey, al que les marcó un gol en una apretada victoria 2-1 sobre los guatemaltecos. Al final Carucha acabó como tercer mejor delantero de la competición.

En alguna ocasión El Gráfico, una publicación argentina de futbol, lo propuso a votación como uno de los jugadores más feos del campeonato pampero, siendo él el ganador de la encuesta.

Acerca de aquel incidente con la revista comentó:

Salí y dije, no importa como es uno por fuera, lo lindo lo traes por dentro y cuando uno conoce a la persona ya no lo hace por la cara, sino por lo que es uno. (Periódico Reforma, 2002)

En Pumas como les decía, se volvió talismán, era el favorito de Hugo Sánchez para entrar de cambio. Ese año solo anotó dos cuando entró de titular.

El origen de su apellido y su familia es efectivamente, alemán, aunque no guarda relación con Gerd Bomber der Nation Müller, el octavo goleador de todos los tiempos según la FIFA.

Monterrey nunca logró vender su carta, estuvo a préstamo desde el 2000 hasta que finalmente ganó su libertad como jugador al entrar al Torneo Argentino B (Cuarta División).

Logró anotar en todos los grandes torneos continentales; Copa Sudamericana, Copa Mercosur/Merconorte, Copa Libertadores y Copa CONCACAF. Incluso anotó en la Copa UNCAF con Municipal, que es un torneo interclubes de Centroamérica, donde fue campeón en 2004.

Antes de llegar a Guatemala también vio la posibilidad de ir a Emiratos Árabes, aunque en realidad quería regresar a México.

Estadísticas. En México acumuló 13 amarillas en 47 partidos y marcó 15 goles, siendo únicamente 16 veces titular. Clubes 1993-1995, C.A. Patronato de Paraná, 1995-1997 Colón de Santa Fe, 1997 Newell’s Old Boys, 1998 Colón de Santa Fe, 1998-1999 Chacarita Juniors, Verano ’00 Monterrey, 2000-2001 Vélez Sarsfield, Verano ’02 Pumas, 2002 Gimnasia y Esgrima de la Plata, Clausura ’03 Pachuca, 2003-2004 Chacarita Jrs, 2004-2006 Municipal de Guatemala, 2007-2010 C.A. Patronato de Paraná.

Video. Un largo resumen de la semifinal del Clausura ’03, en el que hay varias imágenes de sus ataques, aunque al minuto 1:10 del video, Carucha marca el empate temporal.

No sean gachos, no canten; ♪ Tomás, Tomás, que feo estás ♪ ¡Mejor comenten!

Glorias Pasadas ¿Qué fue de Euzébio?

Publicado: 16 febrero 2011 de Damián García en Futbolistas, León, Leones Negros, Rayados
Etiquetas:, ,

En Santos.

En los setentas nació un club que ahora vive en la Liga de Acenso, que está tratando de volver desde hace poco. Eran los Venados de la UdG cuando andaban en la Tercera División, se volvieron Leones cuando fueron invitados a Segunda y cuando debutaron en Primera, recién comprada la franquicia del Torreón, fueron bautizados como Leones Negros. El mote hacía ilusión a los tres brasileños de color que defendían la camiseta felina, tres jugadores que aún recién llegados del campeonato carioca dieron excelentes resultados y se volvieron ídolos de la afición. Nuestro protagonista de hoy es uno de ellos, uno que antes de venir a México compartió la delantera titular con el mismísimo Pelé en los míticos Santos. Con ustedes: Carlos de Jesús Euzébio.

¿Quien era? Un centro delantero brasileño, originario de Sao Paulo, activo durante los setentas y hasta mediados de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? Por su gran aportación a los subcampeonatos de los Leones Negros en los setentas, por su velocidad y destreza.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó jugando en la Liga Juvenil Infantil local con el União Barbarense, aunque después de esa experiencia se alejó del deporte para estudiar y trabajar, pero en algún momento, buscando mejorar la situación económica de su familia, decidió regresar al futbol y volvió a probarse para los albinegros de Barbarense, a los que rápidamente convenció y con quienes disputara el Campeonato Paulista de Primera División en 1968. Ahí continuó hasta que en 1972, luego de un paso fugaz por el club Esportiva de Guarantinguetá, lo llevaron a probarse con Santos de São Paulo, donde disputó el torneo de 1973 y fue campeón ese mismo año, ganándose con sus actuaciones el puesto como titular en la delantera, jugando al lado de Pelé.

