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Sí, el reloj es el mismo.

Los setentas fueron una época dorada para los Pumas, sus refuerzos extranjeros brillaban en la liga mexicana, las fuerzas básicas habían generado buenos frutos y el nivel del Club Universidad fue suficiente para alcanzar los primeros títulos profesionales del equipo. Entre ellos estaba un hombre récord: El Cabo Cabinho y un joven promesa: Hugo Sánchez, esa delantera era de las más temibles del campeonato, apoyada desde la explosiva media cancha de Leo Cuellar y Spencer Cohelo. Además el equipo tenía como refuerzo a un muchacho brasileño que llevaba la responsabilidad de anotar cuando faltara el delantero con más goles de la historia local. Justo él es nuestro protagonista de hoy, un joven que llegó a México directamente desde Cruzeiro, con la gran responsabilidad de competir con una estrella, con ustedes: José Geraldo Cándido.

¿Quién era? Un atacante carioca, originario de Minas Gerais, Brasil. Activo en México desde finales de los setentas a principios de los ochentas.

¿Cómo fue su carrera? La comenzó en su natal Minas Gerais, que es el cuarto estado más grande de Brasil. Allá logró debutar con el América Mineiro en la temporada ’72 y disputó el Campeonato Mineiro de 1973 contra el Atlético Mineiro, que les valió el subcampeonato del torneo local, pues perdieron aquel partido de gran tradición conocido como El Clásico de las Multitudes.  Esa experiencia y la exposición de la final le valieron para ser contratado por el histórico Cruzeiro do Belo Horizonte, con el que vivió los subcampeonatos del Campeonato Brasileiro Serie A ‘del 74 y ’75, además de la Copa Libertadores ’75. Sin embargo con La Bestia Negra nunca tuvo titularidad, pues había grandes jugadores como Roberto Batata o Dirceu Lopes en el ataque.

Buscando una oportunidad de tener más minutos de juego fue que llegó a Pumas en la 75/76, sin embargo en su primera temporada disputó muy pocos encuentros, casi todos como suplente de Cabinho, aunque aquellas 13 apariciones le valieron para marcar 5 goles. En la siguiente temporada fue habilitado como extremo por el técnico Jorge Marik, de modo que pudiera jugar toda la temporada, aportando 12 goles en el camino que llevó a la Universidad por el título. En esa liguilla marcó un gol en la eliminatoria contra el Atlético Español y alineó en ambos juegos del campeonato que Pumas ganó a los Leones Negros por la mínima diferencia.

Con el título conseguido Cândido emigró a Jalisco, para reforzar a los Tecos de la UAdG  junto a su compañero puma Spencer Cohelo. En Zapopan tampoco jugó mucho, por lesiones y bajas de rendimiento, sin embargo volvió a marcar 5 goles en 15 apariciones y llegó a disputar unos Cuartos de Final contra Tigres. La siguiente temporada estuvo en casi todos los encuentros con un rendimiento regular y al finalizar la liga regresó un año a su país, para jugar con el América de São José do Rio Preto. Para la 80/81 fue repatriado por los Atletas Campesinos, en la que fuera la mejor temporada del fugaz cuadro queretano y en la que marcó algunos goles más. Finalmente para la 81/82 se fue a Toluca, aunque nunca estuvo a la altura de las expectativas y tan sólo disputó 12 encuentros, de cambio, sin marcar gol alguno.

¿Qué fue de él? Jugó una temporada más en Brasil con el mismo América-SP y según datos del columnista Antonio Moreno, falleció aún siendo joven, por culpa de una enfermedad. (Q.E.P.D)

Algunos Datos: Además de haber sido compañero del mítico Spencer en Pumas y Tecos, también lo fue en el América Mineiro, donde juntos disputaron una final.

En dicho club  también se formó una de las más grandes figuras del futbol brasileño: Eduardo Gonçalves de Andrade, mejor conocido como Tostão.

En ’77 los Pumas se enfrentaron en un partido amistoso de ida y vuelta contra su antiguo equipo, Cruzeiro. Cândido abrió el marcador del primer encuentro en Los Ángeles que terminaría 2-2 y luego anotaría otros dos tantos en San Francisco.

Además en ese primer encuentro, Raúl -portero del Cruzeiro-, perdió una larga racha de minutos sin recibir gol. Acerca de aquel desempeño tan fantástico contra su anterior escuadra el jugador respondió que jugó con responsabilidad y no con recelo.