Luego de aquel año, en que saltó a la fama, tuvo ofrecimientos para quedarse en Santos, e incluso se le consideraba candidato para la Selección Nacional, pero a los veintidós años decidió emigrar a México para jugar la primer temporada de los Leones de la UdG (74/75). Ese año colaboraría en la obtención de 42 puntos, que eran bastante buenos para un equipo benjamín, que tan pronto como el siguiente torneo, alcanzarían su primera final. Esa campaña marco 6 goles mas uno en la semifinal contra Monterrey, además de que alineó casi todos los juegos, sin embargo no pudo evitar que al final cayeran contra América.

Su siguiente temporada marcó más goles, 11 en total (además de otro en liguilla) y los Leones regresaron a la final, aunque esta vez los Pumas les arrancarían la corona con único gol de Cabinho, que hasta la fecha en Guadalajara aseguran era fuera de lugar. Ese equipo siguió compitiendo a alto nivel en esos años, fue apodado El Equipo que Nació Grande y aunque se quedó en Ya Merito, Euzébio fue figura ahí hasta la 81/82, cuando al final dejó el equipo para ir a Monterrey por una temporada, la única en la que no aportó ninguna anotación, razón por la que dejó la aventura regia para llegar en la 83/84 a León. En los Esmeraldas unió fuerzas con Cabinho y asistiendolo en varias ocasiones formaron una dupla interesante, que le valió el título de goleador al Cabo en la 84/85, tras la cual regresó a su país para disputar una última temporada, la 86/87 con su antiguo club el Barbarense, al que ayudó a quedar 3ro en la Segunda División Brasileña.

En Leones, aunque no se nota.

Qué fue de él? En Barbarense trabajó como entrenador de juveniles por muchos años y eventualmente se volvió un empresario exitoso, manejando un negocio de reciclaje en Sao Paulo, donde lamentablemente el año pasado falleció en un accidente automovilístico, apenas con 58 de edad. (Q.E.P.D).

Algunos Datos: Aunque se reconocía como un delantero que tenía buen dribling, que era veloz y le pegaba con las dos piernas, reconocía que su peor cualidad era el cabeceo, que según él es fundamental en un delantero.

En los equipos que defendió, jugó en todas la posiciones del campo delante de la media cancha.

Cuando estaba en la UdG estudiaba francés, porque no pudo revalidar la licenciatura en Cultura Física que inició en su país.

En alguna ocasión, cuando a Pelé le preguntaron por su compañero, O Rei contestó que en él podrían encontrar su subtituto por calidad y cualidades.

Fue campeón de la Copa Concacaf 1978 con Leones Negros, aunque en ese torneo fueron declarados tres campeones, uno por cada zona; UdG en Norteamérica, el Defense Force de Trinidad y Tobago por el Caribe y el CSD Comunicaciones de Guatemala por Centroamérica. Todo porque no se pudieron poner de acuerdo para hacer la ronda final.

En la semifinal de zona de aquel torneo ganaron en partido de ida y vuelta a Pumas, 2-0, en lo más parecido a una revancha que obtuvieron, pues no sólo los eliminaron en la final, sino que la UNAM los sacó en Cuartos de Final de la liga mexicana ese mismo año.

En 2007 recibió la medalla al mérito Zumbi dos Palmares , en Brasil, por su contribución a la lucha contra el racismo y la proliferación de la cultura afroamericana en la sociedad.

En Monterrey hubo otro Eusébio, mejor conocido como La pantera Negra, nacido en Mozambique y de nacionalidad Portuguesa, considerado uno de los mejores jugadores lusos de todos los tiempos, uno de los mejores 10 goleadores de copas del mundo y el 9no de todos los tiempos de la FIFA.

En su último año en León llegó también a liguilla, pero perdió la semifinal, otra vez contra Pumas.

Su hijo, Carlos Rodrigo Euzébio, tenía tres meses durante la 77/78, por lo que probablemente nació en México, aunque no siguió los pasos de su padre y se convirtió en cura, oficiando actualmente en una iglesia de Sao Paulo.

El que si está empezando su carrera en el futbol es su sobrino Alan Euzébio, en el Internacional de Porto Vehlo.

Estadísticas: En México marcó 56 goles, con 8 expulsiones directas. Clubes: 1968 a 1973, Uniao Barbarense, 1973 Esportiva de Guarantinguetá, 1973 y 1974 Santos, 74/75 a 80/81 Leones Negros UdG, 82/83 Rayados de Monterrey, 83/84 y 84/85 León.

Video. Pues como siempre, no encontré algo conciso. En este partido, al minuto 00:48′ del video, podrán verlo rematar con fuerza al arco, pero el portero detiene el esfuerzo.

Época de grandes peinados.

El otro día un buen lector, Cempazúchitl, hacía una pregunta bastante correcta: ¿porqué la mayoría de nuestros jugadores fracasaron o acabaron pobres? Tengo que decir que la intención del blog no es dejar fuera a los triunfadores, sino darle espacio a los olvidados, cuya gran mayoría son relegados porque sencillamente fracasaron o no llegaron al estrellato y además, siendo honesto, generan más entradas al blog. Por ejemplo; nuestro jugador más buscado es Filiberto Fulgencio. Pero sí hay casos distintos. El de hoy fue un rematador con suerte y olfato de gol, que ganó una liga, tuvo cuatro torneos a gran nivel, jugó en selección, fue a un mundial y lleva varios años como directivo de uno de los clubes más regulares y exitosos de nuestra liga. Con ustedes: Luis Miguel Salvador López.

¿Quién era? Un delantero espigado, chilango, activo profesionalmente durante los noventas.

¿Porqué se le recuerda? Por sus años en los Potros de Hierro del Atlante, cuando su generación se acercó al estilo del Futbol Total, que injustamente llamarían Lavolpista. También por ser uno de esos delanteros desesperantes en la Selección y otros equipos, pues aunque hacía goles se ganó abucheos en todos los equipos que militó

¿Cómo fue su carrera? Como gran parte de su generación empezó su carrera en Potros Cuautla (o simplemente Cuautla), que jugaba en Segunda B bajo las riendas de Victor Manuel Vucetich como parte del sistema de reservas del Atlante. De ahí viajó a la recientemente adquirida franquicia de Potros Neza en la 88/89, que jugaría en lugar de los Correcaminos UAT en Segunda División. Junto a otros azulganas como Roberto Andrade fue campeón en su primer temporada, dirigido también por El Vuce, aunque no llegó con Neza a Primera División porque la franquicia fue vendida a Veracruz. Así se quedó en la banca de Atlante y debutó en la 89/90, aunque aquel equipo que tenía a figuras como Carlos Alberto Seixas, terminó por descender ese mismo año.

En la 90/91 los Potros confiaron en sus jóvenes campeones y de la mano de ellos obtuvieron una vez más el campeonato de Segunda contra Pachuca y regresaron al máximo circuito. La directiva buscó a Ricardo Lavolpe para su regreso y la experiencia de Ruben Omar Romano en la media y de Daniel Guzmán para la delantera, aunque Luis Miguel empezó a ganrse su lugar y marcó 11 tantos para olvidarse del descenso y alcanzar los Cuartos de Final. La 92/93 fue donde todo cuajó, Salvador cobraba los penales y hacía goles, luchó por el campeonato y cerró su cuenta en 25 tantos, aunque se perdió varios partidos al principio y final de la temporada. Aportó dos más en Cuartos de Final y jugó los 180 minutos de la final contra Monterrey.