Animados por el desempeño de los jugadores brasileños Pumas organizó un encuentro contra la Selección de Brasil en 1976, el resultado final fue de 4-3, por los cariocas marcaron Gil, Zico y Roberto (x2). Por Universidad Pardo, Jorge Vergara y Cabinho. José Geraldo entró de cambio por este último.

Antes de llegar a Pumas, nunca había jugado como extremo, siempre como delantero centro.

El brasileño es usualmente recordado en esta anécdota: El 23 de Octubre del ’76, en la temporada 76/77, Cândido salió de cambio en los primeros minutos de un partido Pumas UNAM- Tigres UANL, entró a remplazarlo un jovencito debutante que había sido delantero de la selección amateur por tres años: Hugo Sánchez Márquez.

En Tecos habría luego otro ídolo brasileño llamado Cándido, pero era mejor conocido como Osmar Donizzete Cándido.

Estadísitcas. En México jugó 135 encuentros y alineó en 108 desde el principio. Marcó 37 goles y se llevó dos expulsiones directas. Clubes: 71/72 a 73/74 América Mineiro, 73/74 y 74/75 Cruzeiro, 75/76 y 76/77 Pumas, 77/78 y 78/79 Tecos, 79/80 América-SP, 80/81 Atletas Campesinos, 81/82 Toluca, 82/83 América-SP.

Video. Lamentablemente no hallé un gol. Acá un resumen de la final 76/77, podrán verlo en las primeras jugadas de peligro del Club Universidad. Si no la habían visto, al final hay un intento muy bueno de chilena de Hugo que casi, casi.

¿Díganme si me equivoco, en Papá Soltero había un Cándido?

Los Campesinos.

Eh aquí un club que ya me habían pedido los lectores, especialmente el buen Gorubu. En Querétaro el futbol profesional data de los cincuentas, desde entonces ha sido un ir y venir de equipos, nombres, motes y jugadores. En la década de los setentas, con la reciente creación de la Segunda División llegaron a la ciudad dos equipos para esa liga; Los Gallos Blancos de Querétaro y los Estudiantes de Querétaro. Los primeros recibieron su mote por la bravura con la que enfrentaban sus juegos y los segundos por haber sido creados por alumnos de la Universidad Autónoma local. Ambos cuadros congraciaron afición y expectativa, por lo que un empresario local, dueño de una compañía de maquinaria para el campo, adquirió ambas franquicias para mezclarlas con la intención de crear cuadros más competentes.

Y ahí empezó la aventura, Los Campesinos habían remplazado a los Estudiantes y Los Industriales a Los Gallos, la afición se dividió y por momentos no sabían si les agradaba el movimiento. Los resultados sin embargo empezaron a llegar, para la 78/79 Los Atletas Industriales jugaron el cuadrangular por el ascenso y se quedaron a un punto de la final por la categoría, que finalmente disputaría el Club Deportivo Cuatla contra Atlas. Los Académicos, que habían perdido la categoría un año atrás, la recuperaron y desde entonces no han vuelto a caer.

La siguiente temporada fue mejor para la ciudad de Querétaro, mezclando e intercambiando otra vez sus jugadores (¿a quién le recuerda eso un poco a Televisa?) fueron los Atletas Campesinos los que esta vez accedieron a las instancias finales y libraron el cuadrangular contra Tepic y Nuevo Necaxa (que no tenía que ver con los Rayos) estrenando técnico en la figura de La Tota Carbajal, logrando además acceder al partido grande contra los también extintos Osos Grises del C.D. del Estado de México. El encuentro de ida terminó empatado a ceros y el momento parecía adecuado para los Osos, que sólo habían perdido un encuentro en la temporada. De cualquier manera Los Atletas salieron con todo al partido de vuelta y ganaron 2-1, con goles de Carlos Cerritos y Jorge Gaspar, el cuadro mexiquense incluso falló un penal a favor.

Los Industriales, con flash.

Así ascendió por primera vez un equipo queretano al máximo circuito, disputando la temporada 80/81 como equipo benjamín. Al terminar ese mismo año desaparecieron sus hermanos, Atletas Industriales, luego la Federación decidió otorgar la plaza que dejaron a la Universidad Autónoma de Querétaro para que combinara las franquicias desaparecidas en los Gallos Blancos de la UAQ que jugarían en Segunda. Los Atletas Campesinos, por su parte, empezaron con el píe izquierdo, el dueño pretendía incluir la marca de sus tractores en el logotipo, según él emulando a Cruz Azul,  por lo que se metió en pleitos con los federativos y acabó pagando multas, al final el empresario vendió el equipo al entonces dueño de Coyotes Neza. Además el técnico campeón, El Cinco Copas, no se animó a dirigir en primera y entró por él Jesús Trelles.

Por el lado deportivo el equipo no comenzó mal, fichó grandes nombres como Ítalo Estupiñán, Leonardo Cuellar, Walter Gassire y Ricardo Brandon, entre otros. El conjunto de estas estrellas con la base joven no dio malos resultados, debutaron ganando contra Neza y luego siguieron doce partidos sin ganar, aunque finalmente se salvaron del descenso al quedar arriba de Atlas y Unión de Curtidores. En aquella liga lograron vencer a Atlas, Pumas, América, Tigres y Leones Negros, además de golear al Puebla 5-0 en el que sería su mejor resultado histórico. En palabras del propio Leo Cuellar, sobre esa temporada:

Como en Estados Unidos sólo se jugaban seis meses, teníamos recesos, y al término de eso me pidieron que viniera a reforzar al Atletas Campesinos. Junto con (Italo) Estupiñan, Walter Gassire y otros, nos venimos y empezamos a sacar un punto aquí y un punto allá y salvamos al Campesinos”. (Reforma 17-12-1998).

En Primera.

La siguiente temporada mantuvo la base, incluso Cuellar regresó para jugar de tiempo completo y continuó en las riendas de Roberto Matosas, que había remplazado a Trelles desde la racha negativa. La fanaticada se consolidó y el club llamaba la atención de aficionados a otros equipos, por el carisma y esa sensación de caos victorioso en la que se mantenía el equipo. Lograron hilar cinco partidos invictos al principio de la temporada y luego otros once, ganaron varios encuentros, golearon al León por cuatro, se mantuvieron lejos del descenso y de haber estado en otro grupo (sector) se hubieran calificado a la liguilla, de la que se quedaron fuera por un mísero punto.

Aún con esa temporada que invitaba a soñar el equipo no se salvó. El país en sí estaba sumergido en crisis y la escuadra se perfilaba para desmantelarse al final de la temporada por los costos, salieron los mejores jugadores y finalmente el Tampico, que había descendido esa misma temporada (perdió la promoción contra Atlas) y era manejado por el Sindicato de Petroleros, ofreció comprar la franquicia para fusionarla con El Club Madero y crear a la Jaiba Brava del Tampico-Madero. El último partido jugado fue igual que el primero, contra Coyotes Neza en la última fecha de la 81/82.

A principios de los noventas el karma cobraría aquella deuda y los Gallos Blancos de la actualidad despojarían de equipo a los costeños, pero el famoso tractor no regresaría a las canchas. Sin embargo Los Atletas Campesinos* viven aún en la memoria de los queretanos, en la de una banda de Reggae mexicano (que curiosamente tocan junto a otra que se llama Leones Negros), en los nombres que saltan a las conversaciones curiosas sobre futbol mexicano, en un equipo de la Liga Amateur y sobretodo, en Glorias Pasadas.

*De los Atletas Industriales ya nadie se acuerda.

El Video se queda pendiente, pero les voy a conseguir uno bien cachetón, van a ver.

En hombros, con pésima calidad de imagen.

De Ecuador han llegado grandes futbolistas a jugar en México, de botepronto recuerdo a Alex Aguinaga o El Tin Delgado. Sin embargo el primero en poner al país sudamericano en la mente del aficionado llegó hace ya varios ayeres a tierras mexiquenses para volverse leyenda con los Diablos Rojos. Un delantero moreno, melenudo, veloz, con personalidad, con buen golpeo de balón. Una amenaza para los defensas rivales, aún siendo flaco y espigado como era él. Las crónicas de entonces le atribuían reflejos felinos a quien fuera también conocido como El Gato Salvaje. Con ustedes: Italo Eugenio Estupiñán Martínez.

¿Quién era? Un delantero originario de Esmeralda, Ecuador (provincia costera del país al que cruza el paralelo mayor de la Tierra). Activo en los setentas y hasta mediados de los ochentas.

¿Porqué se le recuerda? En su país por jugar un par de Copas Libertadores a gran nivel, en México por volverse el mejor extranjero de la liga por varios años.