Tras conseguir el campeonato superó su marca de goles con 27 tantos, aunque también perdió encuentros por las eliminatorias del mundial de USA ’94, en las que marcó 8 goles en 13 partidos. Llegó a la Copa del Mundo y disputó únicamente 10 minutos contra Irlanda, pues los titulares era Hermosillo, Zague y Luis García, además de que en la banca estaba Hugo Sánchez. Tras la temporada 94/95 salió de Atlante como gran contratación a Monterrey. Allá su rendimiento no fue el esperado y aunque su primer temporada fue el segundo mejor artillero, por detrás de Sergio Verdirame, en los primeros dos torneos cortos marcó sólo 6 tantos y se fue al Atlético Celaya para el Invierno ’97. Ahí fue una vez más el segundo mejor, aunque fuera con 4 goles por 6 de Emilio Butragueño. Continuó en Toros hasta el Invierno ’99, cada vez con menos goles y menos minutos, por lo que el Verano ’00 regresó a Atlante, jugó casi como titular y como al final no fue requerido para continuar, se despidió del equipo de sus amores con dos goles.

¿Qué fue de él? No duró más de un año sin trabajo y para el 2001 ya era vicepresidente del Club Monterrey. En Rayados ha estado detrás del título de Clausura ’03, con Daniel Pasarella, los dos subcampeonatos de Miguel Herrera y ahora como Presidente Deportivo los dos campeonatos de Vucetich en los torneos de Apertura ’09 y ’10.

Algunos Datos. Como les decía, a pesar de sus goles lograba desesperar a la afición, especialmente al final de su carrera. De vez en cuando le gritaban desde la tribuna: ¡Luis Miguel Fallador!

Cuando Atlante fue campeón Ruben Omar Romano ya había salido de Atlante, se reencontraría con Luis Miguel en una segunda etapa en Potros y luego más tarde en Celaya, ahora como su técnico, aunque ahí tampoco ganaron nada. Finalmente se toparían dos veces más, ya como directivo Salvador y Romano como entrenador, en dos finales: una frente a Morelia y otra contra Santos. Ambas las perdió el argentino, que realmente parece estar salado.

Es parte del Club de los 100, como se le llama a la lista de jugadores que rebasan los 100 goles en nuestra liga que es de, creo, 102 futbolistas.

En algún momento de su carrera, cuando militaba en Monterrey, fue pretendido por la MLS en la época que Jorge campos era estrella del Galaxy de Los Ángeles.

Ya como directivo tuvo varios problemas con quienes también fueran delanteros estrella de Rayados; el mexicano Antonio de Nigris (Q.E.P.D) y el brasileño Alex Fernandes, de quien pronto tendremos post en Glorias Pasadas.

En la temporada 93/94 se quedó a un gol del campeón de goleo; Carlos Hermosillo, el trofeo se definió en la última jornada, en la que el Grandote de Cerro Azul si logró marcar.

Su esposa, Maria Isabel Garza, es nieta de Eugenio Garza, miembro de la familia Garza Sada que fundó en Monterrey pequeños negocios como la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, Oxxo y actualmente controla FEMSA, que curiosamente es dueña de, justamente, Rayados.

Su carrera pareciera estar ligada al Edo. de México; su primer campeonato fue con Potros Neza, su primer gol contra Toluca y el último se lo hizo a Toros Neza.

Anotó en un clásico regiomontano muy recordado, de 1996, cuando Monterrey mandó a los Tigres a Primera División A tras ganar 2-1 con goles de Salvador y Verdirame.

En la Copa de Campeones de CONCACAF del 94/95, Luis Miguel anotó otros 7 goles que sirvieron para llegar a la final del torneo, aunque el título lo ganó el C.S. Cartaginés de Costa Rica, en el que fuera el título más importante de la historia de aquel club tico.

Cuando aún jugaba en Potros Neza, el equipo se enfrentó al Real Zaragoza de España en Querétaro, que entonces andaba en media tabla del torneo europeo. Un gol suyo venció al cuadro maño en los últimos minutos.