¿Cómo fue su carrera? La empezó jugando en las calles, en las playas. Cuando tenía 16 años decidió que se dedicaría al futbol y se probó para un club local, llamado Aucas, pero a pesar de llegar recomendado el entrenador no lo aceptó por ser demasiado espigado. Enseguida lo intentó con el Macará de Ambuto, donde rápidamente se convirtió en titular y estrella. En ese equipo debutaría en Primera División. De ahí saltó luego de apenas tres años al Nacional de Ecuador. Había llegado para reforzar la banca y sin embargo se ganó la titularidad desde sus primeros juegos, con Nacional ganó el campeonato del ’73 y un subcampeonato. Su fama aumentó tras la Copa Libertadores ’72 en la que fue seleccionado el Mejor Jugador de América.

Así para la 74/75 llegó a Toluca, debutó con un gol y un pase, se adaptó rápido al futbol mexicano y se volvió referente al ataque, incluso terminó como el mejor goleador del equipo, con 18 tantos aún estando 12 fechas fuera por lesión. El equipo llegó a la liguilla y resultó campeón al vencer con gol suyo, de cabeza, al minuto ’51, al Club León en La Bombonera. La siguiente temporada su rendimiento no bajó, volvió a anotar 14 goles para continuar como el más efectivo de Los Diablos, aunque el equipo había perdido a su técnico campeón y el torneo no acabó tan bien como se esperaba. Para la 77/79, aún siendo uno de los jugadores más cotizados, viajó al Distrito Federal para reforzar al Club América.

Con las Águilas estuvo dos temporadas, en Coapa alternó en la banca pero no dejó de marcar goles y colaboró en la victoria de la Copa Interamericana de 1977, a Boca Juniors. Para la 79/80 jugó cedido una temporada en la Universidad Católica de Quito y en la 80/81 regresó para integrar a los recién creados Atletas Campesinos de Querétaro, en donde también estuvo un solo año. Finalmente en la 81/82 se enroló con Puebla y durante la 82/83 volvió a ser campeón con el primer equipo que dirigía el eterno -no es un elogio- Manuel Lapuente. De La Franja salió al finalizar esa temporada histórica, anunciando su retiro del futbol. Aunque no sería su último equipo, esperó algunos años para recuperar su carta y así poder irse gratis al Elmec de Ecuador, donde colgó los botines tras única temporada con ese equipo, en 1986.

El look habitual.

¿Qué fue de él? Luego de ese último año en su país natal se mudó a E.E.U.U. por una temporada y finalmente regresó a vivir a la Ciudad de México, incluso consiguió la nacionalidad mexicana hace poco. Desde entonces ha estado vinculado con el Deportivo Toluca, en varios puestos y manejó un negocio propio en Querétaro. También ha sido nombrado Encargado del Deporte en el Municipio de Ixtlahuaca. Actualmente es coordinador de futbol para Los Chorizeros y supervisor de escuelas de futbol para el gobierno del Edo. de México

Algunos Datos: Como les decía fue el primer jugador ecuatoriano en México, entre recelo y orgullo siempre cuenta que cuando llegó a nuestro país la gente preguntaba entre bromas; ¿Ecuador, dónde queda eso?, pero después de algunos años y varios goles la gente se refería a la nación andina como La Tierra de Estupiñán.

Por su parte también confesó que cuando supo de la oferta en México sólo había visto algunas películas de Fernando Casanova que llegaban a la región sudamericana, por lo que creía se trataba de un país de pistoleros y ensombrerados.

Su origen en Esmeralda era muy humilde, trabajaba ayudando a su madre a vender en un mercado y jugaba futbol en las tardes, la familia comía poco y por eso estaba tan flaco. Su padre era un curandero famoso de la región llamado Virgilio, que era respetado por su sabiduría en las artes de magia negra.

Su apodo en Ecuador era La Yerbita, por lo flaco, por su papá. En México el apodo de Gato Salvaje le llegó gracias a la siempre genial inventiva del cronista Ángel Fernández (Q.E.P.D.).

Del entrenador que lo rechazó en su primera prueba, recuerda que le dijo Oiga, chiquito, el fútbol es para hombres, vaya a criarse a los senos de su madre.

Otra anécdota curiosa sobre sus primeros años es que su mamá no sabía donde andaba cuando consiguió su primer equipo, creía que andaba de vago. Cuando la visitó para llevarle dinero de sus primeros sueldos tuvo que convencerla de que no lo había robado.

Cuando consiguió el campeonato Escarlata salió cargado en hombros y la gente coreaba su nombre en todo el estadio.

Tiene un hijo ecuatoriano y otros dos gemelos de nacionalidad mexicana, que deben andar por los 15 años y vaya usted a saber si se dedicarán al futbol.

En la época del Campeón Toluca al equipo le llamaban los Cangrejos Rojos, porque tenían fama de echarse para atrás cuando conseguían el resultado, sin embargo ese equipo marcó 54 goles y ganó varias veces por más de la mínima.

Antes de fichar por Toluca estuvo cerca de pasar al San Lorenzo de Almargo, pero decidió por México. Cuando llegó se enfrentó a la dureza de sus compañeros, que lo separaban del equipo por haber tomado el lugar del histórico Vicente Pereda, Diablo Mayor y delantero nacional.

Jugó también para la Selección de Ecuador, aunque no alcanzó a clasificarse a un mundial. En esos días alineaba al lado del que fuera su ídolo en la juventud, Alberto Spencer, el ya fallecido delantero histórico del Peñarol uruguayo.

Esa copa Interamericana fue la única en la historia que jugaron los Xeneizes, pero se las arrebató América con tremendo gol de último minuto, de tiempo extra, de tiro libre, de comerse las uñas, del magnífico Carlos Reinoso.

Ganó un premio Heraldo y un Citlalli al Mejor Jugador del Año 1975, cuando a la gente aún le importaban esos galardones.

Estadísticas: En México marcó 69 goles en los equipos que defendió. Clubes: Macará (de 1970 a 1972), Nacional (de 1972 a 1974), Toluca (de 1974 al 77), América (de 1977 al 79), U. Católica de Ecuador (1979-80), Atletas Campesinos (1980 al 82), Puebla (1982-83). Emelec, de Ecuador (1986).

Video. El campeonato de Puebla, en penales con Chivas, al minuto 2:55′ es turno de Italo Estupiñán, luego del primer fallo de Guadalajara. Fue una serie larguísima y este video tiene la transmisión original, del Canal 13. Chulada.

Fashionista, le decimos hoy.

En la época de los setentas el club de la Universidad Nacional se separó de la misma casa de estudios en lo que se refiere a su mantenimiento y renació como sociedad civil, ese cambio alivió a la escuela de gastos y le permitió a los pumas hacerse de recursos como el resto de los equipos. Con dicha transformación empezaron a llegar títulos y figuras, en aquellos tiempos arribaron el máximo artillero de todos los tiempos Cabinho, su compatriota Spencer Cohelo, el peruano Juan José La Cobra Muñate y el nacional Leonardo Cuellar.

Éste último se convirtió en toda una figura del balompíe nacional, era el favorito de los medios y para el primer título de copa -1975- era ya el alma de medio campo tras haber jugado apenas 5 años. Siendo un dínamo en la ofensiva y un jugador altamente creativo, ayudó también a ganar el trofeo campeón de campeones del mismo año y el primer campeonato de liga universitario en la 76/77 (que no se celebró en casa para apoyar una de las huelgas estudiantiles de los setentas). Incluso años antes del mundial de Argentina ’78 ya se consideraba un experimentado mediocampista con roce internacional, pues había jugado los olímpicos de Munich ’72 en los que marcó dos goles.

Duelo de cabelleras

A su debut era un jugador tímido de pelo corto, pero para cuando consiguió aquellos títulos ya lucía una inolvidable cabellera afro, estudiaba en la Universidad y era el jugador más cotizado del campeonato. Su impresionante estilo de juego y su estilo de vida eran tal para cual; se casó con una americana llamada Tammy que conoció en Acapulco, tuvo un negocio de ropa moderna en aquel puerto, tenía en su casa de San Jerónimo diez perros afganos (dicen que cada perro se parece a su dueño) un chow-chow, un gato siamés y una leona. Aún siendo tomado por poeta y loco su trato con los medios era ideal, pues daba entrevistas con calma y sinceridad, aunque siempre con una visión ganadora y sin pelos en la lengua, de tal forma que se convirtió en la principal insignia de la selección mexicana rumbo a la justa mayor. (Incluso hoy en día es el símbolo del blog hermano Queridos Futbolistas, por ejemplo).

Para ese mundial la prensa estaba por primera vez emocionada con la posibilidad de obtener un buen resultado, pues apenas la selección acababa de obtener el subcampeonato del juvenil de Túnez y había arrollado a todos los rivales de la zona en las eliminatorias, lo cual era un gran logro, luego de que El Tri hubiera sido eliminado en esa misma región para la pasada copa de Alemania ’74. Además contaba con otras figuras como Alfredo Tena, Victor Rangel o el novel delantero Hugo Sánchez. Así la selección llegó a Argentina con un sorteo que en ese entonces ya se consideraba bueno (Alemania, Polonia y Túnez) pero regresó con 12 goles en contra y 2 a favor, posicionado en el vergonzoso último lugar del torneo.

Decepcionados, medios y aficionados buscaron culpables y la figura de Cuellar se debilitó. Aún así jugó la 78/79 y su equipo llegó a la final contra Cruz Azul, aunque no alcanzó el titulo. Tras esos dos traspiés y un coqueteo con el Atlético de Madrid que no se concretó, Leonardo emigró a Estados Unidos, en ese entonces a la NASL, en la que compartió liga con míticos como Cruyff, Pelé y Beckenbauer. Allá fue figura de los San Diego Sockers y llegó a la final de conferencia en las tres temporadas que militó, pero en los medios nacionales su partida fue considerada como un auto-exilio luego del estrepitoso fracaso nacional, aunque bien es cierto que en una entrevista previa al ’78 el mismo dijo:

(…) El plan es irnos juntos a los Estados Unidos (él y su esposa) (…) después del mundial de Argentina. Todo dependerá de la actuación que tenga con la selección mexicana y de las ofertas que pudieran escucharse. (Revista Leones Negros, 1978)

El que no lo ubique ...

Luego de tres temporadas volvió a México, tentado por los casi recién ascendidos Atletas Campesinos de Querétaro para la 81/82, la última que vivió aquel equipo que en la camiseta portaba un tractor que parecía publicidad, en una época en que aquello estaba prohibido. El club se mudó a Tampico luego de aquel torneo y Cuellar se volvió a los EEUU, ahora con los San Jose Earthquakes hasta 1985, cuando ya serían llamados Golden Bay Earthquakes. Allá combinó sus esfuerzos con el futbol de salón y el tradicional, que en esos gringos días iban de la mano. Cuando la liga se disolvió en el ’85 pasó un último año profesional por los San Jose Nomads durante la temporada ’86 de la también extinta WSA y finalmente colgó los botines.

Allá, en el vecino del norte, Cuellar no perdió nunca su tono estrafalario y también es recordado por los cuatro o cinco fanáticos del futbol soccer norteamericano de los ochentas como El León de la Metro, por su parecido con el felino de la casa productora Metro Goldwyn-Mayer, apodo que se ganó en México junto al de Cyrano de las Canchas, en referencia a su nariz. Ambos motes le fueron otorgados por el grande -y ya fallecido- comentarista Ángel Fernández.

En los Sockers con un brother y Hugol, que allá jugó también.

Su exilio duró muchos años más y Leonardo se quedó a vivir en la hippie California, donde completó estudios en psicología y trabajó catorce años entre la Universidad Internacional de San Diego, la Universidad Estatal de California y el club de soccer Flyers, dirigiendo equipos juveniles de las ramas femenil y varonil. Así, en el lejano 1998, se le rescató y se le ofreció el puesto de seleccionador femenil para el cual presentó en ese entonces, un ambicioso proyecto que pretendía mejorar la especialidad al cabo de doce años, los cuales se cumplieron hace un par de meses. Si lo ha logrado o no, se los dejo a su criterio.

Lo que es cierto es que la selección de mujeres que antes era menos que amateur ha asistido a un sólo mundial en ese periodo pero ha conseguido en cambio; presupuesto, dos cuartos de final en competencias internacionales, tres medallas de plata y tres de bronce en competencias americanas. Extravagante como polémico, Leonardo ha tenido algunos coqueteos con la Primera División y peleas con todas las grandes figuras femeniles a su cargo durante este mandato que ya parece porfiriato, dígase Fátima Leyva, Maribel Domínguez o recientemente Charlyn Corral. Genio y figura hasta la sepultura, dicen.

Aunque esto es parte de la sección de anécdotas, porque supongo que todos sabíamos qué fue de él, les dejo un video mudo de su época en Pumas, un gol que hace al centrar* y en el que se alcanza a mirar su explosividad desde el círculo central, además de su natural frenesí al festejar.

Ya en serio: ¿me estoy pasando de largo en estos artículos? Hablen ahora o … mañana o pasado, que este blog es suyo, siempre.