Estadísticas. En Primera División anotó 110 goles, jugó 252 partidos y completó 195, salió expulsado 3 veces y se ganó 26 amarillas. Clubes. 87/88 Cuautla, 88/89 Potros Neza, 89/90 a 94/95 Atlante, 95/96 a Verano ’97 Monterrey, Invierno ’97 a Invierno ’99 Celaya, Verano ’00 Atlante.

Video. Les hallé ese del Zaragoza, para que vean en acción a los campeones Potros Neza.

¿Alguna anécdota, broma, comentario? Échenlas.

Esta anécdota sale de una propuesta de mi estimadísimo Mpicos, que casi se aventó toda la investigación para hacerla.

Nuestro Pelé.

En el barrio le apodaban Pelé, dicen, porque hacía muchas gambetas y tenía un increíble control de balón. Era habitante de la Colonia Moderna, en las cercanías de Tlalpan dentro del Distrito Federal, había jugado futbol toda la vida y se hizo espacio a través del sistema de reservas de las Águilas del América, incluso había recibido llamados a la Selección Juvenil Mexicana y un día de diciembre, durante la primera vuelta de la 91/92, estaba por debutar en Primera División. El rival era Santos Laguna y Carlos Alberto Carrillo Higareda saltó a la cancha de inicio, en la máxima división, por primera y última vez en su vida.

Llegó con la dura labor de suplir al gran Antonio Carlos Santos El Negro, que no estaba disponible para ese encuentro. Jugó 40 minutos más o menos y tras un balón dividido otra joven promesa, ya casi realidad, se quedó con la posesión del esférico. El chico era Ramón Ramírez, flamante convocado a la Selección Nacional, próximo ídolo de Nayarit, que tenía apenas un año de haber debutado y ya era titular con los Guerreros. Decía yo que Ramón había recuperado el balón y cerca estaba este Pelé de fisonomía regordeta y andar muy distinto al de O’Rey, a quien además se le ocurrió la buena idea de tirarse en plancha, con ambas piernas, directo a la rodilla de Ramírez, en una horrible entrada que le costó al susodicho la expulsión, la carrera y a México, una estrella para las Olimpiadas de Barcelona ’92.

Al final del encuentro se dispararon las reacciones: el árbitro (Codesal) dijo que era una lesión cualquiera, de las que ocurren en el futbol. La Federación suspendió al joven hasta nuevo aviso. Los médicos hicieron mal su trabajo en la tibia y peroné de Ramírez que hasta se infectaron y tardaron 9 meses en recuperarse. Los detractores del América apelaron a una maña tramada por el entonces técnico Falcao. Los detractores de Televisa decían lo mismo, porque entonces la FMF y la televisora vivían discutiendo. Los aficionados Águilas se defendían como podían.

Finalmente Ramón regresó, aunque decían que nunca sería el mismo. De cualquier forma su talento lo llevó a dos Copas del Mundo, tres Copas América y a ganar una Copa Confederaciones y un campeonato de liga. Hoy es leyenda. Carlos Alberto Carrillo, por otro lado, se quedó un año sin jugar y cuando volvió al América lo hizo para un partido amistoso de reservas, contra el Tri. En ese equipo se encontraba Ramón Ramírez y aunque dice Pelé que el de Tepic no le guardaba rencor y hasta le perdonó, el encargado de los juveniles no quiso arriesgarse y sacó a Carrillo del juego.

Finalmente continuó ahí, en fuerzas básicas, donde alcanzó la final del Torneo Nacional de Reservas, pero al terminar el torneo fue puesto transferible. Pasó un año y medio sin equipo para recuperar su carta y se marchó al Real Hidalgo de Segunda, donde lo expulsaron dos veces y no volvió a jugar. Luego deambuló en los juveniles de Toros Neza y terminó su carrera en Halcones de Querétaro de Primera A, donde alineó muy poco. Se dedicó entonces a jugar en ligas de aficionados cobrando por partido y hay quien comenta que aún se le ve cascareando en los llanos de la Ciudad de México. Ahí, entre el polvo y las caguamas, nuestros anales del futbol mexicano perdieron a su Pelé.

Acá les dejo el video de aquella lesión: